Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Lun Abr 20, 2009 11:59 pm

BAÑO DE ELISABETH EN HOFBURG

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 12:08 am

El Palacio Achilleion se encuentra en un colina del pueblo de Gastouri, a 10 kilometros aproximadamente al sudoeste de la ciudad de Corfú.

El Palacio fué mandado construir por la Emperatriz Elizabeth de Austria quien lo convirtio en residencia de verano y refugio particular para huir de la tumultuosa corte de Viena.

Al entrar a palacio, una estatua de la Emperatriz Elizabeth da la bienvenida a los visitantes. El interior del palacio está lleno de colecciones de estatuas, mobiliarios, cuadros del siglo XIX y de objetos personales de la Emperatriz.




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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 12:23 am

POSSENHOFEN, LUGAR DE NACIMIENTO DE ELISABETH




El Palacio de Possenhofen (Schloß Possenhofen) se encuentra en la localidad de Possenhofen, en la orilla oeste del lago Starnberg, en Baviera (Alemania).

El palacio fue construido en 1536 por Jakob Rosenbusch, siendo destruido durante la Guerra de los Treinta Años, reconstruyéndose posteriormente. Pasó de mano en mano, hasta que, en 1834, fue comprado por Maximiliano, duque de Baviera, padre de la emperatriz austrohúngara Isabel de Baviera. De este modo, el palacio es famoso hoy día como el lugar de retiro favorito de Sissi y su familia.

El palacio fue abandonado en 1920, habiendo tenido diversas funciones -horfanato, hospital, hasta tienda de reparación de motocicletas-, hasta que fue restaurado en la década de los 80. Hoy día se encuentra en Karl-Theodor-Straße 14, Possenhofen.




Lake Starnberg cerca de possenhofen
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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 12:26 am

SISSI, LA EMPERATRIZ INCOMPRENDIDA
por Anabel Sáiz Ripoll
Doctora en Filología
http://www.islabahia.com/perso/anabel



"
A Patricia, quien también se ha
dejado hechizar por la Emperatriz
que no quiso serlo"
.

"
En domingo nací, hija del Sol;

sus dorados rayos fueron mi trono"

Elizabeth

La Emperatriz Elizabeth -Sissi- es una figura histórica de sobras conocida. Atacada por unos, alabada por otros, compadecida por algunos, quizá nadie -ni ella misma- supo qué se escondía en su alma, qué torturaba su corazón, qué quería, qué anhelaba. Su temperamento independiente, ajeno a las normas sociales, hizo temblar a la timorata Viena y palidecer a la propia reina Victoria, a Isabel II y el rey de Grecia. La vieja Europa no estaba preparada para entender a una mujer como Sissi. Nadie comprendió su camino sin fin, su lucha contra lo establecido. Nadie supo ver la profunda tristeza, la vulnerabilidad que se escondían detrás de esta mujer hermosa, que encandiló al mismísimo emperador de Austria, Francisco José. A este respecto, Ángeles caso en Elizabeth, emperatriz de Austria-Hungría recoge las que bien podrían haber sido las reflexiones de la propia Sissi:

"
Toda mi vida ha sido una lucha por alcanzar un pequeño trozo del Paraíso, y he tenido que enfrentarme al mundo entero en esa cruel batalla que me ha dejado marcada de imborrables cicatrices"
.

Elizabeth no fue la princesa almibarada y tierna, un poco desvaída, que se muestra en las películas de Romy Schneider que en la década de los 50 hicieron creer a las niñas que de verdad existían los cuentos de hadas. Años después, la actriz volvería a interpretar a Sissi en Luis II de Baviera, dirigida por Luchino Visconti, aunque de una manera muy distinta a la trilogía (Sissi, Sissi Emperatriz y El destino de Sissi). No es tampoco la dulce heroína de los cuentos editados por Bruguera en los 70 -que hicieron las delicias de quien esto escribe- ni es la princesita de los dibujos animados que se emitieron en los 90, con motivo del aniversario de su muerte. Elizabeth fue una mujer rebelde, de extraordinaria inteligencia, que nació antes de tiempo y que vio con absoluta clarividencia cómo el gusano del tiempo corroía las fruta podridas de los Habsburgo. Así lo ve Ana Mª Moix en Vals Negro:

"
Es decir, los cabezas máximas de todas las monarquías europeas, los representantes de la vida diplomática del orbe entero y la consternada corte vienesa vio, de repente, cómo el emperador había envejecido y, con él, también su Imperio, el siglo y, en definitiva, el mundo en el que vivían"
.

Sissi nació el 24 de diciembre de 1837 en Munich, hija de Ludovica y de Maximiliano de Baviera, un matrimonio de conveniencia que, contra lo que leímos de niñas y vimos en el cine, nunca fue un matrimonio bien avenido. Max engañaba continuamente a su mujer;
es más, solía almorzar con sus hijos ilegítimos. No obstante, el matrimonio tuvo 8 hijos. Sissi no estaba destinada a ningún alto cargo y vivió una vida sencilla, en la naturaleza, atendida y educada directamente por su madre, a quien quiso mucho y a quien habría de añorar en Viena.

Sissi no tenía que ser la esposa elegida por el Emperador, sino su hermana Helena, la hermosa Helena;
pero Francisco José se prendó de la hermana pequeña, vestida de manera campesina, peinada con trenzas;
la hermana-niña que parecía más ingenua, más dulce. Francisco José era 7 años mayor y toda la vida sintió hacia su esposa acaso más amor del que ella sintió por él:

"
El enamoramiento de Francisco José por su esposa es famoso en toda Europa, pero Ida Ferenczy cree que los sentimientos del emperador ya no son producto del amor, sino de la veneración. Sólo así puede comprender que, tras el período de tensas relaciones habido en tiempos entre la pareja -según le ha confiado su amiga en alguna ocasión-, conservara el afecto esa indisimulable finura de lo intocado por el deterioro de la humana pasión (Vals Negro).

La propia Sissi auspició las amantes de Francisco José, en las que encontraba el apoyo que ella no supo o quiso darle, la vida burguesa que él necesitaba. La primera fue Anna Nahowski y la segunda la actriz Catalina Schratt.

Sissi y Francisco José se casaron en 1854, cuando ella tenía 16 años. Francisco José vivía muy apegado a su madre, Sofía, hermana de Ludovica que era -según decían- "
el hombre de palacio"
. Sofía quiso moldear a la joven Sissi para que aceptase con profesionalidad su cargo de Emperatriz, pero no lo consiguió y entre ellas se inició un desencuentro que habría de durar hasta la muerte de Sofía. Y es que Sissi no fue una novia feliz -se cuenta que lloró como una malva y que no se consumó el matrimonio hasta pasados unos días, con lo que significada para la corte vienesa-. A Sissi la aguardaban en el Palacio Imperial, el Hofburg, un puñado de arpías dispuestas a criticarla, a observarla y a anularla si hacía falta. Una de sus damas era la implacable condesa Esterházy. Su marido la amó, dio pruebas de ello, pero siempre se sintió apegado a su papel de Emperador, muy conservador, con lo cual no sirvió de mucha ayuda a su esposa en la lucha contra las convenciones sociales y las hipocresías de palacio. Francisco José fue un emperador a la antigua, con un gran trabajo sobre sus espaldas, que no acertó a ver que el mapa europeo estaba cambiando y, con él, toda la concepción del Imperio.

Sissi fue madre muy pronto. Su primera hija, Sofía, murió a los 2 años de edad, lo cual supuso un duro golpe para la Emperatriz. Le siguieron Gisela y Rodolfo. Todos le fueron arrebatados por su suegra quien consideró que ella sabría educarlos mejor. Sin embargo, Sissi, horrorizada, intervino cuando supo cómo era el preceptor de Rodolfo, Gonchecourt, un hombre cruel y, digamos que, masoquista, aunque el daño ya estaba hecho. Sólo se sintió plenamente madre cuando nació, en 1868, Maria Valeria, su hija adorada, de quien no habría de separarse mucho tiempo y a quien quiso entrañablemente.

Pronto Sissi mostró síntomas de una extraña enfermedad que no se supo diagnosticar -acaso depresión, acaso anorexia, acaso hastío, el mal romántico, puesto que Sissi representa muy bien el alma torturada e inconformista, algo narcisista, de los románticos-. Y emprendió un viaje a Madeira que para ella iba a ser el descubrimiento de que lejos de la corte podía respirar:

"
¡La desconcertante enfermedad de la emperatriz! Fiebres, cansancio, ensimismamiento, insomnio, desgana... síntomas que desaparecen, le consta al príncipe Meyer, en cuanto la enferma se enfrasca en una conversación sobre Heine o Shakespeare, o cuando está de viaje, lejos de Viena"
(Vals Negro).

Así fue llamada la emperatriz viajera porque no paró de viajar desde entonces -incluso tenía su propio yate, el "
Miramar"
: Corfú -en donde se construyó una villa-, Venecia, Biarritz, Merano, Mallorca, Sevilla, Londres, Summerhill...

Y es que Sissi tuvo unas manías y unas características bien especiales: le gustaba montar a caballo, se hizo instalar un gimnasio en Palacio para practicar anillas, coleccionaba fotos de mujeres hermosas, le gustaba la caza del zorro, era capaz de caminar horas y horas sin dar muestras de cansancio, tenía un pelo larguísimo que le ocasionó dolores de cabeza y de espalda y, sobre todo, se obstinó en mantener la misma figura toda la vida. Medía 1,72 cm, nunca sobrepasó los 50 kg y mantuvo 40 cm. de cintura. Todo ello hoy se diagnosticaría como anorexia. Ángeles Caso así lo recoge:

"
He tenido que reducir aún más mis frugales comidas y alimentarme sólo a base de jugo de carne y frutas, pues estaba a punto de sobrepasar los cincuenta kilogramos de peso -un límite fatídico para mí- y mi espalda ha comenzado a producirme unos persistentes dolores, que algunos días me han impedido montar por la tarde"
.

Ana Mª Moix añade algún detalle más para que entendamos el ritmo frenético de vida que llevaba Sissi:

"
El insomnio de la emperatriz va en aumento, y también sus crisis de angustia. Quizá tenga razón el doctor Seeburguer al afirmar que la soberana lleva un ritmo de vida tan insano como extravagante. Se levanta a las cinco de la mañana, toma un baño de agua fría (que el médico considera contraproducente para sus dolores reumáticos), se hace dar un masaje y empieza sus ejercicios de gimnasia, que la dejan extenuada. Desayuna un zumo de frutas (...) y llega a la sesión de peinado con Fanny Angerer, que aprovecha para leer, escribir cartas o estudiar húngaro. Se viste con traje de esgrima o de montar, según el ejercicio por el que opte (...). Sigue la larga caminata con alguna de sus damas, la menos harta de esos paseos que se prolongan a veces durante tres y cuatro horas"
.

A Sissi le gustaban los caballos y los sentía muy cerca: a Dominó o a Nihilista -véase el nombre especial de este último-. También sentía predilección por los perros, en especial Shadow, quien habría de acompañarla durante muchos años, y por los papagayos.

Fanny Angerer fue su peluquera y hay que decir que no era una tarea fácil porque el pelo de Sissi caía como una cascada, de este modo Fanny estuvo más que bien pagada. Mientras la Emperatriz se sometía a las sesiones de lavado y peinado, aprendía húngaro, como hace un momento acabamos de leer:

"
La cabellera, de color rubio oscuro, llega a los tobillos de la emperatriz, que se la hace teñir de un tono castaño. La operación, dada la extrema longitud de los cabellos, requiere una notable habilidad, que Fanny Angerer, por supuesto, posee, y que es casi una insignificancia en comparación con la destreza que despliega para componer la elaboradísima corona de cabellos trenzados que ciñe la cabeza de la soberana"
(Vals Negro).

Pocas veces posó Sissi para los pintores, pero lo hizo dos veces para Xavier Winterhalter en 1864 quien la pintó, en un retrato, con los cabellos sueltos -es el que presidió el despacho del Emperador- y, en otro, con el pelo recogido y un vestido de ensueño, que es el retrato oficial de Sissi.

No obstante, no fue una mujer vanidosa y veleta. Acaso tuvo un par de amores, el conde Andrássy y Middleton, pero fueron más imágenes platónicas que amores consumados:

"
Sostiene que el amor es como la débil llama de una vela, visible sólo en la oscuridad: en cuanto entra en contacto con la luz, ya no se distingue la que por sí misma emana"
(Vals Negro).

Es cierto que ella intuyó el cambio político y supo ver qué había detrás de los nacionalismos. Así cuando viajaron a Venecia en 1856, cuando fueron tan fríamente recibidos o cuando defendió la causa húngara, a raíz de su amistad con Andrássy. Es más, Sissi aprendió húngaro, tuvo dos damas y amigas húngaras, Ida Ferenczy y María Festetics. Gracias a ella, sin duda, en 1876 se firmó el Tratado de Reconciliación por el que se concedía la soberanía parcial a Hungría y Sissi y su esposo fueron coronados reyes. Es más, Sissi vivió muy a gusto en el Palacio húngaro de Gödöllö y una de sus grandes aportaciones políticas fue conseguir el reconocimiento húngaro en el Imperio. Aunque alguna de sus observaciones, recogida por el príncipe Meyer, no tiene tampoco desperdicio:

"
He oído decir que la república es la forma de gobierno más conveniente para los pueblos"
.

Elizabeth siempre estuvo muy preocupada por los manicomios, quizá por la locura evidente de algunos miembros de la familia Wittelsbach. Ella misma temió por su cordura. Nos lo comenta Ángeles Caso:

"
¿Qué delicado mecanismo de sus almas habrán manipulado los dioses o los demonios para enloquecer de ese modo a mis dos primos? A menudo me pregunto cuándo será mi turno"
.

"
Mis damas empiezan a asustarse por esta afición mía a los paseos, que en los últimos tiempos, ahora que apenas monto, se han convertido en mi ocupación favorita. Algunas de ellas intentan la heroicidad de seguirme, y terminan maltrechas y agotadas, enfurecidas sin duda contra mí, la loca de los caminos polvorientos"
.

Destaca también la vulnerabilidad de esta mujer que, cuando lo creyó oportuno, cubrió su rostro con velos y abanicos y prohibió que nadie le hiciese fotos. "
Cuando el tiempo me haya marcado con sus huellas imborrables, -seguimos a Ángeles Caso- yo envolveré mi rostro bajo velos, lo cubriré por siempre detrás de abanicos, para que la muerte pueda trabajar a solas, tranquila, en mi piel"
.

Con la muerte, la famosa Dama Blanca, tuvo una relación muy estrecha nuestra emperatriz y es que esta dama, antes de encontrarla a ella, no le hurtó desgracias. Primero fue su hijita de dos años, su cuñado Maximiliano, quien emprendió la locura de ser Emperador en México y fue fusilado -el caso de su esposa Carlota, enloquecida, fue otro drama-;
la muerte de su querido Rudi, Rodolfo -la maldición decía que el primer emperador se llamó Rodolfo y el último también-. Rodolfo fue un muchacho débil, enfermizo, que se dejó influir y que, enfermo de gonorrea, adicto a la morfina, no pudo aguantar el peso de la vida y se suicidó en Mayerling junto a su amante María Vetsera -a su esposa Estefanía de Bélgica la había dejado estéril al contagiarle la enfermedad venérea que padecía y que Sissi creía que era una cistitis- el 30 de enero de 1889. A esta muerte brutal la antecedió la de su primo, el loco, Luis II de Baviera, el 13 de junio de 1886, por quien Sissi sentía una gran afinidad. Leamos el fragmento hermosísimo de Ana Mª Moix quien resume todas estas desgracias:

"
Nunca había visto a la Dama Blanca tan cerca como ahora;
pero, como siempre había imaginado, era inconfundible. Había sentido su proximidad, en anteriores ocasiones, y la recordaba como una promesa de muerte que nunca era la suya: era la de su cuñado Maximiliano, fusilado en México;
la de su primo Luis II, que murió loco;
la de su hermana, la duquesa de Alençon, abrasada en un bazar de caridad;
la del archiduque Juan Orth, desaparecido en el mar;
la de la archiduquesa Matilde, quemada viva;
la de su propio hijo Rodolfo, muerto de un disparo en la cabeza en Mayerling... Ahora, en cambio, la vio, cara a cara,y , al producirse el famoso y estremecedor abrazo, supo que era Ella"
.

Efectivamente, la mañana del 10 de septiembre de 1898, la emperatriz, que iba acompañada de Irma Sztáray, mientras paseaba por Ginebra, cerca del embarcadero, fue atacada por Ligi Luccheni, un anarquista de 25 años, con un estilete que le clavó en el corazón. La Emperatriz siguió andando, pero, al desabrocharle el corsé, una mancha de sangre presagiaba lo peor. Moría una mujer, nacía la leyenda. Su asesino se suicidó en la celda en 1910. Y Sissi fue enterrada en la Cripta de los Capuchinos, justo donde no hubiera querido estar nunca.

Sissi fue una mujer enfrentada a su propia soledad, que quiso por encima de todo ser libre y que anduvo obsesionada por sus propios fantasmas;
de ahí quizá esa obstinación en seguir caminando, en seguir viajando, en correr, en huir de sí misma:

"
Sentí, como entonces, un frío inmenso, un frío que helaba mi cuerpo y mi espíritu, del que sabía que nunca podría recuperarme, y apreté la cara contra la piel del sillón para no ver todas las imágenes que se entremezclaban en mi mente: los ojos tiernísimos de mi madre intentando esconder su pena, los ojos amantes de Francisco ofreciéndome las flores en el cotillón, el día de su cumpleaños, los ojos heridos de Helena, los ojos torvos de mi suegra, los pequeños ojos, aún llenos de miedo, ya suplicantes, de Rudi recién nacido, cuando yo intentaba acercarlo a mis senos para que mamase toda la ternura que me crecía dentro, por las venas, amenazando estallar mi pecho, los ojos de tierra y lluvia de Bay Middleton, que apenas me miraban para no arder en chispas de deseo, los miles de ojos que a lo largo de mi vida me habían vigilado, perseguido y acusado... La vida era un infierno, un infierno de miradas inflamadas, lastimeras, reprobadoras, miles de miradas clavándose en mí, llegando hasta dentro de mi corazón, hurgando en mis tripas, impidiéndome vivir en paz..."
(Elizabeth, emperatriz de Austria-Hungría).

Sissi fue también una mujer muy culta, que aprendió húngaro y griego, que admiró a Lord Byron, a Shakespeare (se indentificó muchísimo con la Titania de El sueño de una noche de verano), a Homero, a Esquilo y, sobre todo, a Heine, de quien recibió influencias a la hora de escribir sus dos poemarios Cantos del mar del Norte y Cantos de Invierno. La Emperatriz confió su obra al presidente de la Confederación Helvética para que fuese publicado al cabo de 60 años de su muerte. También confió la gran totalidad de su fortuna en la Banca Rothschild en Suiza para que sus allegados pudiesen vivir bien en el exilio. Tuvo una certera visión de futuro.

Y éste es un retrato mínimo de una mujer que sigue encandilando y atrayendo a quienes se acercan a ella, una mujer solitaria, con un alma atormentada que emprendió una búsqueda denodada hacia la muerte, hacia la autodestrucción, hacia el final, hacia una verdad que ella no supo ver:

"
Una verdad tan simple y sencilla como terrible: que tanta espiritualidad, tanta inteligencia, tanta bondad, tanta belleza no le sirvieron para nada ni a ella, ni a sus hijos, ni al emperador, ni a los pobre por los que tanto se preocupaba, ni a los locos internados en manicomios que visitaba y cuya horrenda visión le quitaba el sueño por las noches, ni a los movimientos sociales y políticos revolucionarios a los que apoyaba de palabra y aplaudía mentalmente, pero a los que en nada concreto ayudaba, ni a los innumerables enamorados por los que se dejaba querer pero no tocar, ni a los amigos a quienes sí, indudablemente, quiso profundamente, pero sólo con la intensidad de la desolación y de la melancolía "
(Vals Negro).





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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Rosy el Mar Abr 21, 2009 12:48 am

Fue una mujer muy culta. Tenía un carácter obsesivo, en especial por su cabello, que era de color rubio obscuro y se lo tiñó de castaño para resaltar sus adornos de flores.

Estudió griego, para disfrutar de los clásicos, con tal afán que llegó a dominarlo. Estudiaba durante horas y contrató a un lector llamado Cristomanos que durante años le leyó obras clásicas en esta lengua y con el que sostenía charlas en griego, para practicar.

Profundamente identificada con la causa húngara, Elizabeth (Sissi) aprendió con ahínco el húngaro hasta dominarlo por completo. Dominaba también el inglés y el francés, circunstancia que aprovechó para leer obras en estas lenguas directamente. Amaba la obra de Shakespeare y también la de Hegel.

Arrow http://carlosrozas.blogspot.com/2008/11/isabel-de-wittelsbach-wittelsbach-sisi.html

Me permití la libertad de colocar el nombre de Elizabeth en el texto, dejando el paréntesis la palabra original.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Rosy el Mar Abr 21, 2009 12:50 am

De la misma fuente:

Que la Emperatriz Elisabeth visitara a su marido el Emperador en Viena era extraño, pero interesantemente, su correspondencia aumentó de frecuencia durante los últimos años y la relación entre los emperadores se había convertido en platónica y cariñosa.

Me recuerda a una fotografía que tengo archivada en mi album:


Franz Joseph y Elisabeth, recién comprometidos.

Estaban ya lejos aquellos años de compromiso y posterior matrimonio.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Rosy el Mar Abr 21, 2009 12:57 am

Un último inciso de la misma fuente:

En su vapor imperial, llamado Miramar, la Emperatriz recorrió el Mar Mediterráneo, siendo uno de sus lugares favoritos Cap Martin, en la Rivera Francesa, donde el turismo se había hecho constante a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Pasaría algunas temporadas de verano en el Lago de Ginebra en Suiza, Ischl en Austria, y en Corfu, donde se construyó un palacio, el 2Aquilleón"
, en honor a Aquiles, uno de sus héroes griegos preferidos. Además, visitó otros países como Portugal, España, Marruecos, Argelia, Malta y Grecia, Turquía y Egipto, ya que los viajes se habían vuelto en algo común en su vida, aunque también en un escape de ella misma.

De vapor imperial "
Miramar"
, lo siguiente:

La emperatriz Elizabeth, esposa de Francisco José, pasó los últimos días de 1892 en Valencia, en un viaje de incógnito No aceptó recibir a las autoridades y se dedicó a paseos solitarios, visitas turísticas y compras de objetos típicos.

Tres días y medio fue cuanto pudo permanecer en Valencia la emperatriz Elizabeth, la Sissi casada con el emperador Francisco José de Austria-Hungría, durante una extraña estancia de incógnito como turista en Valencia en los últimos días del año 1892. Inquieta, silenciosa, la popular Sissi, la bella Sissi de las películas edulcoradas, partió de Valencia muy pronto. Aunque tuvo tiempo de visitar la ciudad histórica, hacer muchas compras , viajar en el tren de vapor que los valencianos llamaban “El Ravachol” y dar largos paseos solitarios por el puerto. Su obsesión solo era una: pasar inadvertida, ocultar su fama de emperatriz.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Rosy el Mar Abr 21, 2009 12:59 am

No es posible pasar desapercibido cuando uno llega a un puerto como el de Valencia, que en el lejano diciembre de 1892 estaba sensiblemente destartalado, a bordo de un yate imperial de tres mástiles y dos chimeneas, con potentes ruedas de paletas, bastante más grande y poderoso que el que había traído años atrás a la reina Isabel II a Valencia. El “Miramar” era un buque de la Marina imperial austro-húngara, con base en Trieste, que cumplía la misión de llevar a la emperatriz Sissi en un constante deambular por el Mediterráneo y el Atlántico. Ciento sesenta y siete tripulantes atendían los menores deseos de una dama llena de caprichos y rarezas, capaz de hacerse atar al mástil en medio de una tormenta cuanto el buque seguía, en las inmediaciones de la isla de Corfú, la misma singladura que Ulises había hecho en su Odisea.

LAS PROVINCIAS, el 28 de diciembre de 1892, llevaba en portada una información sobre la estancia de la emperatriz en Mallorca. Probablemente ya se sabía en la redacción que la famosa Sissi llegaba ese día a Valencia. A las ocho y media de la mañana del Día de los Inocentes, el enorme buque, comandado por el capitán Wathel, echó el ancla en medio de la dársena que hoy es de la America´s Cup, la única instalación disponible cuando se estaban construyendo todavía, con obra fija, los muelles de la Aduana, donde actualmente están las bases de Luna Rossa y BMW Oracle.

La redacción del periódico tuvo buen cuidado de respetar una cláusula informativa básica: la visita era privada y de incógnito. No se le daba, pues, tratamiento oficial, lo que no quiere decir que no se le dieran a los lectores todos los detalles posibles. Así sabemos que la emperatriz Sissi visitó por la mañana la Fonda de España, en la plaza de Castelar, que vio varias habitaciones pero no tomó ninguna, que pidió un intérprete en el hotel y que en su compañía visitó la ciudad. Recorrió la calle de San Vicente, la plaza de la Reina y la calle de Zaragoza;
visitó la Catedral, la basílica de la Virgen y también la Lonja. Y conoció por fuerza el bullicioso mercado callejero situado delante del edificio gótico. Visitó también la Aduana (hoy Tribunal Superior de Justicia y entonces Fábrica de Tabacos) y los contiguos jardines de la Glorieta. Como estaba muy cerca, recorrió la Feria de Navidad instalada en el Llano del Remedio, hoy avenida de Navarro Reverter.

Fuente: http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20070628/cultura/sissi-extrana-turista-puerto_20070628.html

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Rosy el Mar Abr 21, 2009 1:01 am

De la misma fuente, continuando con el artículo:

Los comerciantes quieren ser nombrados.

En el periódico del 30 de diciembre, LAS PROVINCIAS informa que la emperatriz Sissi había sido vista paseando por los muelles, por entonces nada románticos ya que estaban llenos de bloques para las obras. Después tomó el tranvía de vapor, el popular “Ravachol”, acompañada siempre de un joven y una dama, y llegó hasta el edificio de la Audiencia, que era el actual Palacio de la Generalitat, en la calle de Caballeros.

Más tarde hizo unas compras. Sin identificarse, ocultando incluso el rostro, con la mayor discreción. Cuando el diario informó que había estado en una Platería de la zona de la plaza Lope de Vega, en la que había gastado 200 pesetas en los collares y agujas de moño típicos de las labradoras;
cuando anotó nuestro redactor que había estado en la fábrica La Ceramo comprando cerámicas de reflejo dorado, el director recibió de inmediato los recados de otras tiendas que también habían contado con su presencia y querían salir nombradas en los papeles.

Al día siguiente, con corteses explicaciones, LAS PROVINCIAS dijo que informaba de lo que sabía;
y que ahora podía añadir que Sissi había comprado también una manta típica de labrador, que había adquirido cerámicas de Ros y Urgell, que se la había visto en el conocido Bazar de Janini y que había querido ver el Gigantón de Arruche, en la calle Lope de Vega, el popular reclamo comercial de una tienda de aquella Valencia antañona.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Rosy el Mar Abr 21, 2009 1:02 am

Para terminar:

En el coche de Domenech.

Al regresar el día 29 de diciembre el puerto a bordo del siempre humeante y nada limpio Ravachol, el director de la Compañía de Tranvías, Federico Domenech, miembro de la familia propietaria de nuestro periódico, ofreció a la emperatriz Sissi su propio coche. Le estaba esperando en la subida del puente del Mar, que entonces no tenía escalones sino una rampa donde el trenecillo solía jadear lentamente. En realidad ese fue el único contacto cortés y semioficial que la ilustre dama tuvo en Valencia: porque aceptó la invitación y con sus acompañantes se dejó llevar hasta la Escala Real del puerto en el coche del señor Domenech.

El 30 de diciembre hizo mal tiempo y Sissi no bajó a tierra por la mañana. El periódico LAS PROVINCIAS informó de lo que se sabía: de la discreta vigilancia que el gobernador había mandado poner en el muelle de Poniente, de la llegada del corresponsal del diario “Zeitung” de Viena y de los frustrados intentos de las autoridades por presentar sus respetos a la ilustre señora, que seguían rechazando los ayudantes en función del carácter incógnito de la turné imperial. Solo el cónsul del imperio Austro-Húngaro pudo subir a bordo del “Miramar” a presentar sus respetos y cortesías.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Rosy el Mar Abr 21, 2009 1:12 am

Recordemos que Elizabeth había realizado su entrada en la Historia siendo aún una adolescente. El día 19 de agosto de 1853, cuando se formalizó su compromiso con el emperador de Austria Franz Joseph I, Elizabeth tenía solamente quince años de edad. Es decir, toda una adolescente que no sabía en ese tiempo, la magnitud de su compromiso con el emperador y su entrada a la corte en Viena.

Pasados los años, declararía lo siguiente:

El matrimonio es una institución absurda. Una se ve vendida a los quince años y presta un juramento que no entiende, del que luego se arrepiente a lo largo de treinta años...o más...pero que ya no puede romper.

Es decir, siendo emperatriz, su vida no fue un "
cuento de hadas"
, pero fue muy feliz a su modo tan singular y propio: lejos de la corte, paseando, realizando ejercicios y dieta para mantener su figura, aprendiendo griego y húngaro... Esas cosas que no se veían bien en una emperatriz.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 1:29 am

Hizo su vida, buscó cosas que la hiciesen feliz y por eso fue incomprendida y tachada de rara, extraña,................., simplemente llevó una vdia que hoy en día no sería extraña, pero que sí que lo fue ensu época.´
De todas formas no creo que fuese feliz: no se casó locamente enamorada, sufrió con sus hijos, su marido aunque la respetase a su modo, le era infiel, era una incomprendida en la corte, no le gustaba el frio de Viena, prefería los sitios cálidos, prefería también el campo a los palacios........................ sus últimos años los pasó en silencio, discreta, sin dejarse ver, incluso ocultando su rostro que ya no era joven,....................... demasiados inconvenientes para llegar una vida placentera. Se refugió en la lectura y en los estudios, eso al menos le hacía dichosa y su vida era mas llevadera.
Se vió en un lugar que no deseaba y que por un capricho del destino o de Franz Joseph le tocó vivir.

______________________________________________


Rosy no sabía nada de su estancia ne Valencia. Buscaré mas información al respecto.
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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Rosy el Mar Abr 21, 2009 1:35 am

Por eso Andro, fue feliz a su modo. No digo que fue el ejemplo de felicidad en su vida, en su matrimonio, pero realizó cosas que le gustaban, que le distraían. A la final, hizo lo que le gusta: una forma de felicidad simple pero buena.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 1:41 am

si, quizas nos han vendido una imagen de infelicidad que tampoco se corresponde con la realidad, como la que nos vendieron al principio de que su vida era un cuento de hadas.

Pero hay algo que me intriga: ¿ relamente nunca se enamoró de nadie y fue correspondida? Por que lo del conde Agassy no está claro. a ver si Helena nos aclara esto.
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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Helena el Mar Abr 21, 2009 1:42 am

Andro, sí se casó enamorada, como puede estarlo una jovencita de 16 años que no sabe aun muy bien lo que quiere. Ellla y su marido se quisieron a su manera los dos. No eran un matrimonio al uso, eso no.

No fue feliz nunca: no podía serlo, era demasiado inteligente y profunda para creer en la felicidad burguesa.
Hizo lo que quiso porque su marido la amó toda la vida y se lo pemitío. Hoy estaría tan mal vista, como lo estuvo ayer.

Sí se enamoró de Andrassy y fue correspondida por él, pero no hubo nada físico entre ellos, ni tan siquiera se lo planteó.

Bonito trabajo el vuestro Very Happy

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 1:52 am

gracias por las aclaraciones helena. una lástima lo de agassy, quiero decir el que no llegase a nada mas.

¿ de verdad crees que se casó enamorada? ¿ no fue a la fuerza? ¿como iba a decir que no al emperador? pienso que como cualquier chica de su edad espararía enamorarse y no creo que lo estuviese del emperador, al menos como yo lo entiendo.

el que no fue feliz está claro, buscó cosas que la llenasen, que le hiciesen pasar el tiempo, pero................... ¿que entendia ella por felicidad?
¿qué es lo que la hubiese hecho ser feliz? ¿una vida mas activa en política?

ya sé que son muchas preguntas, pero tu eres la experta en el tema. cuando tengas un ratito las contestas , vale?
bueno y me voy a dormir ya, que como siempre me lio.
un besazo guapas.
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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Helena el Mar Abr 21, 2009 12:07 pm

No se casó a la fuerza, la gustaba el Emperador y en los primeros años de matrimonio su queja era constante porque lo veía poco, no soportaba el encierro en que vivía y se dio cuenta después que él no era hombre para ella, pero a su manera siempre lo quiso (la correspondencia entre ellos lo prueba) y “adaptó” el matrimonio con una receta bastante inteligente, pero no “correcta” a los ojos del respetable. Isabel sabía que él la quería y ella le tenía cierta lástima al marido. Ella lo dejaba en el abandono y él tenía amantes, pero se quisieron toda la vida. Isabel lo apoyó siempre en momentos muy difíciles, y en últimas fueron como tantos matrimonios que vivieron sus más y sus menos, porque la mentirosa idea moderna de que el matrimonio es un cuento de hadas, no sé de dónde ha salido.

Si hubiera dicho que no cuando la preguntaron si quería casarse con él, la negativa no hubiera sido recibida con alegría por su familia, pero sus padres que la querían mucho lo hubieran aceptado. Elizabeth se casó como cualquier criaturita de 16 años enamoradilla del noviete.

Isabel es una mujer mitificada por ser una bella testa coronada (su hermana Sophie de Alençon era más guapa que ella y con una vida muy intensa. Busca fotos y verás). A Elizabeth no somos capaces, ni ayer ni hoy, de mirarla como realmente era: una mujer hermosa, culta, inteligente, egoísta y atormentada (no sólo por su situación, ella nació así). No hay nada más: ni la Sisi ñoña, buena y dulce ni la Elizabeth liberal y progresista (en todo caso para ella solamente, nunca hizo nada por nadie más pudiendo hacer mucho) ni Elizabeth adultera. No le gustaban las responsabilidades ni la vida en la estricta corte de Viena donde tanto la criticaron desde que llegó. Como dijo su dama de compañía y amiga de toda la vida, nació llena de dones que no supo aprovechar, pero es que la buena de Ida, que tanto la quería y complacía, no la podía entender.

¿Qué la hubiera hecho feliz? Nada. Las personalidades de su talante, casi nunca son felices en ningún sitio porque están llenas de dudas existenciales y se cuestionan la vida a otros niveles. En el mundo hay muchas personas así y ni cuenta nos damos. Estas personas no es que no sean felices, digamos que lo son y mucho pero a su manera, solo que no comparten el concepto convencional burgués de la felicidad un tanto bobalicona.

Creo que mitificamos mucho a Elizabeth y queremos verla a “nuestra imagen y semejanza” en cada época y ella sólo fue una mujer que vivió su vida como quiso porque tenía los medios para ello, sin importarle nada más.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 3:05 pm

si, supongo que su matrimonio fue como tantos otros de la época. la complicidad y los años juntos hicieron que no fuese desastroso. Creo que el trato del emperador a elisabeth nunca fue desagradable, no era lo que ella quería, pero la dejó hacer su vida.

El que se haya mitificado tanto a elisabeth es debido a la imagen edulcorada que nos han dado de ella durante muchos años. Cierto es que hay literatura en la que su imagen es bien diferente, pero sabes que no es la mayoria y las películas sobre su vida no contribuyeron a saber la verdad. y también el que se le veía muy "
moderna"
para su época.

hay princesas que pasan por la historia sin pena ni gloria pero ese no fue su caso. Era guapa, distinta, iba a su aire.

Su hermana sophie siempre me dió pena, pues murió muy joven y de forma dramática. Como bien dices, era mas guapa.
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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 3:16 pm



Sophie Charlotte in Bayern 1847 - 1897

Sofía Carlota de Baviera, duquesa de Baviera, (Possenhofen;
22 de febrero de 1847 - París;
4 de mayo de 1897). noble alemana. Fue la penúltima hija del duque Maximiliano de Baviera y de Luisa de Baviera;
y hermana menor de Isabel de Baviera, emperatriz de Austria y de María Sofía de Baviera, reina de las Dos Sicilias.


Pasó una infancia feliz y liberal en el castillo de Possenhofen, posesión de la familia ducal.

Su belleza era semejante a la de su hermana la emperatriz, por lo que hubo numerosos pretendientes a su mano. Pero a ella no le gustaba ninguno e incluso se permitió rechazar al archiduque Luis Víctor, hermano del emperador Francisco José I. También su primo Luis II de Baviera empezó a hacerle la corte, mandándole cartas y enormes ramos de flores e iba a encontrarse con él en su barca.

Sofía tocaba el piano y cantaba muy bien, mientras que Luis también era un gran entusiasta de la música, siendo admirador y mecenas de Richard Wagner. Cuando la relación de ambos fue confirmada, se produjo un gran regocijo ante la promesa de un matrimonio feliz y ventajoso para ambos. Todavía, Luis se encontraba bien, pero no tardarían en darse las primeras señales del desequilibrio que lo acompañaría toda la vida. Su cariño por Wagner se había hecho tal, que muchos hablaban de las posibles orientaciones homosexuales del rey;
además comenzó a sumergirse en un mundo de fantasía y de ensoñación, donde Sofía era vista como "
Elsa"
, un personaje de Lohengrin y no como un ser de carne y hueso.

Pasaba el tiempo, pero Luis no se decidía a poner una fecha para el matrimonio ni tenía intención de hacerlo. Desilusionada por la espera, Sofía comenzó una relación con el fotógrafo Edgar Hanfstaengl;
citándose secretamente con él con la ayuda de su dama de compañía. Ello nunca fue descubierto por su prometido.

En octubre de 1867, Luis escribió una afectuosa carta a su prima en la que rompía el compromiso, aunque sin querer renunciar a la amistad que los había unido. Sofía se sintió herida en su orgullo, pero al mismo tiempo aliviada, en cuanto que advertía que un matrimonio con aquel hombre estrambótico habría sido fuente de infelicidad.

Cuando Luis II murió, Isabel dijo que se le había aparecido en sueños anunciándole una muerte violenta para ella y otra trágica para su hermana Sofía.

Tras la desilusión de no ver a su hija en el trono bávaro, su madre, Luisa de Baviera, buscó un nuevo partido para Sofía. Éste fue Fernando de Orleans, duque de Alençon (1844-1910), hijo de Luis Carlos de Orleans, duque de Nemours y de Victoria de Sajonia-Coburgo-Gotha y nieto de Luis Felipe I de Francia. Se casaron en Possenhofen el 28 de septiembre de 1868.

El primer período del matrimonio transcurrió feliz en Bushy House, en los alrededores de Londres, sin embargo, cuando llegó el otoño, la joven cayó en un estado de profunda depresión. No mejoró ni siquiera cuando dio a luz a su primera hija, Luisa Victoria. Entonces la pareja aceptó la invitación del duque de Aumale para residir en el Palacio de Orleans, en Palermo. Aquí Sofía recobró el buen humor, pero al pueblo siciliano no le agradaba la presencia del matrimonio, ya que el duque de Alençon pertenecía a casa de Borbón y finalmente tuvieron que marcharse. La partida imprevista agravó de nuevo el estado mental de Sofía.

Se trasladaron a Roma, donde fueron huéspedes de María Sofía, hermana de Sofía. Después se trasladaron a Merano, donde nació su hijo. A pesar del intento del marido de hacerla viajar en postas para su confort, sufrió un empeoramiento.

A los 40 años, Sofía se enamoró del doctor Glaser de Graz, que estaba casado. Cuando la mujer lo supo, los dos se marcharon juntos a Merano, pero fueron descubiertos y separados para siempre.

Sofía fue recluida en una clínica de enfermedad nerviosa del famoso doctor Krafft-Ebing de Graz, diagnosticándole que sus trastornos mentales fueron generados por una infección debida a la escarlatina. En realidad, los trastornos de Sofía debieron ser simplemente una tara hereditaria, algo demostrable cuando se ve que es una predisposición mostrada también en sus hermanos y en otros parientes.

Después de salir de la clínica, Sofía se dedica a las obras de caridad. Entró en la tercera orden de las Dominicas con el nombre de Sor María Magdalena, tomando un gran fervor religoso.

Del 3 al 6 de mayo de 1897 tuvo lugar en París una feria de beneficencia organizada por las Dominicas, eligiendo la duquesa un edificio industrial que se adaptaba bien a las necesidades de la obra. Fueron invitados los hermanos Lumière, cuyo material para la película era altamente inflamable. De hecho, por problemas técnicos surgieron las llamas, que rápidamente lo cubrieron todo. Mientras todos intentaban escapar presas del pánico, Sofía permaneció en el lugar intentando salvar a unos muchachos que estaban junto a ella. Cuando hubo los hubo puesto a salvo, intentó salir a la calle, pero las llamas fueron más veloces que ella.

Con tantos muertos carbonizados fue dicícil reconocer a la duquesa, siendo identificada sólo por la dentadura. El funeral fue celebrado rápidamente y sus restos se llevaron al castillo de Dreux.

El duque de Alençon sobrevivirá trece años a su mujer, muriendo en Inglaterra, cerca de Wimbledon.

Sofía y Fernando tuvieron dos hijos:

Luisa Victoria de Orleans (1869-1952), casada con el príncipe Alfonso de Baviera.
Manuel de Orleans (1872-1931), duque de Vendôme, casado con la princesa Enriqueta de Bélgica
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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 3:40 pm

SOPHIE






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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 3:45 pm

HE ENCONTRADO ESTA FOTO DE RODOLFO JOVEN

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por andromeda el Mar Abr 21, 2009 3:53 pm

MAS FOTOS DE ELISABETH






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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Rosy el Mar Abr 21, 2009 4:37 pm

Las personas que piensan distinto a los cánones de la época en la que viven, siempre se las verá como algo raras y serán incomprensibles muchas veces.

Elizabeth fue así. Una mujer que fue incomprendida en su tiempo y tal como dice Helena, imcomprendida hasta el día de hoy.

Si se casó enamorada, pues claro que si. Uno siendo adolescente se enamora y bastante. Que su vida matrimonial no fue lo que esperaba, pues eso ya es otro cuento. Me da la impresión que su relación con su marido fue o pasó a otro plano con los años: Ella amaba y él, complaciéndola constantemente debido al gran amor que la tenía. Escribiendo estas líneas me ha saltado un pensamiento: hoy estamos rodeados de la típica historia de la mujer sencilla y humilde, que encontró el amor en un apuesto hombre que tiene posibilidades (no solamente económicas) y que tienen que luchar por ese amor. Mucha sensiblería para mi gusto. Yo prefiero el amor como lo tuvo Elizabeth: un marido devoto a ella, que muchas veces no comprendía el por qué de su actitud pero que demostró en todo tiempo y en toca ocasión su amor. Más hechos que palabras.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Helena el Mar Abr 21, 2009 4:52 pm

Rosy, totalmente de acuerdo. Prefiero una mujer fuerte y atípica que sea capaz de hacerse amar, que las humildes devotas agradecidas del señorito que las encumbró socialmente y que no son capaces ni de tener una opinión.
Yo a las Letizia y compañía no les veo nada de modernas y mucho de cenicientas, rol que deberíamos superar las mujeres.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

Mensaje por Rosy el Mar Abr 21, 2009 5:54 pm

@Helena escribió:Yo a las Letizia y compañía no les veo nada de modernas y mucho de cenicientas, rol que deberíamos superar las mujeres.

Sabes, eso es algo que a veces las mujeres no comprenden, Y creo que en parte se debe por la bendita "
revolución femenina"
esa, que tenía como lema la "
igualdad entre los hombres y las mujeres"
. Las cenicientas o chinas no son mujeres de verdad. Se debe compaginar ese rol con el de mujer también. Esa que tiene ideas y pensamientos propios.

Las mujeres somos más sensibles, más intuitivas. Y nuestra protagonista no fue comprendida por eso mismo. Veía las cosas de otra forma. Comprendo ahora por qué Elizabeth es más etérea, intangible, esa forma peculiar de nosotras.

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Re: Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría

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