Maximiliano I de Habsburgo

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por glorisabel el Lun Mayo 24, 2010 2:44 pm

¡Mi pobre Max, que ha sido siempre para mí una de las figuras más trágicas e interesantes de la historia! :smt022 :smt022 :smt022

Ahora unos le llaman bastardo, otros gay, el de más allá dice que era bisexual, el de más acá alega que le contagió una enfermedad venérea a Carlota (razón por la que no tuvieron hijos), otros dicen que se aficionó a las plantas alucinógenas que encontró en Mexico, algunos alegan que dejó cuchucientos hijos regados por todo el imperio mexicano - y todo esto basado en testimonios de segunda y tercera mano . . . :smt102 :smt102 :smt102

¡Por favor, señores, vamos a ceñirnos a los datos históricos probados y comprobados! Si no podemos, entonces vamos a dejar que Ferdinand Maximilian von Habsburg, emperador y hermano de emperador, descanse en paz.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por MANTUANAXXI el Lun Mayo 24, 2010 2:52 pm

Estoy de acuerdo con usted querida Volodarka, sobre esta figura histórica son pocos los datos verdaderamente fidedignos y muchas conjeturas...Q.E.P.D...

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Hispanoaustriaco el Mar Mayo 25, 2010 6:33 pm

No quiero yo empañar la memoria del pobre Ferdinand Maximilian. Mis aportaciones últimas solo pretenden dar a conocer lo que últimamente está saliendo a la luz.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por MANTUANAXXI el Mar Mayo 25, 2010 7:15 pm

Majestad, no lo criticamos a usted sino a esa cantidad de escritores que con tal de vender sus libros inventan cualquier cosa sobre personas fallecidas, diciendo que consultaron tales y tales documentos así como su correspondencia privada, si lo hicieron ¿como es que no se ponen de acuerdo jamás? porque cada quién tiene una teoría diferente. Co esto no quiero decir que Maximiliano haya sido "
la mejor persona del mundo"
ni un santo;
tendría ,como todos, sus lados buenos y malos, aberraciones y manías. Es difícil escribir sobre personajes de la Historia sin caer en inexactitudes y apasionamientos a favor o en contra.

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Justo Armas no era Maximiliano de Absburgo

Mensaje por Julio Blackaller el Mar Jul 03, 2012 9:20 pm

¿EL SR. JUSTO ARMAS Y MAXIMILIANO DE ABSBURGO ERAN LA MISMA PERSONA?
Julio Alfredo Blackaller Rodríguez.

Dice una nueva leyenda que el archiduque Maximiliano sedicente emperador de México, no fue fusilado en Querétaro, como señala la historia, pues era masón igual que el presidente Juárez y por ello se permitió su fuga;
después emigró a la República del Salvador, ahí residió con el nombre de Justo Armas y dirigía un negocio de banquetes y en el cual utilizaba una vajilla que había sido de Maximiliano y que estaba marcada con la fecha 15 de mayo de 1867 (fecha de la aprehensión del archiduque en Querétaro).
En 1916 unos embajadores plenipotenciarios fueron a San Salvador a ofrecerle el trono austriaco. También se dice que cuando murió el Sr. Armas a los 104 años de edad en 1936 el Arq. Rolando Déneke vino a México y “descu-brió la trama”:
Dice la leyenda;
“En ese tiempo ya existía la fotografía —reflexiona al respecto Déneke-. se trataba de una ejecución importante, de un personaje importante, debía haber fotografía... pero me llamó mucho la atención que no hubiera ninguna...”
Un relator señala;
“El Arquitecto salvadoreño Déneke, estuvo en México realizando investigaciones con el apoyo de la Fundación María Escalón de Núñez, pero no encontró una prueba contundente de que Maximiliano hubiera sido fusilado. Más al contrario, cada descubrimiento que se sumaba a su acopio de información le hacía pensar con mayor fuerza que la ejecución del derrocado emperador fue fingida.” Agrega que la madre de Maximiliano no reconoció el cuerpo de su hijo.
También Déneke mandó hacer una prueba grafológica en una carta de Maximiliano y escritos del Sr. Armas, la cual asegura fue positiva;
un examen de la estructura de los huesos de la cabeza y cara de los dos personajes que efectuó una experta extranjera dio resultados que demostraban la identidad de los dos personajes y una prueba de ADN “…en una prestigiosa universidad” que no dio resultados porque la muestra tomada del cuerpo del Sr. Armas “estaba contaminada…”.
A.- El concepto de historicidad y la narración fidedigna de hechos:
Antes de entrar a analizar la leyenda que arriba se indica es necesario diferenciar los hechos históricos de los que no lo son:
En primer lugar debo decir que una parte importante del modernismo renacentista nació en el siglo XV, poco después de la caída de Constantinopla, cuando Lorenzo Valla secretario del papa Nicolás V publicó sus conclusiones acerca de la falsedad de la supuesta “Donación de Constantino” documento que se encuentra en el “Archivo Secreto” del Vaticano. (Hoy se puede consultar en: http://asv.vatican. va/es/visit/pnob/doc_don_constantino.htm) y plasma la leyenda de que la colina del Vaticano y sus edificios fueron donados al papa Silvestre I en el año 350 por el emperador Constantino. (El papa San Silvestre I murió en el año 335 y el emperador Constantino murió en el año 337, por lo tanto no pudo haber tal donación en el año 350).
El Sr. Valla demostró que dicha “donación de Constantino” se había falsificado en el siglo IX por orden del papa León IV.
Desde entonces la Iglesia considera falsas las “donaciones de Constan-tino” (En L. PASTOR, VER BIBLIOGRAFÍA) ya que en el siglo IV Roma tenía menos de 100,000 habitantes a diferencia de su esplendor en la era clásica cuando había tenido un millón y medio de pobladores, ya no era capital y estaba casi abandonada, pues la nueva capital occidental del Imperio Romano era Ravena y la capital oriental era Constantinopla.
Los papas simplemente tomaron los edificios que nadie reclamaba, hacía más de 70 años que no tenían dueño, además efectivamente Constan-tino mandó construir la primera basílica de San Pedro y la entregó a la Iglesia.
A partir de que se demostró la falsedad de las “donaciones de Constan-tino”, se fue acabando el oscurantismo medieval que implicaba vivir en una abrumadora “realidad” llena de leyendas, mitos y cotidianos falsos “milagros”.
La Iglesia consideró pecado mortal divulgar “milagros” falaces y ridículos como por ejemplo;
“encontrar las llaves” que se le habían perdido una beata ancianita, por intercesión milagrosa de una supuesta “Santa Rita de Palermo” (no reconocida por la Santa Sede, pero si por el obispo local), cuando que una simple inspección en la tumba de la pretendida santa demostró que en ese lugar solo estaba sepultado el esqueleto de una cabra.
La gente no hizo mucho caso de esa prohibición, pero se fue sentando el precedente que ha rendido algunos frutos a lo largo de los siglos.
Durante la edad media se gestaron tremendos embustes en beneficio de algunos vivales, tal fue el caso de las “astillas” de la Santa Cruz que vendían los ex cruzados a su regreso de “Tierra Santa” y que cuando se hizo el inventario en el siglo XVI alcanzaron un peso total de casi 4 toneladas (CRISTO NO HUBIERA PODIDO CARGAR TAL CRUZ). También existen 3 lanzas que se dice;
“-fueron usadas por el soldado romano Longinos para atravesar el pecho de Jesucristo en la Cruz”, aunque nadie ha dicho que el Redentor fue lanceado 3 veces, por tres lanzas distintas.
Se dice metafóricamente que el “Renacimiento” es tal porque volvió a nacer el imperio de las musas de la antigüedad grecolatina y entre tales musas estaba Clío, que era la diosa de la Historia.
A partir del Renacimiento, la Historia se construye con documentos, hallazgos arqueológicos, paleontológicos, antropológicos y/o con algunos otros documentos que se puedan cruzar. El conocimiento científico sobre los pueblos que no tenían lenguaje escrito, se llama Prehistoria.
Tal es el caso de los aztecas que no tenían idioma escrito, aunque existían los códices con su muy peculiar forma de narrar de modo gráfico.
Con la destrucción de los códices que hicieron;
el cihuacoatl Tlacaelel en el siglo XV, para evitar que se supiese que los aztecas tenían un origen muy humilde y el arzobispo Zumárraga en el siglo XVI, para evitar que se difundiera la religión de Huitzilopochtli (que reclamaba sacrificios humanos), se quedó sin fuentes históricas todo un país de 20 millones de habitantes.
Se empezó a reconstruir la historia azteca en la segunda mitad del siglo XVI cuando hubo personas que poseían el idioma náhuatl tanto hablado como escrito (en signos latinos que implantaron los frailes españoles), es decir los “nahuatlatos” que eran los poseedores cultos de la lengua náhuatl.
Fray Bernardino de Sahagún, OFM era un nahuatlato de alto perfil que recogía los datos históricos a partir de testimonios de los habitantes de tres ciudades;
México, Tlaltelolco y Tepepulco, mismos que comparaba y solo consideraba que había un dato histórico cuando coincidían las versiones.
Sahagún entrevistó a miles de personas a lo largo de 45 años y em-pleando únicamente datos validados escribió su libro “Historia general de las cosas de la Nueva España”.
Los relatos que no tienen apoyo documental o testimonios verificados y documentados, no pueden ser considerados históricos, se les llama leyendas y son material para entretenimiento, pero no para demostrar hechos verídicos ocurridos en el pasado.
Ahora bien si en un relato no se establecen las categorías irreductibles de tiempo y espacio de algún hecho, resulta que o es mentira o pertenece a la esfera de la “Eternidad” en la que no hay principio ni fin y ni tampoco dimensio-nalidad espacial, por tanto no tiene tamaño, no tiene centro y tampoco tiene orillas, según un precursor del pensamiento científico moderno, fray Giordano Bruno, O.P. quien explicó su concepción filosófica y por ello lo mandaron quemar vivo en el año 1600. Galileo Galilei, que pensaba igual que fray Giordano, al conocer la muerte del dominico se retractó y por ello lo dejaron vivir recluido por la Santa Inquisición hasta su fallecimiento en el año 1642.
Las leyendas, las novelas y los cuentos se basan en desinformación diciendo;
“Hace muchos, muchos años…, en un lugar que no quiero acordar-me…, había una vez….etc., etc.” Tal es el caso del escrito sobre la supervi-vencia de Maximiliano, pues le falta precisión de tiempo, lugar y circunstancias.

B.- Análisis del relato sobre la supuesta supervivencia de Maximiliano:

1.- Testigos de la muerte de Maximiliano.
1.1.-Empieza diciendo el relator que no hubo testigos del fusilamiento, ni fotografías, de la muerte de Maximiliano, lo cual es falso, pues solo la brigada del general Jesús Díaz de León que formó el cuadro de ajusticiamiento, en torno al paredón estaba integrada por 4,500 militares que estuvieron presentes ese día 19 de junio de 1867 . Así consta en el “Memorándum sobre el proceso del archiduque Fernando Maximiliano de Austria elaborado por los CC. M. Riva Palacio y R. Martínez de la Torre”, ellos fueron dos de los cuatro abogados defensores del archiduque, dicho memorándum estaba dirigido al emperador de Austria y a la madre de Maximiliano, (VER “EL SITIO DE QUERÉTARO”, EN LA BIBLIOGRAFÍA).
1.2.-También hay fotografías relativas al fusilamiento, más una fotografía del cadáver en Querétaro y otra en México, D.F. (Lamentablemente por este medio no es posible “colgar fotos” pero si me mandan un mensaje a mi e-mail;
jablackaller@hotmail.com a la vuelta les mandaré una galería de fotos).
1.3.-Otros testigos fueron los miembros del piquete de fusilamiento que estaba mandado por un joven teniente llamado Aureliano Blanquet que muchos años después y ya siendo general fue cómplice del coronel Félix Díaz y del general Victoriano Huerta en la traición y asesinato del presidente Francisco I Madero, durante la decena trágica del 9 al 19 de febrero de 1913. Pues bien Aureliano Blanquet y los soldados de su sección fueron testigos y actores de la muerte del archiduque, su testimonio está documentado.
1.4.-También fueron testigos;
el cocinero de Maximiliano que era el húngaro Josef Tüdös, el ayuda de cámara austriaco Grill y el fotógrafo belga Aubert (quien tomó varias fotografías que están depositadas en el “Museo Real del Ejército” en Bruselas e hizo un dibujo del fusilamiento) ellos fueron europeos que acompañaron al archiduque a su destino en el Cerro de las Campanas en la mañana del día de su fusilamiento, según escribió el doctor Basch;
médico del archiduque que no quiso ir a verlo fusilar y que solo esperó el cadáver y escuchó las narraciones que hicieron Tüdös y los otros. (VER BASCH, EN LA BIBLIOGRAFÍA).
También esos relatos quedaron plasmados en el libro que escribió la princesa Agnes Salm-Salm ,(VER SALM-SALM EN LA BIBLIOGRAFÍA) espo-sa de un oficial de Maximiliano y también en el libro que escribió el joven José Luís Blasio, (VER BLASIO EN LA BIBLIOGRAFÍA) secretario privado del archiduque que estaba en Querétaro el día del fusilamiento, este joven fue personalmente a Viena a relatarle a la archiduquesa Sofía la muerte de su desafortunado hijo, porque Maximiliano se lo había suplicado encarecidamente un día antes de morir.
1.5.-Además está el testimonio de los confesores de los 3 fusilados de ese día:
El padre Soria que era el confesor del archiduque lo acompañó al “Cerro de las Campanas” y lo vio morir. Asimismo fue testigo el canónigo Ladrón de Guevara que era el confesor del general Miguel Miramón y estuvo en el lugar y el momento del sacrificio de los tres condenados a muerte. También fue testigo el confesor del fusilado general Tomás Mejía.
Tales testimonios quedaron recogidos en el libro de Arrangoiz. (VER ARRANGOIZ, EN LA BIBLIOGRAFÍA)
1.6.-Fueron testigos de la muerte de Maximiliano el hermano y la cuñada de doña María de la Concepción Lombardo, esposa del infortunado general Miguel Miramón que como ya se dijo murió junto con él.
Ambos le relataron a la viuda de Miramón todos los pormenores del triste suceso, pues ella no estaba en Querétaro el 19 de junio de 1867, había ido a San Luis Potosí, acompañada de la princesa Salm-Salm a suplicar a Juárez por el indulto de los tres sentenciados. El relato que le hicieron a la viuda de Miramón a su regreso a Querétaro trece días después quedó plasmado en el libro que ella misma escribió. (VER LOMBARDO, EN LA BIBLIOGRAFÍA).
1.7.-Testigos que no escribieron nada pero que vieron lo que ocurrió esa mañana del 19 de junio de 1867, fueron los queretanos que estuvieron presentes en el fusilamiento de Maximiliano, aproximadamente 400 personas del pueblo, suficientes para establecer evidencia de su muerte pues convivió con ellos por 4 meses y era notoriamente conocido en la ciudad.
Todos estos que he citado fueron testigos directos que vieron fusilar al archiduque, muchos de ellos conocían a Maximiliano y no podían confundirlo con otro individuo, pues en todo el territorio nacional no había persona alguna parecida;
por su raza, color de pelo y barba, complexión y rasgos faciales (especialmente su notorio prognatismo que era ocultado parcialmente por la barba dorada), ni de su alta estatura, máxime que se dio el caso de que el cadáver no cupo en el ataúd de pino que se llevó al cerro, destinado a trasladar de regreso a Querétaro el cuerpo del fusilado y el carpintero desclavó la tabla terminal de dicho catafalco para que por el hueco salieran las piernas del príncipe austriaco.
Todos los testigos dijeron que antes de su fusilamiento y frente al pelotón, Maximiliano dijo;
“-Perdono a todos, ruego que también me perdonen a mí y ojalá que mi sangre beneficie al país. ¡Viva México, viva la independencia!”, (VER CONTE CORTI, EN LA BIBLIOGRAFÍA) estas palabras fueron pronunciadas con su característico acento extranjero que era inconfundible, además los testigos aseguraron que al recibir la descarga, el príncipe se desplomó pero no murió y exclamaba;
“-¡Hombre, hombre!”, que era una frase que él decía frecuentemente cuando algún asunto no le parecía y también vieron que cuando el sargento Manuel de la Rosa le dio el tiro de gracia en el pecho (el archiduque había pedido que no le dispararan en la cara), se incendió el chaleco que llevaba y Tüdös se abalanzó sobre el cuerpo para apagar el fuego. ¿Cómo olvidar tales detalles y cómo dar testimonio plural y sin contradicción si tales hechos no hubieran ocurrido?
2.- Testimonios de personas que vieron el cadáver del archiduque Maximiliano, aunque no lo vieron morir.
2.1.- Un testigo de que existía el cuerpo de Maximiliano fue el médico que hizo la autopsia y embalsamamiento del cadáver del archiduque, el Dr. Vicente Licea quien firmó la “tesis de embalsamamiento” y que al otro día fue arrestado por orden del presidente Juárez, pues el Dr. Basch se quejó porque dicho facultativo aventó juguetonamente los intestinos de Maximiliano, se burló del cadáver y se “lavó las manos” en el agua con sangre resultante del aseo del cuerpo, jactándose que era muy voluptuoso lavarse con la sangre de un príncipe y además sustrajo un mechón de pelo y otro de la barba que se apropió. Su testimonio acerca de la identificación del cuerpo está plasmado en los documentos relativos a la respectiva autopsia que él firmó.
2.2.-También fue testigo, tanto del fusilamiento como de la existencia del cadáver el coronel Miguel Palacios, que junto con el coronel Villanueva eran los jefes de la guardia del archiduque, desde que se le trasladó en calidad de preso al convento de Capuchinas hasta que regresó a Querétaro el cuerpo y se depositó en la celda que ocupó en vida Maximiliano, en dicho claustro.
Este coronel conocía perfectamente al príncipe pues se le ordenó que lo tuviera con guardia de vista y él hacía personalmente uno de los tres turnos de la guardia todos los días desde el 21 de mayo al 19 de junio de 1867. (EN SALM-SALM, VER BIBLIOGRAFÍA)
El coronel Palacios fue testigo de la autopsia y embalsamamiento del cuerpo del archiduque, por encomienda especial del general Mariano Esco-bedo, comandante en jefe de las fuerzas republicanas en Querétaro.
Fue dicho coronel quien ordenó que se trajeran los ojos de la imagen de la Virgen Dolorosa que estaba en la catedral de Querétaro, para ponérselos al cuerpo del archiduque. (NOTA.-Los ojos de un cadáver no se pueden embalsamar, por eso siempre se sustituyen).
Otro testigo de la autopsia y preparación del cuerpo fue el Dr. Riva de Neyra, médico jefe del Ejercito Republicano del Norte que presenció los estudios y preservación, por orden de Escobedo.
Como le quitaron mechones de barba al cadáver, quedó parcialmente expuesta la mandíbula prognata del príncipe, al respecto no hay espacio para el engaño, todos sabían que Maximiliano tenía ese defecto congénito y no encontrarlo hubiera alarmado a los testigos.
2.3.-Estuvo en la autopsia el fotógrafo Aubert (también estuvo en el Cerro de las Campanas a la hora del fusilamiento, como arriba lo señalo), él fue quien tomó las fotografías al cadáver y también recogió el corazón del príncipe y lo preservó en un frasco de vidrio en alcohol de 90° G.L. cerrado con un tapón esmerilado. (EN DESTERNES, VER BIBLIOGRAFÍA)
2.4.-Está asimismo el testimonio del Dr. Basch a quien no se le dejó participar en la autopsia y embalsamamiento del archiduque, pero que si estuvo presente como testigo instrumental en dichos procedimientos a petición del embajador de Prusia. Tal testimonio consta en el libro que escribió dicho médico austriaco que conocía a Maximiliano desde cuando era niño. (EN BASCH, VER BIBLIOGRAFÍA)
2.5.-Como el primer embalsamamiento fue fallido, se ordenó un segundo procedimiento de preservación que llevaron a cabo en la ciudad de México los doctores Agustín Andrade, Rafael Ramiro Montario y Felipe Buenrostro. Ellos también fueron testigos de que existía el cadáver de Maximiliano.
2.6.-Otros testigos que vieron el cadáver del príncipe fueron;
el Lic. Juan José Baz, gobernador del D.F., el médico Ignacio Alvarado y el presidente Benito Juárez que fueron a ver el avance del 2° embalsamamiento del cuerpo de Maximiliano en la capilla del hospital de San Andrés, en la ciudad de México, en la noche del 6 de noviembre de 1867. Juárez no conoció en vida a Maximiliano, pero el Señor Baz si lo conocía muy bien y dejó plasmado su testimonio en un discurso ante el Congreso de la Unión, muchos años des-pués cuando era diputado y luego lo reprodujo en uno de sus libros. (EN BAZ, VER BIBLIOGRAFÍA)
2.7.-También fueron testigos que vieron el cadáver del archiduque, cuando fue entregado por el gobierno mexicano a los representantes de la familia Absburgo;
el conde Tegetthoff y los ayudantes de campo del empera-dor de Austria;
Von Goal y Hennebig, ellos levantaron una acta circunstanciada del reconocimiento del cuerpo y de la diligencia de entrega que se efectuó a las cinco de la mañana del día 12 de noviembre de 1867, en la capilla del hospital de San Andrés en México, D.F. y que fue escoltado por un destacamento de 300 soldados de caballería del Ejército Mexicano hasta Veracruz, en donde lo recibió el día 25 de noviembre el almirante Tegetthoff (hermano del conde), quien hizo otro reconocimiento del cuerpo antes de embarcarlo en la fragata Novara de la armada austriaca, el día 26 de noviembre de 1867.
Es importante señalar que los hermanos Tegetthoff conocían perfecta-mente al archiduque Maximiliano, pues fueron sus camaradas de estudios y el almirante tomó el mando del Novara después de que lo dejó Maximiliano cuando fue nombrado gobernador general del Reino Lombardo-Veneto en 1856. (EN DESTERNES, VER BIBLIOGRAFÍA) No debemos olvidar que Maximiliano era oficial de marina.
2.8.-Las historiadoras Suzanne Desternes y Henriette Chandet, en su libro “Maximilien et Charlotte” publicado en 1964 y que fue su tesis doctoral en la Universidad de París, narran que el cuerpo de Maximiliano llegó a Viena por ferrocarril vía Trieste, en la noche del 17 de enero de 1868 y fue trasladado al palacio de Hofburg, sede del gobierno austriaco, acompañado por un destaca-mento de húsares de la guardia imperial que portaban antorchas, ahí espera-ban la archiduquesa Sofía y sus tres hijos quienes recibieron el cuerpo de Maximiliano, de inmediato la archiduquesa: “Viendo a través del pequeño cristal el pálido rostro de su favorito se arroja llorando sobre el ataúd. No se oye nada más que sus gemidos que desgarran el silencio...” (IBID IDEM. Pág. 424.)
Yo no conozco ningún documento en que se diga que la madre de Maximiliano haya dicho que ese no era su hijo. ¿Existirá tal documento?;
si alguien lo tiene, que lo muestre.
2.9.-En la capilla ardiente en Hofburg estuvieron presentes muchas personas que conocían perfectamente a Maximiliano, como fueron el secretario Blasio y el Dr. Basch que acompañaron al cuerpo desde México;
el conde Heinrich Bombelles que había sido el preceptor de Maximiliano y que por lo tanto lo conocía desde que era niño;
el Sr. Eloin, ex jefe del gabinete del archiduque en México;
el embajador del dizque “Imperio Mexicano” ante la corte de Viena, don Gregorio Barandarián y el ex secretario mexicano Ángel Núñez. Ninguno de ellos dijo que el cadáver no era del príncipe.
También estuvo toda la corte imperial de Austria, los hermanos del príncipe;
el emperador Francisco José I y los archiduques Luis Víctor y Carlos Luis, sus primos los archiduques Rainiero, Carlos Salvador, Guillermo, José y Leopoldo;
su amigo y cónsul en Viena, Sr. Herzfeld, su prima y cuñada la emperatriz Sisy, su tía la princesa Ludowika Wittelsbach, los tres cancilleres de Hungría, Croacia y Transilvania, todos los ministros imperiales y muchas, pero muchísimas personas más que conocían a Maximiliano perfectamente bien y no podrían ser engañados.
2.10.- Desde luego que hay un rasgo fisonómico inconfundible a nivel mundial y reconocible por todas las personas, este es su notorio prognatismo, herencia patrimonial de todos los Absburgo, ninguno de los presentes en esa capilla ardiente se podría engañar, pues tal defecto era reconocible al instante.
Yo entiendo que mucha gente dirá que toda vez que existe la versión de que Maximiliano no era hijo del archiduque Francisco Carlos de Austria, sino de del duque Franz Reichstadt, es decir Napoleón II, no debería ser prognata, pero quizá esas personas olvidan que, en todo caso, su pretendida abuela paterna, si el aguilucho fue su padre, sería la emperatriz María Luisa que era miembro “pour sang” de la familia Absburgo y por esa línea pudo haber heredado el prognatismo que es una tara genética de esa ilustre familia.
Maximiliano, independientemente de las líneas consanguíneas de origen Absburgo por las cuales heredó el prognatismo, ciertamente lo padecía.
3.- Pruebas documentales de que el archiduque Fernando Maximi-liano estuvo preso en el convento de Capuchinas, en la ciudad de Querétaro, del 21 de mayo a la madrugada del 19 de julio de 1867.
3.1.-Los documentos que escribió Maximiliano en su última prisión, fueron una multitud de cartas a diversas personas y despachos de telegramas dirigidos al presidente Benito Juárez, relativos a varios pedimentos como fueron;
permiso para que los embajadores europeos ante su supuesta corte y sus defensores defeños Martínez de la Torre y Riva Palacio pudieran atravesar el cerco de la ciudad de México, impuesto por el comandante del “Ejercito Republicano de Oriente”;
Gral. Porfirio Díaz e ingresar a la ciudad de Querétaro tomada por los ejércitos del norte, centro (segundo ejército de norte) y del occidente al mando de los generales;
Mariano Escobedo (quien además era el comandante en jefe de la plaza), Vicente Riva Palacio y Ramón Corona, respectivamente.
También pedía Maximiliano ampliación de los plazos del proceso, cambio de tribunal que lo tendría que procesar, la liberación de los generales y oficiales de su ejército que estaban detenidos, etc. Casi todos esos oficios están escritos de puño del Dr. Basch, pero hay algunos de la mano del príncipe;
eso sí todos están firmados por el archiduque y nunca nadie ha dudado de la autenticidad de la firma, ni tampoco de la letra de Maximiliano.
3.2.- También escribió Maximiliano un extenso memorándum asesorado por sus defensores queretanos;
Lic. Eulalio Ortega y el Lic. Vázquez y fue enviado al general Escobedo, comandante en jefe de las operaciones de los ejércitos republicanos sobre la ciudad de Querétaro;
en dicho escrito se establecen las principales líneas de su defensa, este documento es de su puño y letra y fue agregado al memorándum que después dirigieron los defensores “defeños” Mariano Riva Palacio y Rafael Martínez de la Torre al emperador Francisco José I (VER “EL SITIO DE QUERÉTARO”, EN LA BIBLIOGRAFÍA)
3.3.-Maximiliano escribió otras cartas dirigidas al Gral. Mariano Escobe-do, la última el 18 de junio de 1867, en la que le pide que escoja buenos tiradores y que por favor no le disparen a la cara.
3.4.- También escribió durante el periodo del 21 de mayo al 19 de junio de 1867, multitud de cartas de despedida dirigidas;
al papa, a la princesa Carlota, al emperador Francisco José I, a sus hermanos los archiduques Carlos Luis y Luis Víctor, al príncipe Auersperg, al conde Bombelles, al conde Handiz, a la baronesa Binzer, al barón Walter, al profesor Bilimek, al capitán Pierrón, a Gutiérrez Estrada, a la princesa Iturbide, a los ministros Ramírez y Escudero, a los generales y oficiales de su ejército, que estaban presos en el convento de Teresitas, en Querétaro (carta escrita a las once de la noche del 18 de junio, es decir 8 horas antes de morir), etc. (EN CONTE CORTI, VER BIBLIOGRAFÍA)
Todas estas misivas fueron dictadas a Basch y firmadas por Maximi-liano, por lo que hacen prueba plena de que ambos estaban en su celda hasta la madrugada del 19 de junio, pues las letras y firmas son irrefutables.
4.- ¿Realmente fue masón el príncipe Maximiliano?
Este terreno es muy resbaloso, por lo que solo me remito a lo que al respecto, en forma de interrogante y tomando como base algunos rumores y decires señalan Desternes y Chandet en su libro ya citado . Aclaro que no sostienen nada en firme, pero se supone que Maximiliano era masón y tenía el grado 19º en esa obediencia, aunque no se indica en que ciudad y en que logia fue iniciado.
5.- ¿El presidente Benito Juárez perdonó a Maximiliano porque ambos eran masones?
En México se venera al licenciado Juárez, como uno de nuestros máximos héroes, fue el 2° padre de la patria y además el H. Congreso Nacional de la hermana República de Colombia le otorgó el título de “Benemérito de las Américas”, convalidado por los gobiernos de casi todo el continente americano, pero debo decir que Juárez era muy severo y no se conoce ningún caso en que el entonces primer magistrado de la Nación hubiera indultado a persona alguna sentenciada a la pena de muerte, ni siquiera a alguno de sus camaradas fraternos de las logias masónicas, fue por eso que mandó fusilar como traidores que lo fueron, al general Tomás O’Horan y al ex gobernador del estado de Nuevo León, don Santiago Vidaurri, que eran archi masones.
Además por simples sospechas de traición respecto de la conducta del general José María Patoni (también masón), quien era ex gobernador del estado de Durango y que en alguna ocasión salvó la vida del presidente Juárez, lo mandó asesinar un grupo de personas adictas a don Benito Juárez en forma ruin, cobarde y artera. (EN FERNÁNDEZ RUIZ, VER BIBLIOGRAFÍA).
Recordemos;
Maximiliano fue fusilado después de haber sido sentencia-
do por un tribunal militar, en su juicio se cumplieron todas las formalidades del procedimiento y el archiduque dispuso de 4 abogados defensores, Juárez no podía intervenir sin atentar contra la autonomía del tribunal. Negó el indulto.
Entre los argumentos que dieron el presidente Juárez y su ministro Lerdo de Tejada para desatender las súplicas de indulto que le hicieron llegar: Víctor Hugo, José Garibaldi, el gobierno de Estados Unidos, las trescientas damas de San Luis Potosí, la princesa de Salm-Salm, doña María Concepción Lombardo de Miramón, quien llorando suplicó, etc., etc.,…, entre dichos argumentos, repito;
estaba la observación acerca del conocido carácter ambivalente del archiduque austriaco que curiosamente era tremenda y obsesivamente celoso de la defensa de su;
“honor personal y familiar” y su pretendido;
“… derecho al Trono de Moctezuma”, otorgado por el supuesto;
“…voto unánime de la Nación Mexicana…”, pero también era una persona que, en todo lo demás, cambiaba de parecer de la noche a la mañana, estas dos características;
decía Juárez, pueden volver a poner en peligro a México, pues nadie podría garantizar que un buen día no se presentase nuevamente en las costas mexicanas, él o algún miembro de su casa imperial, al frente de otro ejército extranjero en demanda de su supuesto trono imperial mexicano. (EN VIGIL, VER BIBLIOGRAFÍA)
En abono a la anterior consideración, recordemos que el 9 de abril de 1864, estando Maximiliano en Miramar renunció formal y solemnemente a sus derechos hereditarios al trono imperial de Austria-Hungría;
“…porque venía a México, su nueva patria, a ocupar el trono al que tenía derecho, como descen-diente de Carlos V…” y que después en 1866, en plena guerra que sostenía su hermano el emperador de Austria en contra de Prusia, mandó Maximiliano pliegos a sus embajadas en Europa manifestando que dicha renuncia formal era nula pues;
“… se le arrancó con violencia y fuerza irresistible”, según él. (EN ARRANGIOZ, VER BIBLIOGRAFÍA)
Por todo lo anterior podemos decir que existe la presunción fundada de que Juárez no perdonó a Maximiliano y que además no existe prueba alguna de que lo hubiera hecho.
Desde luego que, como lo he mostrado arriba, existen múltiples pruebas de que el archiduque Fernando Maximiliano José de Absburgo-Lorena y Wittelsbach, 2º agnado del imperio austrohúngaro murió fusilado a las 7:05 hs. del día 19 de junio de 1867, en la cima del pequeño “Cerro de las Campanas” en la ciudad de Querétaro.
Hoy en ese cerro hay un parque de esparcimiento para las familias, una capilla laica conmemorativa de tan infausto suceso, que mandó pre construida el emperador de Austria Francisco José, un pequeño museo de sitio, una estatua monumental del Lic. Benito Juárez (20 metros de alto) y en las faldas de esa loma está la Universidad Autónoma del Estado de Querétaro.
En la base del cerro está un obelisco en el preciso lugar en que fue hecho prisionero el archiduque por el general Echegaray, el día 15 de mayo de 1867 a las ocho de la mañana;
es la esquina del hospital del ISSSTE y está frente a la puerta del Instituto Tecnológico Regional de Querétaro.
6.- ¿Eran Justo Armas y el príncipe imperial de Austria Fernando Maximi-liano José, una misma persona?
6.1.-Bueno, aquí se denota que una afirmación así solo puede producir desinformación, pues el propio relator que analizamos dice:
“En ese tiempo ya existía la fotografía —reflexiona al respecto Déneke —. Se trataba de una ejecución importante, de un personaje importante, debía haber fotografía... pero me llamó mucho la atención que no hubiera ninguna...”
Si existen tales fotografías.
6.2.-Lineas más abajo se dice;

“No hubo piedad, y después del supuesto fusilamiento, el empe- rador Francisco José de Austria, hermano de Maximiliano, pidió el cadáver a México. En su lugar, recibió una fotografía”.
Y agrega (n):

“Ante la insistencia austriaca, México puso como condición para devolver el cadáver, que Francisco José reconociera la soberanía mexicana. Lo hizo, pero México se limitó a mandar una segunda foto, sorprendentemente con la imagen de un cadáver distinto al de la primera.”

¿Pues no que no hubo fotos?, ¿En qué quedamos?;
pregunto yo, además es obligación del postulante mostrar las fotografías que dice que mandó el gobierno mexicano, especialmente porque según él son distintas, asimismo debe indicar el archivo en que están guardadas, si quiere gozar de credibilidad.

Luego aparece un párrafo que solo se puede calificar de “POCO CLARIFICADOR”, mismo que a la letra dice:
“El Arquitecto salvadoreño Déneke, estuvo en México realizando investígaciones con el apoyo de la Fundación María Escalón de Núñez, pero no encontró una prueba contundente de que Maximiliano hubiera sido fusilado. Más al contrario, cada descubrimiento que se sumaba a su acopio de informa-ción le hacía pensar con mayor fuerza que la ejecución del derrocado empera-
dor fue fingida.”
Vale interrogarnos, sin que se considere una falta de respeto:
¿Cuándo vino a México el Arq. Déneke?, ¿Qué fuentes de información se allegó?, ¿Con quién habló? ¿Qué pruebas buscó? ¡Es obligación del postulante mencionar esas circunstancias!
¿Cuáles fueron los;
“…descubrimientos…” que sumó;
“…a su acopio de información…”, mismos que;
“…le hacía pensar con mayor fuerza que la ejecución del derrocado emperador fue fingida.” (Sic.)
¿Cuál es su;
“…acopio de información…”? ¡Debería exponerla!
Si alguien se propone realizar un trabajo historiográfico de gran formato, en relación con un evento tan relevante en la vida de México y que redundó en Francia en la caída del emperador Napoleón III y desde luego alcanzó una gran notoriedad en Europa debido a que las noticias del fusilamiento de Maximiliano llegaron a París el día 31 de agosto de 1867 y al otro día fue la entrega de los premios de la “Feria Mundial de París”, a la que estaban invitados emperadores, reyes y multitud de príncipes, archiduques, duques, condes, marqueses, etc., etc. Y que se vio desariada porque al arribar los emperadores de Francia al Campo Marte, los jerarcas invitados abandonaron en masa el evento, en protesta por la participación de la casa reinante de Francia en la muerte del 2º agnado del imperio austriaco;
quien pretende hacer eso, insisto;
debe tener una verdadera capacidad investigativa, que no aparece en la especie, pues no se revelan los resultados de tal investigación, ni sus métodos, ni sus fuentes, ni nada de nada.
6.3.-En cuanto a los estudios grafológicos, los de comparación de los huesos del cráneo y de ADN, resultan tan inciertas las tomas de muestras que es muy difícil concluir en sentido alguno:
6.3.1-No se dice qué carta de Maximiliano se empleó en la prueba grafológica, de qué fecha, quién era el destinatario, en que archivo se encuentra y si es autógrafa o escrita de otra mano y solo firmada por el archiduque, no se describe cómo se compararon las firmas o rasgos de la escritura, o las rúbricas de firma, etc. No se indica con qué manuscrito de don Justo Armas se comparó. Tampoco se habla de la composición de las tintas ni de los materiales primarios del papel, aspectos muy importantes para verificar las fechas.
6.3.2-En cuanto a la prueba de comparación de los puntos sobresalientes de los huesos del cráneo, en la cara del sujeto, no se indica que fotografías de Maximiliano se usaron, quien certificó su autenticidad de las fotos, de qué fecha son, en que archivo están, etc.
Dice el relator del investigador que fue necesario allegarse de una científica de fama universal para la realización de tal estudio, pero con el prognatismo de Maximiliano, que hubiera aparecido en el rostro del Sr Armas, a lo mejor ni hubiera sido necesaria tanta ciencia para sentar una duda razonable en favor de la identificación de ambos personajes, sin embargo ni el relator ni el investigador indican esa obvia señal facial, lo que me permite suponer que no están enterados de ella. (EN LA GALERIA DE FOTOS QUE OBTUVE SE MUESTRA QUE MAXIMILIANO Y EL SR. ARMAS SON DIFERENTES PERSONAS, PUES DON JUSTO NO ERA PROGNATA Y MAXIMILIANO SI, además Maximiliano tenía la nariz afilada y don Justo la tenía roma, los implantes de las orejas de Maximiliano están más bajo que los de don Justo, además las orejas de don Justo son más grandes que las de Maximiliano, la forma de la cabeza de Maximiliano es alargada y la de don Justo es braquiocefálica, el espacio naso/labial de Maximiliano es casi dos veces más largo que el de don Justo, las cejas de Maximiliano son pobladas, muy marcadas y circulares y las de don Justo son semi rectas, medianamente pobladas y de línea poco precisa, etc.).
6.3.3.-La prueba de ADN tiene aspectos que no se han considerado, como son, que se señala que la muestra para comparación se obtuvo de la Sra. Elizabeth Habsburgo de Mithofer, ante esa afirmación debo decir lo siguiente:
-la única prueba del ADN posible en restos mortales osificados o embalsamados de más de 70 años (tal es el caso del Sr. Armas, muerto en 1936) es la del material mitocondrial y tal material solo se puede comparar con el de familiares que desciendan por la rama femenina del sujeto en estudio. (Puede haber prueba contrastante directa entre los restos del Sr. Armas y el cuerpo del archiduque Maximiliano que yace en la cripta de los Capuchinos, en la ciudad de Viena, Austria y también una prueba comparativa de ambos cuerpos con los restos de la archiduquesa Sofía.)
-Ahora bien Sofía casada con el archiduque Francisco carlos de Absburgo, madre de Maximiliano y Ludowika la mamá de Elizabeth, esposa de Francisco José I eran hermanas e integrantes de la casa real de Baviera es decir de la familia Wittelsbach, así que “Max” y Sisy” eran primos hermanos además de ser cuñados:
Por tanto los hijos de Sofía y los de Elizabeth, hija de Ludowika reúnen la doble característica de llevar el apellido Absburgo-Lorena y además ser de la casa Wittelsbach por vía materna;
junto con los hijos de su prima Agustina de Baviera que se casó con otro Absburgo. (Abajo se indican).
Luis Víctor, María Ana Carolina y un niño que nació muerto;
hijos de Sofía Wittelsbach no tuvieron hijos pero pueden proporcionar muestras cadavéricas operantes, también puede hacerlo el archiduque de Carlos Luis, pero no sus hijos y demás descendientes como fueron;
Carlos I el último emperador de Austria y su estirpe así como los hijos y demás descendientes del archiduque Francisco Fernando asesinado en Sarajevo en 1914 (por su muerte empezó la Gran Guerra) ya que no son de la casa Wittelsbach por vía materna. También puede proporcionar muestras válidas el cadáver del emperador Francisco José I.
Sofía (1855-1857), Gisela (1856-1932), Rodolfo (18858-1889) y María Valeria (1868-1924) cuyas muestras de ADN si son operantes, fueron los hijos del emperador y Elizabeth Wittelsbach. En cuanto a Rodolfo solo tuvo una hija de su matrimonio con la princesa Estefanía de Bélgica que se llamó Isabel María, pero las muestras de ADN de esta princesa y las de sus descendientes son inoperantes pues su madre no fue miembro de la casa Wittelsbach, pero si los hijos de Gisela y María Valeria. Sofía no tuvo descendencia pués murió en la infancia.
-También se pueden tomar muestras cadavéricas operantes a los hijos y la esposa de José Augusto, primo segundo de Maximiliano, pues se casó con la princesa Agustina de Baviera;
tales hijos fueron Francisco José y Ladislao que también llevan el apellido Absburgo y descienden por la rama femenina de los Wittelsbach.
Se ignora si el único hijo conocido de Maximiliano, que fue engendrado en Cuernavaca con la hija de su jardinero;
Concepción Sedano y Languizano, tuvo hijos, pues el joven que llegó a vivir en París bajo ese nombre al parecer era un impostor. (VER DAVILA DE, EN LA BIBLIOGRAFÍA), además por no ser descendiente de la familia Wittelsbach por vía materna, su muestra sería inútil.
-Pues bien, resulta que Elizabeth de Habsburgo de Mithofer (que fue la persona con la que se contrastó el ADN del Sr. Armas) no viene de la rama familiar Wittelsbach por vía materna, según tengo conocimiento, aunque a lo mejor estoy equivocado, (Ver: HYDE, GRIBBLE, FAUCHER Y FÜRSTENWÄR-TER EN LA BIBLIOGRAFÍA). Yo veo que el entroncamiento entre Maximiliano y Elizabeth Absburgo de Mithofer es por la rama masculina, es decir por los Absburgo-Lorena, no por la casa real de Baviera (familia Wittelsbach) y no se puede hacer una comparación de ADN mitocondrial.
Por supuesto se pueden hacer pruebas con todos los Wittelsbach emparentados con Maximiliano por vía materna.
Además no se dice quiénes fueron los testigos de la exhumación que reconocieron el cuerpo del Sr. Armas, ni quién levantó el acta de exhumación. ¿Qué en la República del Salvador se puede exhumar un cadáver sin intervén-ción de las autoridades? ¡No lo creo!, por lo demás ¿Qué “prestigiosa universidad europea” efectuó el estudio? Tampoco dicen qué clase de “contaminación” puede tener la muestra ósea que se empleó que fue capaz de nulificar los resultados. No se menciona el protocolo de investigación y la publicación científica en donde se propalaron los resultados. (FALLAS GARRAFALES).
Para usar un caso empleado por el autor del escrito en análisis, veamos el de la archiduquesa Anastasia Romanov.
Sus restos, que estaban sin embalsamar, fueron quemados parcialmen-te, contaminados con gasolina, ácido sulfúrico, cal viva y fango durante 85 años y sin embargo al compararlos con una muestra que donó el duque de Edimburgo, esposo de Isabel II de Inglaterra, que es pariente por vía materna de los hijos del Zar Nicolás II, la identificación fue positiva, pues los mitocondrios considerados para el estudio se encuentran en la parte interior de los huesos y por ello son altamente resistentes a las condiciones extremas;
incluso se han efectuado exitosamente identificaciones en momias egipcias de casi cinco mil años de antigüedad, mismas que están embalsamadas con substancias muy agresivas.
6.4.- Por otro lado, solo por vía de ejemplo de afirmaciones temerarias, analizaré el aserto relativo a la llegada de unos “embajadores plenipoten-ciarios“, a la República del Salvador, para invitar a don Justo Armas a ir a tomar posesión del trono imperial austriaco en medio de la tremenda “Gran Guerra” (1914-1918).
A este respecto;
no se dice la fecha de su llegada, no se dicen sus nombres, no se dice ante qué sede o gobierno eran “embajadores”, no se dice cuándo presentaron sus cartas credenciales, no hay acta circunstanciada de tal “extraordinario ofrecimiento”, ni se establece quién lo hacía;
¿El emperador de Austria?, ¿El parlamento austriaco (Bundestag)?, ¿El gobierno ministerial de Austria?, ¿El estado mayor Austriaco?
6.5.-Otro ejemplo:
¿Don Justo Armas se llamaba así porque;
fue;
“justo por las armas” (¿fusilado?) como dice el relato o por qué fue recogido por una familia de Tampico que se apellidaba Armas, pues también así lo dice el propio relato? ¿Qué familia es esa, dónde vive, etc.? Las versiones son confusas.
6.6.- Un último ejemplo de afirmación gratuita, sin documentos, sin fechas precisas, sin registro alguno;
es la trompicada aseveración de la existencia de la dichosa vajilla, que al final nada prueba, pues vajillas hay muchas y la fecha de la aprehensión de Maximiliano;
15 de mayo de 1867, que se dice estaba grabada en ella, se puede deber a multitud de circunstancias. Aunque la tal vajilla fuese auténtica, pudo haber sido comprada por sus últimos tenedores.
No fueron ni Maximiliano ni Carlota quienes mandaron grabar esa fecha en tal vajilla, pues el primero abandonó la ciudad de México el 13 de febrero de 1867 rumbo a Querétaro, además desde antes de su intentada abdicación y huida hacia Orizaba, el 21 de octubre de 1866, Maximiliano ya no vivía en el alcázar de Chapultepec, pues después de la partida en julio de 1866 de Carlota a Europa, el archiduque se fue a vivir con su amante Concepción Sedano a su finca de Cuernavaca “El Olvido” y después cuando retornó a la ciudad de México el 3 de enero de 1867 presionado por los jerarcas del Partido Conservador se fue a vivir a la Hacienda de la Teja y de ahí trasladó su residencia al Palacio Nacional el 31 de enero de 1867, de donde partió para Querétaro, como arriba lo indiqué, en ninguno de esos traslados lo acompañó la referida vajilla, pues viajaba solo en una pequeña diligencia (EN BLASIO, VER BIBLIOGRAFIA). Finalmente el 15 de mayo de 1867 el archiduque quedó preso en Querétaro.
La princesa Carlota salió de la ciudad de México para Europa el 9 de julio de 1866 y después de un tortuoso periplo por Saint Nazarie, París, un viaje por ferrocarril en el norte de Italia y Miramar llegó a Roma. Luego estuvo recluida víctima de su locura desde octubre de 1866 en los siguientes lugares:
La noche del 30 de septiembre al 1º de octubre de 1866, ya gravemente afectada de sus facultades mentales, durmió en el Palacio Apostólico del Vaticano (única mujer que oficialmente ha pasado la noche en ese lugar en toda la historia de la Santa Sede, desde que se implantó el celibato sacerdotal), luego estuvo unos días en un convento de monjas clarisas en Roma, después vivió unos meses en Miramar. (EN GOFFIN, VER BIBLIOGRA-FÍA).
Al llegar a Bélgica la ubicaron en el castillo de Laeken en Bruselas hasta 1868, después la trasladaron al castillo de Tervuerén y cuando éste se incendió, la trasladaron el 5 de abril de 1879 al castillo de Bouchot en donde murió el 17 de enero de 1927, mientras que la referida vajilla tal vez permanecería en México, desde luego no estaba con la princesa Carlota, pero si hubiese estado pues no creo que la casa real de Bélgica la hubiera vendido o regalado clandestinamente a don Justo Armas. Por lo demás no hay ninguna constancia de que tal vajilla hubiera sido trasladada a Europa. (IBID IDEM).
El desgraciado matrimonio nunca regresó a México, D. F., ni volvió a tener control sobre sus bienes ubicados en esa ciudad.
Aquí termino este apunte provisional para el análisis de la falta de histori-cidad del documento que se alude, vean las fotos que estoy dispuesto a enviarles como arriba se indica.
ATTE.
Julio Alfredo Blackaller Rodríguez.
Bibliografía:
ARRANGOIZ, Francisco de Paula de, “México desde 1808 hasta 1867.”,
Editorial Porrúa, S.A., Colección “Sepan cuantos…”, Núm. 82
México, 1977.
BASCH, (Dr.), “Maximilien au Mexique”, Paris, 1889.
BAZ, Juan José, “Discursos pronunciados en el Congreso General”, Imprenta
del gobierno mexicano, Palacio Nacional, México, 1875.

BLASIO, José Luis, “Maximiliano íntimo, El emperador Maximiliano y su corte”,
Paris, 1905.
CONTE, Corti Egon Caesar, ”Maximiliano y Carlota”, traducido del alemán por
Vicente Caridad, Fondo de Cultura Económica, México, 1944.
(Publicado originalmente en alemán bajo el título;
“Die
TragöideeinesKaisers: Maximilan von Mexiko”, Viena, 1924.)

DÁVILA de, ESTA O., “Paradis in Mexico, Morelos and his capital Cuernavaca,
México, 1937.

DESTERNES, Suzanne y Henriette Chandet, “Maximiliano y Carlota“, traducido
del francés por Adolfo A. de Alba, Editorial Diana, S.A., México, 1968.(Publicado originalmente en francés bajo el título: ”Maximilien et Charlotte” por Libraire Académique Perrin, Paris, 1964.) Fue la tesis doctoral de las autoras.
“EL SITIO DE QUERÈTARO”, Libro Núm. 81 de la colección;
“Sepan
cuantos…”, Editorial Porrúa, S.A., México, 1979.
ENCICLOPEDIA DE MÉXICO, Director;
José Rogelio Álvarez, Editorial
FAUCHER, de Saint Maurice, “Notes pour servir à l’historie de l’empereur
Maximilien », Quebec, 1889.
FERNÁNDEZ, Ruíz, Jorge, “Juárez y sus contemporáneos”, UNAM, Coordina-
ción de Humanidades, México, 1986.
FÜRSTENWÄRTER, “Kaiser Maximilian von México“, Viena, 1910.

FUENTES, Mares José, “Miramón, el hombre”, Editorial Joaquín Mortiz,
México, 1974.
- “La emperatriz Eugenia y su aventura mexicana”, El
Colegio de México, México, 1976.
GOFFIN, R., “Charlotte, l’impératrice fantôme », París, 1937.
GRIBBLE, Frank, “Life of emperor François Joseph”, Londres, 1914.
HYDE, H. Montgomery, “Mexican Empire – The History of Maximilan and
Carlota of Mexico”, New York, 2007.

LOMBARDO, María de la Concepción, “Memorias de una primera dama”,
Editorial Porrúa, México, 1980. Edición facsimilar de la 1a
edición, publicada en Barcelona, 1917.

MARTÍNEZ de la TORRE, Rafael y Mariano Riva Palacio, “Memorándum sobre
el proceso del archiduque Fernando Maximiliano de
Austria”, México, 1867., se encuentra en el Archivo de
Estado de Austria, en Viena. Editado en México en el Núm.
81, “El sito de Querétaro”, de la Colección;
“Sepan
cuantos…” Editorial Porrúa, S.A.

MATEOS, José María, “Historia de la masonería en México”, Gran Logia del
Valle de México, México, 1884.

MUÑOZ y Pérez, Daniel, “Lic. don Benito Juárez”, Dirección General de
Prensa, Memoria, Bibliotecas y Publicaciones, Recinto de
homenaje a Juárez, Palacio Nacional, México, 1964.

PASTOR, Ludovico, “Historia de los papas desde fines de la edad media. Com-
puesta utilizando el archivo secreto pontificio y otros mu-
chos archivos”, Gustavo Gil editor, Barcelona, 1911.

SALM-SALM, Agnes, (princesa), “Ten years of my life”,Londres, 1876.

VIGIL, José M., “México a través de los siglos, Tomo V;
La Reforma”, J.
Ballescá y Compañía, Barcelona, 1889.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por matteo_mattei el Mar Jul 03, 2012 9:32 pm







No se si era el emperador Maximiliano de Mexico... pero el parecido con el principe Rodolfo de austria es indiscutible...

hay otra teoria, que dice, seria el principe juan o johann salvator de toscana, que murio en alta mar con su esposa, una cantante de opera ingles. el naufragio nunca fue encontrado...



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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Helena el Miér Jul 04, 2012 10:55 pm

Matteo, yo no le veo parecido ninguno con Rodolfo.

Particularmente pienso que Maximiliano murió y su cádaver fue enviado a Viena. Lo demás son las leyendas que siempre circulan sobre los príncipes muertos en circunstancias ajenas y lejanas a su entorno natal.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por fpvaldez el Miér Ago 15, 2012 7:38 pm

Hola. Soy nuevo en este foro. Llevo varios meses investigando muchas fuentes sobre Maximiliano. Hasta el momento he leído setenta y un libros sobre el tema y el único que menciona que era gay o bisexual es el de Francisco Martín Moreno (Arrebatos carnales I). Leí las treinta referencias bibliográficas que el autor menciona en su libro y en ninguna de ellas se habla, ni siquiera se deja entrever, el supuesto homosexualismo o actos de sodomía de Maximiliano. Si en la bibliografía que menciona no está ese dato, entonces ¿de dónde lo obtuvo? ¿Es pura imaginación del autor? ¿Es un truco publicitario para vender libros? Me parece una investigación muy poco seria. Ojalá que los autores que escribieran sobre Maximiliano lo hicieran con la debida seriedad. Saludos a todos los miembros es este foro.

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Yo no creo nada de los chismes sobre Maximiliano.

Mensaje por Julio Blackaller el Jue Ago 16, 2012 9:23 pm

Aunque Desternes y Chandet, en su libro aportan algunos indicios acerca de que José Fernando Maximiliano era hijo del Aguilucho, no son suficientes para darlo por comprobado.

En México se dice que a Maximiliano y a Carlota les dieron una bebida con Toloache (nombre mexicano del estramonio).

Esta yerba produce alucinaciones y si la dosis se repite varias veces deja al paciente aquejado de por vida de una demencia muy parecida a la demencia senil, pero con tintes de paranoia, es decir delirio de persecusión.Tal vez por ello actuaban tan raro los príncipes, después de 1865.

Maximiliano andaba cazando mariposas en los llanos de Jalapa, mientras el paíos se desgarraba en una espantosa contienda y Carlota empezó a tener sus "
lapsus de ira y desconfianza"
.

Lo de la bisexualidad, no hay datos al respecto y si los hubiera se propalarían como el rayo, porque en México, aún ahora hay mucha homofobia y Max estaba rodeado de enemigos;
Los franceses, los obispos, los terratenientes, los liberales, juaristas y republicanos que servían en su gabinete
y muchas gentes del pueblo mexicano. Todos estos enemigos hubieran deseado difundir cualquier noticia que degradase al archiduque.

Pero en lo que definitivamente estoy en desacuerdo es en considerar que Maximiliano era emperador.

México era (y es) una república, cuyo presidente electo era el señor licenciado don Benito Juárez, "
Benemérito de las Américas"
, quien contaba con el cariño y el respetuo de su pueblo y defendía a su país con cuatro ejércitos que luchaban contra;
los invasores, los traidores mexicanos y el usurpador Maximiliano.

ATTE. Julio Blackaller

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Lefairh el Vie Ago 17, 2012 5:26 am

Julio me molesta mucho la necedad de la gente que se niega a aceptar el status imperial de Maximiliano, le recuerdo que medio país lo apoyo en su momento, fue tanto de facto como de jure emperador.

Lefairh
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¡NO es necedad, históricamente Max solo fue un usurpador!

Mensaje por Julio Blackaller el Mar Sep 04, 2012 9:59 pm

Apreciable Lefahir:

El archiduque Maximiliano de Absburgo fue designado por una "
Junta de Notables"
nombrada por el Gral Forey (que por cierto, era francés) y el trono se lo ofrecieron 10 personas, de las cuales tres tenían 20 años que no pisaban México.

México tenía 9 millones de habitantes, ¿A poco 10 traidores tenían un voto superior al de toda la población mexicana?

Para "
probar"
que era "
deseo del pueblo"
que el archiduque fuera su soberano, enviaron varias actas de aceptación de varios pueblos que estaban tomados por el ejército francés e iban "
firmadas"
por personas que no sabían leer ni escribir.

En cambio el licenciado Benito Pablo Juárez García si era un presidente electo por el pueblo. Eso nunca nadie lo ha cuestionado, acaso tu tienes pruebas de que el "
Benemérito de la Américas"
no era el légitimo presidente de México.

Si las tienes por favor muéstralas y explícame entonces ¿Cómo llegó a la presidencia el Lic. don Benito Júarez? porque en el Archivo General de la Naciónm están las actas de escrutinio de la elección de Juárez de 1861.

Atte. Julio Blackaller.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Juanb el Mar Sep 04, 2012 10:19 pm

¿Y votaron 9 millones de personas en 1861????

Juanb
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Re: Maximiliano I de Habsburgo

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