FOROS REALEZA
¿Quieres reaccionar a este mensaje? Regístrate en el foro con unos pocos clics o inicia sesión para continuar.

Dos Sicilias

Página 4 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Ir abajo

El autor de este mensaje ha sido baneado del foro - Ver el mensaje

Dos Sicilias - Página 5 Empty Re: Dos Sicilias

Mensaje  Juanb el Miér Mayo 27, 2020 2:01 am

Nunca más se supo de ese conjunto de joyas hasta donde sé ¿O no?
Juanb
Juanb
Su Alteza Imperial

Mensajes : 5655
Fecha de inscripción : 26/08/2007

Volver arriba Ir abajo

El autor de este mensaje ha sido baneado del foro - Ver el mensaje

Dos Sicilias - Página 5 Empty Re: Dos Sicilias

Mensaje  JOY7 el Dom Mayo 31, 2020 5:08 pm

Hay algo que no entiendo. Este muchacho, Jaime de Borbón-Dos Sicilias, nació cuando sus padres no habían contraído matrimonio. Por lo tanto, en el momento de su nacimiento era un bastardo. De hecho, sus padres se casaron cuando él era grandecito. Sin embargo, veo que su padre le ha dado el título de Duque de Noto. En la realeza inglesa, cuando un hijo nace fuera de matrimonio no puede heredar un título de su padre, ni siquiera Lord o Lady. ¿Por qué entre los royals españoles es distinto?

JOY7
Su Alteza Real

Mensajes : 2138
Fecha de inscripción : 03/09/2013

Volver arriba Ir abajo

El autor de este mensaje ha sido baneado del foro - Ver el mensaje

Dos Sicilias - Página 5 Empty Re: Dos Sicilias

Mensaje  Juanb el Lun Jun 01, 2020 8:54 pm

Jajaja.

Recuerdo que Thrib dijo que para el caso de los hijos de Louis el mayor no tenía acceso al trono tanto de Luxemburgo como del de un hipotético trono francés. No así su hermano menor que no tiene acceso al de Luxemburgo pero sí al de Francia.

En Francia los Borbón Bousset era más próxima a los Valois pero por su bastardía, fueron dejados fuera. Con los otros países (entendiendo dos Sicilias) puede ser distinto y por lo demás, el actual duque de Calabria pudo cambiar eso ya que veo más tradicionalista al duque anterior.

Lo de la bastardía fue establecido a la muerte de Luis el Obstinado.

En conclusión, puede que reino de las dos Sicilias permita el acceso al trono de legitimados (en parte porque a nadie le importa ya) pero no así el de Francia.
Juanb
Juanb
Su Alteza Imperial

Mensajes : 5655
Fecha de inscripción : 26/08/2007

Volver arriba Ir abajo

Dos Sicilias - Página 5 Empty Re: Dos Sicilias

Mensaje  Juanb el Lun Jun 01, 2020 9:12 pm

Artículo del Conde de Miramar

Luis Alfonso de Borbón es el Rey de Francia por derecho dinástico


La Monarquía francesa es una institución histórica regida por principios constitucionales que se han ido explicitando a lo largo de sus mil quinientos años de existencia. Algunos dirán que no puede hablarse de constitución refiriéndose a la Francia anterior a la Revolución, ya que fue ésta la que le dio al país la primera, pero eso es olvidar que una constitución no tiene por qué ser necesariamente escrita. El Reino Unido carece de constitución escrita y nadie dirá que no es un régimen constitucional. Pues bien, en Francia existen unos principios o leyes fundamentales que determinan la sucesión a la Corona;
veámoslos brevemente:

1. Principio de sucesión consanguínea. La Corona se transmite por parentesco consanguíneo. Este principio quedó consagrado gracias a los reyes de la tercera raza, los Capetos, que lograron transformar la monarquía electiva de los merovingios y carolingios en monarquía de sucesión consanguínea (llamada también “hereditaria” aunque impropiamente) al asociar en vida a sus hijos al trono, de manera que a la muerte del padre, el hijo asociado al trono era visto como el sucesor natural.
2. Principio de primogenitura. La sucesión se verifica por estricto orden de primogenitura En un tiempo de altas tasas de mortalidad infantil, era preciso asegurar cuanto antes la sucesión, sin esperar a la maduración de todos los hijos para averiguar cuál de ellos podía ser el más digno, cuestión, por lo demás, muy relativa y sujeta a criterios subjetivos.
3. Principio de filiación legítima. Sucede el pariente más próximo nacido de lo que los romanos llamaban “justas nupcias”, es decir, de matrimonio válido. No son aptos para suceder los bastardos ni los legitimados. La cuestión quedó planteada al quedar abierta la sucesión de Luis X el Obstinado (1314-1316), que murió dejando una hija de su primer matrimonio con Margarita de Borgoña (la princesa Juana de Navarra) y a su segunda mujer encinta de un vástago. Se apartó a la princesa Juana por sospecharse de su legitimidad, al haber quedado judicialmente comprobado el adulterio de la reina Margarita, recayendo la Corona en el hijo que nació a la reina Clemencia de Hungría: el rey Juan I el Póstumo. Otra ocasión en la que este principio fue de aplicación fue cuando quedó excluida la rama de la familia de los Borbón-Busset al considerarse ilegítima por descender de Pedro de Borbón, hijo de Luis de Borbón, príncipe-obispo de Lieja, y Catalina de Egmont, nacido antes de que la unión de sus padres fuera legítima. De no ser por esta circunstancia, los Borbón-Busset podrían reclamar para sí la Corona de Francia como miembros de la rama primogénita del tronco regio de los Capetos. Ningún bastardo real ni legitimado de Francia ha sucedido nunca en el trono y los ha habido con parentesco más próximo a un rey difunto que la línea legítima (por ejemplo, Carlos de Valois, duque de Angulema, bastardo legitimado de Carlos IX y de su amante titular Marie Touchet, sobrino carnal de Enrique III, a quien, sin embargo, sucedió un lejano primo).
4. Principio de masculinidad (Ley Sálica). Es sucesor el primogénito por línea de varón. En Francia, las hembras eran titulares de grandes feudos (recuérdese el caso de Leonor de Aquitania), eran pares de Francia (como Mahaut de Artois) y podían ejercer el poder en nombre del Rey menor de edad (hubo, en efecto, varias veces regentes mujeres), pero la Corona era otra cuestión, como quedó patente a la muerte sin hijos varones de Carlos IV el Hermoso (1322-132 . Ya Felipe V el Largo (1316-1322), había hecho reconocer la ley Sálica a la muerte de su sobrino Juan I el Póstumo (1316) —del que era regente— para poder suceder incontrovertidamente debido a la posible oposición de los partidarios de su sobrina Juana de Navarra (excluida por su posible bastardía, como ya se vio). A la muerte de Carlos IV, de los hijos de Felipe IV el Hermoso (1285-1314) sólo quedaba Isabel de Francia, reina de Inglaterra por su matrimonio con Eduardo II. La idea de ver a Francia convertida en un apéndice de Inglaterra (que ya había constituido un imperio continental a sus expensas) hizo que se consagrara el principio de la sucesión masculina y que la Ley Sálica quedara ratificada. La corona pasó, en virtud de ello, al primo hermano de Carlos IV, Felipe de Valois, en lugar de a su hermana Isabel y a su hijo Eduardo III de Inglaterra.
5. Principio de representación. El Derecho de Representación es el derecho que tienen los parientes de una persona para sucederle en todos los derechos que tendría si viviera o hubiera podido heredar. Ello evita tener que pasar a la línea colateral sin agotar la línea recta. Así pues, un nieto puede suceder a su abuelo rey sin que su padre haya sido personalmente rey por haber premuerto a su progenitor. El primer caso en el que se puso de manifiesto este principio fue la sucesión —al mismo tiempo que la vigencia de la Ley Sálica— fue el de Felipe VI de Valois (1328-1350), que fue Rey de Francia sin que su padre, el príncipe Carlos de Valois, hubiera sido Rey, aunque sí lo hubiera sido el padre de éste Felipe III el Atrevido (1270-1285). Sin embargo, los ejemplos más claros son los de Luis XV el Bienamado (1715-1774), que sucedió a su bisabuelo el Rey Sol (1643-1715), y el de Luis XVI (1774-1793), que sucedió a su abuelo Luis XV.
6. Principio de indisponibilidad de la Corona. Es quizás uno de los más importantes porque ha preservado al Reino de las Lises de la desintegración y de la invasión extranjera. De acuerdo con este principio, el Rey no puede modificar la sucesión a su antojo, contraviniendo las leyes fundamentales, y ello porque la Corona de Francia no es un patrimonio privado sujeto a transmisión mortis causa por voluntad testamentaria (que podría ser revocada o cambiada), sino un bien público, común e inalienable, cuyo titular es un simple poseedor y no un propietario con pleno dominio sobre él. Es por ello que sólo impropia y analógicamente se habla de “heredero de la Corona”, debiéndose hablar mejor de “sucesor”. El virtud de este principio precisamente fue como se consideró el Tratado de Troyes de 1420 como írrito y nulo. Había sido subscrito según todas las formalidades entre Carlos VI el Bienamado (1380-1422) y Enrique V de Lancaster, Rey de Inglaterra, y por él quedaba excluido de la sucesión el Delfín Carlos, hijo y legítimo sucesor de Carlos VI, a favor del monarca inglés y de su descendencia, lo cual contravenía clamorosamente los principios fundamentales y entregaba a Francia a merced de Inglaterra. Otro ejemplo lo tenemos en la legitimación que Luis XIV sancionó de sus bastardos habidos con Madame de Montespan, habilitándolos a la sucesión y haciéndolos entrar en un Consejo de Regencia que se instalaría a su muerte para gobernar durante la minoridad del pequeño Luis XV. El Parlamento, con el acuerdo del Duque de Orleáns, anuló la habilitación de los legitimados de Francia para suceder (medida que trastornaba el orden tradicional) y los excluyó de la Regencia.
7. Principio de catolicidad. No se planteó hasta la aparición y consolidación de las grandes herejías del siglo XVI. Al morir el Duque de Alençon, hermano menor del rey Enrique III (1574-1589), la Corona debía recaer, a falta de agnado más próximo y apto y en virtud de las leyes fundamentales, en Enrique de Navarra, primo en el vigésimo tercer grado, como descendiente de Roberto de Clermont, sexto hijo de San Luis (1226-1270). Pero se daba el caso que este príncipe bearnés era de religión calvinista, lo cual no se compadecía con la condición de Rey Cristianísimo, representante de una Monarquía basada en la alianza del trono y el altar y cuyo titular era consagrado por las ceremonias de la Iglesia Católica, que le conferían un carácter cuasi-sacerdotal. Así pues, se consideró que la catolicidad era una condición sine qua non para suceder en el trono francés y Enrique de Navarra no fue plenamente reconocido como Rey hasta que no abjuró del calvinismo y profesó la religión católica en 1593. En nombre de este principio fue por el que Luis XVI protestó contra la Constitución Civil del Clero (que establecía una iglesia francesa prácticamente cismática y que se vio constreñido a promulgar), lo que a la larga contribuyó no poco a su destronamiento y muerte en la guillotina.

Ahora bien, en la actualidad hay un pleito dinástico en torno a la sucesión de la Corona de Francia, existiendo dos pretendientes, a saber: el príncipe Don Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordíu, Duque de Anjou, a quien apoyan los legitimistas, y el príncipe Enrique de Orleáns, Conde de París, jefe del partido orleanista. Toda vez que no hay monarquía en Francia ni hay visos de que se restaure al menos en un corto o mediano plazo, la cuestión es académica, pero no por ello deja de tener consecuencias debido a la enorme carga simbólica y como vínculo con el pasado histórico que tiene la institución. La cuestión sucesoria quedó abierta en 1883, a la muerte del Conde de Chambord, Enrique V para los legitimistas, nieto del último Rey de Francia ungido en Reims: Carlos X (1824-1836), que había sido depuesto por la Insurrección de Julio de 1830, que dio el trono a Luis Felipe de Orléans, titulado “Rey de los Franceses”. Como Enrique de Chambord no tenía descendientes directos, debía designarse al sucesor en estricta aplicación de los principios fundamentales. En virtud de éstos, el mejor derecho correspondía a Don Juan de Borbón y Braganza, el Juan III de los Carlistas de España, que pasaba así a ser también Juan III de Francia. Pero los Orléans se opusieron, reivindicando su pretensión al trono basándose en dos argumentos (que son los mismos que esgrime su partido contra el actual Duque de Anjou): la renuncia de Felipe V —por sí y por sus sucesores— al trono de Francia en virtud del Tratado de Utrecht de 1713 (que puso fin a la Guerra de Sucesión Española), y la calidad de príncipe extranjero del pretendiente legitimista. Repasémoslos.

Efectivamente, Felipe V se vio forzado a pronunciar la renuncia al trono de Francia (que implicaba la exclusión de toda su línea “como no existente”) por bien de paz, ya que la guerra se estaba prolongando demasiado en perjuicio, sobre todo, de Francia, país que se hallaba agotado en recursos materiales y humanos y acosado por todas sus fronteras por las fuerzas de la coalición. Luis XIV, obligado por estas circunstancias, presionó —muy a pesar suyo y del Parlamento— a su nieto para que hiciera la renuncia. Las potencias europeas la consideraban una condición sine qua non para la paz, ya que temían una eventual unión de las dos monarquías más poderosas del mundo bajo la misma testa coronada y querían evitarla a toda costa. ¿Qué hay que pensar de esta renuncia? Primero, puede legítimamente pensarse que tuvo vicio de voluntad, ya que se hizo bajo la amenaza de continuar la guerra. Pero aun cuando se admitiera que fue hecha con las debidas formalidades, lo importante es que atentaba contra los principios fundamentales del aspecto sustentador de la monarquía francesa cual es la sucesión. Felipe V de España e, indirectamente su augusto abuelo Luis XIV, no podían disponer de la Corona perturbando el orden sucesorio como resultaba de la renuncia impuesta en Utrecht. Estamos en un caso parecido al ya citado del Tratado de Troyes de 1420, formalmente válido desde el punto de vista jurídico, pero claramente inválido desde el punto de vista constitucional. Por cierto, el mismo argumento vale para impugnar la ocupación de Gibraltar por el Reino Unido en virtud del mismo Tratado de Utrecht: en efecto, ningún acuerdo internacional por solemne que sea puede prevalecer sobre el bien de la integridad patria, máxime cuando Gibraltar fue arrebatado en nombre del Rey de España (Archiduque de Austria) —y no en nombre de su Majestad Británica— al Rey de España (Felipe V de Anjou). Pretender que el cercenamiento de parte del territorio español en las condiciones en que lo fue Gibraltar sería legítimo en virtud del Tratado de Utrecht sencillamente no es de recibo. Por otra parte, en el fondo lo que las potencias querían evitar a toda costa, mediante el expediente de la renuncia impuesta por ellas en Utrecht, era la unión de Francia y España, cosa que ni era dable en el momento de la muerte del Conde Chambord ni lo es ahora.

En cuanto a la cuestión de la nacionalidad, los orleanistas han querido erigirla en uno de los principios o leyes fundamentales de la monarquía francesa, cuando se trata simplemente de un prejuicio que nunca fue tenido en cuenta en la Historia de Francia. Un prejuicio, además, relativamente reciente, puesto que se basa en la concepción del nacionalismo estatista del siglo XIX de ninguna tradición en Europa. En Francia Enrique IV (1589-1610) accedió al trono siendo Rey de Navarra, técnicamente, pues, un príncipe extranjero. Nunca preocupó a nadie ni fue determinante la cuestión de la nacionalidad;
si no, habría problemas para admitir la condición como francés del mismísimo Rey Sol, de cuyos cuatro abuelos ninguno era francés (Enrique IV era navarro;
María de Médicis, florentina;
Felipe III de Habsburgo, español, y Margarita de Austria-Estiria, alemana). Tampoco hubo nunca problemas en admitir soberanos de origen extranjeros en las distintas monarquías europeas: príncipes alemanes fueron a gobernar Inglaterra (los Hannover y los Sajonia-Coburgo-Gotha), alemanes (Habsburgo) y franceses (Borbones) vinieron a reinar en España;
alemanes (Holstein-Gottorp) a Rusia;
bávaros (Wittelsbach) y daneses (Schlewig-Holstein-Sonderburg-Glucksburg) fueron a Grecia;
prusianos (Hohenzollern-Sigmaringen) a Rumanía, y un largo etcétera. No olvidemos, en fin, que el propio pretendiente orleanista, Monseñor el Conde de París, es belga de nacimiento. Se dirá que tiene pasaporte francés: exactamente lo mismo que sus augustos primos los Borbones de Anjou. Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordíu, Duque de Anjou, es un príncipe francés a todos los efectos.

Que Su Alteza Real Monseñor Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordíu, Duque de Anjou y Jefe de la Casa Real de Borbón, sea el legítimo sucesor de la corona de Francia como Luis XX no es un hecho antojadizo o el delirio de un grupo de nostálgicos exaltados: es un hecho que se deduce inmediatamente de la aplicación de los principios fundamentales que sustentan el orden constitucional monárquico en Francia. No son los hombres los que lo han designado: es, en primer lugar, Dios (que lo ha hecho nacer y por cuya gracia reinan los dinastas) y, en segundo lugar, las leyes tradicionales, que determinan automáticamente la sucesión. Otra cosa es la trayectoria de los pretendientes, que pone en el tapete la cuestión de la legitimidad de origen y la de ejercicio, pero eso es materia de otro estudio.
Juanb
Juanb
Su Alteza Imperial

Mensajes : 5655
Fecha de inscripción : 26/08/2007

Volver arriba Ir abajo

Dos Sicilias - Página 5 Empty Re: Dos Sicilias

Mensaje  Juanb el Lun Jun 01, 2020 9:14 pm

¿Conclusión? Si el actual duque de Calabria se apartó de la tradición dando el ducado de Noto a su hijo mayor, por ser ese un título del reino de las dos Sicilias, bien, pero nunca podría asumir un hipotético trono Francés.
Juanb
Juanb
Su Alteza Imperial

Mensajes : 5655
Fecha de inscripción : 26/08/2007

Volver arriba Ir abajo

El autor de este mensaje ha sido baneado del foro - Ver el mensaje

Dos Sicilias - Página 5 Empty Re: Dos Sicilias

Mensaje  Juanb el Mar Jun 02, 2020 2:35 am

Hummm habría que buscar, pero por lo del principe Luis de Luxemburgo, recuerdo haberle leído eso a Thrib (que para el trono Capeto el mayor quedaba fuera).
Juanb
Juanb
Su Alteza Imperial

Mensajes : 5655
Fecha de inscripción : 26/08/2007

Volver arriba Ir abajo

El autor de este mensaje ha sido baneado del foro - Ver el mensaje

Dos Sicilias - Página 5 Empty Re: Dos Sicilias

Mensaje  Juanb el Mar Jun 09, 2020 4:49 pm

Es lo que yo recuerdo. Recuerdo que se está volviendo difuso. Me quedé pensando que a lo mejor lo dijo por Luis de Luxemburgo, pero no por sus hijos.

Pero creo que alguien dio el argumento de los Borbon Bousset, frente a lo que Thrib decía respecto de que si se casaban por la Iglesia, esa legitimación era válida (yo no recuerdo heberle oído algo así).

Antiguamente todos se casaban por la Iglesia. El concepto de matrimonio civil es muy tardío y no existía a la fecha en que se da origen a esa rama, luego, el Borbón Bousset, según afirma el conde de Miramar, se casó por la Iglesia Católica porque no había otra posibilidad y aún así, no los consideraron en la crisis de sucesión de Francia.

Sin embargo y sabiendo que la wiki no es siempre la fuente más fiable, cuestiona tal matrimonio:

https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_de_Borb%C3%B3n-Busset

Cita también el caso de Carlos de Valois, pero tampoco fue legitimado....

Con tal que, al igual que tu, tampoco estoy muy seguro.....

Pasando a otro tema, por su abuela, Alicia de Borbón Parma, el duque de Noto, podría disputar el trono de Inglaterra, pero antes que a Isabel, a Sofía de Baviera, por la rama jacobina.

En Inglaterra, los criterios de sucesión, en el caso de la corona (pero no de la nobleza) son mucho más laxos que en Francia.

Que ganas de poder ver todos los post de Thrib en una sóla página.
Juanb
Juanb
Su Alteza Imperial

Mensajes : 5655
Fecha de inscripción : 26/08/2007

Volver arriba Ir abajo

El autor de este mensaje ha sido baneado del foro - Ver el mensaje

Dos Sicilias - Página 5 Empty Re: Dos Sicilias

Mensaje  Juanb el Vie Jun 12, 2020 10:26 pm

De acuerdo con que cada estado pone sus reglas de sucesión.

Y sí, yo también creo que si España decide cambiar de dinastía, debieran considerar a los Medinaceli, por mucho que el derecho de representación no existía a la fecha en que fueron apartados del trono. Alfonso X lo propuso como ley pero creo que falleció antes de su promulgacion de ahí que el tío de los de la Cerda se avivó. Si mal no recuerdo.

Inglaterra nunca ha consagrado el principio de indisponibilidad de la corona y tiene varios casos de usurpación. Tampoco el de filiación legítima. Las leyes poco sirven cuando no está dispuestos a respetarla.

Los ejemplos abundan: Canuto, Haroldo, Guillermo el conquistador, Esteban, Eduardo III, Eduardo IV, Ricardo III, lady Jane Grey (aunque no se la considera como reina, sí reinó por 9 dias), Isabel I (considerada bastarda aunque discutible); María II con Guillermo III junto a Ana. Sólo desde los Hannover se ordenaron más.
Juanb
Juanb
Su Alteza Imperial

Mensajes : 5655
Fecha de inscripción : 26/08/2007

Volver arriba Ir abajo

El autor de este mensaje ha sido baneado del foro - Ver el mensaje

Dos Sicilias - Página 5 Empty Re: Dos Sicilias

Mensaje  Juanb el Lun Jun 15, 2020 9:09 pm

España yo diría que los Medinaceli e Isabel la Católica (aunque de esta última no se puede asegurar al 100%).

No recuerdo más casos.

Rusia para el sitema nobiliario tenían un método bien complicado porque heredaban los hermanos y cuando se llegaba al último seguía el sobrino mayor con lo que comprenderás lo enredado que era. Así le leí a Rutheford.

Pero sí, también hubo usurpaciones. Pero es un país culturalmente muy distinto y mi comparación son respecto a quienes rodea Francia, que me parece más comparable.
Juanb
Juanb
Su Alteza Imperial

Mensajes : 5655
Fecha de inscripción : 26/08/2007

Volver arriba Ir abajo

Dos Sicilias - Página 5 Empty Re: Dos Sicilias

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 4 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.