Maximiliano I de Habsburgo

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Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Hispanoaustriaco el Jue Abr 10, 2008 10:50 pm

¿Conocéis esta historia?:

¿Quien era Justo Armas?

La aparición de un extraño personaje en San Salvador a fines del siglo XIX, ha despertado una serie de teorías para explicar su origen.

por John Lamperti Traducido por Carlos Miguel Los "
peliculeros"
que vieron "
Una Mente Brillante"
, el filme biográfico ganador del Oscar sobre el matemático John Nash, fueron indudablemente conmovidos por su lucha con la esquizofrenia, su eventual recuperación y el otorgamiento del premio Nobel en economía en 1994. Era obvio que el apoyo que Nash recibió a través de los años de su esposa Alicia Lardé fue vital para su sobrevivencia. Sin embargo, El filme nunca reveló que Alicia era salvadoreña. El libro en el que la película esta basada si menciona la conexión e incluye algunas pistas intrigantes acerca de algunos miembros de la familia Lardé. Siguiendo estas pistas llevan rápidamente a la intrigante y enigmática figura de don Justo Armas.


Un curioso hecho se destaca. Don Justo siempre aparecía en sociedad vestido impecable y acicalado….y descalzo.

Justo Armas era una persona real, eso no se cuestiona. El no nació en El Salvador, pero apareció en su capital en algún tiempo al final del siglo 19, ya en sus años medios. De alguna manera ganó rápido acceso a muchas de las familias más prominentes de la sociedad salvadoreña, incluyendo a los Lardé, quienes eran acomodados y muy bien relacionados, aunque no considerados dentro de "
Los Catorce"
. Don Justo tenia maneras elegantes europeas, hablaba un educado y fluido alemán entre otros idiomas, y aparentaba poseer un extenso conocimiento de la sociedad de la clase alta Europea y asuntos de la corte, especialmente los de Austria y sus vecindades. Con esas virtudes, el fue capaz de establecer un servicio de banquetes que proveía de comida, bebida y servidumbre para muchas funciones sociales de alto nivel: sus servicios incluían el uso de cubiertos y utensilios de mesa de primera clase, de los que poseía una considerable existencia. En los primeros años del siglo 20, la participación de don Justo Armas era de rigor en los principales eventos sociales de San Salvador. Además del servicio de banquetes, el dio clases de buenas maneras y etiqueta a las jóvenes señoritas de las familias prominentes. Un curioso hecho se destaca. Don Justo siempre aparecía en sociedad vestido impecable y acicalado….y descalzo. ¿Quien era este hombre sobresaliente? ¿De donde vino, y como adquirió sus inusuales talentos y posición? Dos impresionantes teorías han sido seriamente propuestas;
como veremos, una de ellas, pero no la otra, parece fácil de refutar. Por supuesto es posible que ninguna sea verdadera. Aquí se presentan esas tres alternativas.

1) Justo armas era el príncipe de la corona Rodolfo, el único hijo del emperador Austro-Húngaro Francisco José. Esto, naturalmente, es igualmente imposible, ya que Rodolfo murió en Mayerling cerca de Viena en 1889 junto a su jóven amante la Baronesa María Vetsera. Ambas muertes fueron descritas como suicidios (o quizás asesinato y suicidio), motivados por las frustraciones y desesperación de su amor ilícito. Inmediatamente se levantaron sospechas de que el príncipe de la corona fue el objetivo de un complot de asesinato político, las cuales hasta la fecha persisten. Lo que sea que se encuentre detrás de los hechos en Mayerling, si Rodolfo en efecto murió ahí, difícilmente pudo haberse convertido en Justo Armas. Es la hipótesis del Príncipe Rodolfo la que conecta a Justo Armas con Alicia Lardé (señora de John Nash). Uno de sus tíos, Enrique Lardé (1899-1993), ha presentado una teoría de dos partes. Primero, él indica ser el hijo natural de don Justo Armas, y segundo, el afirma que Justo Armas era en realidad Rodolfo de Austria, quien no murió en Mayerling después de todo. El Dr. Lardé escribió un corto libro acerca del asunto, el cual fue publicado poco después de su muerte a través de los esfuerzos de su hijo (también llamado Enrique). Ese libro es la fuente, aparentemente la única, para el siguiente relato. de acuerdo a esta teoría, el príncipe de la corona Rodolfo no fue asesinado en Mayerling, sino que le fue dada la oportunidad de salvar su vida al dejar Europa para siempre y adoptar una nueva identidad. (La Baronesa Vetsera tampoco murió, pero en su lugar fue confinada de por vida a un convento de las Carmelitas.) Rodolfo navegó desde Hamburgo en un barco propiedad de su primo Johann Salvator. Ellos arribaron con seguridad a La Plata (en las costas de Argentina), pero el barco se hundió en una tormenta mientras intentaban cruzar el Estrecho de Magallanes. Todos se ahogaron, excepto por Rodolfo. Mientras se aferraba al naufragio, el ex-príncipe de la corona hizo un voto a la Virgen María de que el no volvería a calzar zapatos si su vida era salvada. Un pequeño barco de pesca lo recogió brevemente después. Por cerca de diez años Rodolfo vivió y trabajó junto a los pescadores y campesinos de Argentina, luego partió a El Salvador, adonde arribo en 1898 bajo el pseudónimo de Justo Armas. Vivió en San Salvador hasta su muerte en 1936. "
En aquellos días"
, escribió Lardé, "
cuando el Archiduque vino a El Salvador, el único hotel en la ciudad era el Hotel Europa, cuyos propietarios eran mis padres, Don Jorge Lardé y Doña Amelie Arthés de Lardé. El Archiduque, quien ya no hacia uso de sus títulos de nobleza, y ahora, conocido como "
Justo Armas"
, se enamoró de Doña Amelie Arthés de Larde, y el primer y único hijo del Archiduque nació. Yo soy ese niño"
El Señor Lardé apoya su teoría con evidencia circunstancial, el afirma que el "
secreto"
de la identidad de Justo Armas era ampliamente conocida, ó al menos sospechada. "
El cónsul de Austria"
, el dice, "
quien lo había conocido (al Archiduque Rodolfo) en medio de una opulencia ancestral en su patria, lo reconoció descalzo en El Salvador"
el añade que esto causo "
gran conmoción"
en la oficina! Pero aunque "
Toda la sociedad Salvadoreña de aquel tiempo"
conocía el secreto, Don Justo únicamente reveló su identidad a una persona. Esa persona era la madre de Enrique Lardé, Doña Amelie. Brevemente antes de su muerte en 1911, ella explicó a su hijo que don Justo era su padre biológico (él había sido adoptado por Jorge Lardé) y además que don Justo Armas era el príncipe de la corona Rodolfo de Austria. O al menos eso fue lo que le dijo a ella, mucho años antes. Es entendible que Enrique Lardé creyera sin reserva la confesión de muerte de su madre, y no hay razón aparente para dudar que Justo Armas fue su amante y el padre de al menos este hijo suyo. Don Justo pudo bien haberle dicho a ella, y ella haberle creído que él era el príncipe de la corona. Esa segunda parte de la historia, sin embargo, es menos creíble que la primera y requiere un mayor nivel de pruebas para ser aceptada como verdadera.

2) Don Justo Armas era el Emperador Maximiliano, el hermano menor del Emperador Francisco José de Austro-Hungría Por supuesto el mundo "
conoce"
que esto es igualmente imposible. El breve reinado de Maximiliano en México colapsó en 1867, brevemente después de que Napoleón III retirara las tropas francesas que lo habían establecido y mantenido en el trono. El emperador pudo haber abdicado y regresado a Europa con el ejército Francés, pero eligió quedarse por el sentido del deber y en obligación hacia sus seguidores. Maximiliano fue prontamente capturado por las fuerzas de la República Mexicana encabezadas por Benito Juárez, y después fue juzgado en corte marcial, sentenciado a muerte, y ejecutado en el Cerro de las Campanas cerca de Querétaro en 1867. Si eso es así, el ex-emperador difícilmente pudo haber reaparecido en El Salvador como Justo Armas. Un arquitecto Salvadoreño, Rolando Déneke, ha estado intrigado por años con el misterio de Justo Armas y ha dedicado tiempo y recursos para investigar su origen. Déneke ha elaborado un fuerte caso para la teoría de que Justo Armas era Maximiliano. Su trabajo no ha sido publicado, aunque se ha prometido en un cercano futuro. (n.d.t. puede que se deba a los problemas de salud del Arq. Déneke). Sin embargo, un diplomático español asignado por un tiempo a El Salvador conoció a Déneke y conoció varios detalles de su investigación. Este hombre, Santiago Miralles Huete, ha presentado la teoría en la forma de una entretenida novela titulada "
La Tierra Ligera"
, recientemente publicada en Madrid (3). Esa novela es la principal fuente del siguiente resumen del caso expuesto por el Sr. Déneke. Un aún más nuevo libro(4), un relato sobre la carrera imperial de Maximiliano, expone la teoría de Déneke pero aparentemente ofrece poca evidencia adicional Naturalmente el primer y probablemente más difícil punto a ser explicado es la aparente ejecución de Maximiliano en 1867. La respuesta dada por Déneke (y Miralles) implica el hecho reportado de que Maximiliano, Justo Armas, y Benito Juárez eran miembros de alto rango del orden masónico. Una ley importante de la masonería prohíbe el asesinato de hermanos masones. Esta ley le presentó a Juárez un doloroso dilema: Mientras que la muerte de Maximiliano aparentaba ser necesaria por cuestiones de estado(5) el no debía matar a un compañero Masón. La solución que Juárez encontró(6) fue una falsa ejecución, seguida de la desaparición eterna de Maximiliano de Austria. Para hacer que este esquema funcionara, Maximiliano juró solemnemente utilizar siempre un sobrenombre y nunca revelar que el ex-emperador seguía vivo. Su nueva identidad era la de Justo Armas, la extraña figura que apareció en Centro América unos cuantos meses después de la supuesta muerte de Maximiliano. Armas apareció primeramente en Costa Rica, pero en el lapso de tres años llegó a El Salvador donde pasó el resto de su larga y próspera vida. Según este relato, Armas tuvo que haber inmigrado a El Salvador a inicios de los 1870s. Seguido a la supuesta ejecución del ex-emperador por un escuadrón de fusilamiento, el cuerpo embalsamado de Maximiliano fue enviado a Austria (n.d.t. Cuenta la historia que Maximiliano tenia ojos celestes, cuando se embalsamó el cadáver, sus ojos fueron retirados y en su lugar se colocaron los ojos de cristal de una Santa Ursula). Cuando el ataúd fue abierto, su madre según se dice exclamó: "
¡Este no es mi hijo!"
. También se reportó que después de la ejecución, Benito Juárez publicó un edicto anunciando que el Archiduque Francisco Maximiliano de Austria había sido "
hecho justo por las armas"
, un eufemismo para la ejecución. Esta frase, según se sugiere, fué el origen del nombre "
Justo Armas"
De acuerdo a la teoría, su alto rango en el orden Masónico fue la clave de la cálida e inmediata aceptación dada al desconocido don Justo de arte de miembros de la elite salvadoreña. El vice-presidente de la nación y además canciller, son Gregorio Arbizú, lo recibió cálidamente y le encontró un respetable trabajo de gobierno. Además de ser masón, el Sr. Arbizú era un conocido simpatizante de la monarquía lo cual pudo haber facilitado su amistad. Prontamente don Justo se instaló en una casa de su propiedad donde se rodeó de "
docenas de objetos de Maximiliano de Hasburg los cuales habían sido transportados desde México por una mano invisible"
. Aún hay más. Se decía que Justo Armas presentaba una impactante semejanza con Maximiliano, una vez que las diferencias de edad y vestimenta eran tomadas en cuenta. Según se informa, don Justo declaró su identidad como ex-emperador a al menos una persona durante sus años en El Salvador;
por supuesto, aún si lo hizo, esto no puede ser considerado concluyente. Una dama Mexicana (conocida como "
La Paloma"
) quien según se dice había sido la amante del emperador durante sus años en el trono, se convirtió en monja luego de su muerte. Como la "
Hermana Trinidad"
trabajó en un hospital de San Salvador (n.d.t. En el Hospital Rosales) y era conocido que visitaba regularmente a don Justo Armas, algo muy inusual para una mujer en su situación. Quizas la pieza más sugestiva de evidencia, verificable parcialmente, es la visita en 1914 o 1915 de dos emisarios del gobierno Austríaco. Estos hombres aparentemente evitaron contactar a los oficiales del gobierno salvadoreño y en su lugar persistentemente buscaron una entrevista con un renuente don Justo. Cuando finalmente se encontraron, se dice que los Austríacos le rogaron para que "
regresara"
con ellos a Austria y asumiera allá su "
legítima posición"
, una oferta o petición que Armas firmemente rechazó. Todo esto, de verificarse, se suma a un sugestivo, sino atractivo caso circunstancial de que don Justo Armas era de hecho el anterior Emperador Maximiliano de México. Curiosamente, esta teoría es mencionada cerca del principio del libro del Dr. Lardé en una corta sección titulada "
El no era Maximiliano"
(Un lector nuevo a estos cuestionamientos pudiera bien preguntar "
¿Quien dijo que lo fuera?"
) sin embargo, tal sección no ofrece evidencia real para su (negativa) tesis, argumentando circunstancialmente que "
aún cuando no le hubieran disparado y hubiera tenido éxito escapando de México, tal como lo afirman quienes inventaron esta historia, Maximiliano hubiese regresado a su propio país. …Además, cuando Don Justo llegó a El Salvador en 1898, se miraba en sus cuarentas años de edad, los que de hecho tenía, y no los sesenta y seis años de su tío, el Emperador de México. "
El Dr. Lardé se pregunta porque, si Justo Armas era realmente Maximiilano, el hubiese tenido treinta y un años "
ocultándose"
entre "
irse de México en 1867"
y su "
supuesta llegada en 1867"
a El Salvador en 1898. El sin embargo, menciona que había un "
gran parecido"
entre los dos, é indicó que el parentesco de Don Justo y Maximiliano era ampliamente conocido"
(con especial énfasis). La conclusión de Lardé es que "
estas historias….son tan absurdas que no merecen refutarse"
— una línea peligrosa de adoptar cuando él mismo presenta una teoría al menos tan improbable como la que él mismo desacredita. ¿Que más puede hacerse para sustentar o descartar la identidad de Justo Armas con el ex-emperador Maximiliano? la prueba del DNA es una obvia posibilidad. La Tierra Ligera y otras fuentes reportan que tales pruebas han sido llevadas a cabo, y que los resultados apoyan una relación familiar entre don Justo y los Hasburgos. Un reporte detallado de como se llevó a cabo la prueba y qué fue justamente lo que reveló, deben esperar la publicación de los estudios del Arq. Déneke, ya sea por él mismo ó por otra persona.

3) La tercera posibilidad, por supuesto, es que don Justo Armas no fuese ni Maximiliano ni Rodolfo, sino alguien más. todas las posibilidades quedan cubiertas, una de las tres teorías debe ser la correcta. Sin embargo, este tercer caso por si mismo conlleva a misterios interesantes. Quien sea que haya sido, la súbita aparición de este culto, de habla alemana, descalzo en San Salvador y su prominencia en la sociedad salvadoreña es un fenómeno notable. Alguna conexión con la nobleza Europea es plausible, y aún parece muy posible que don Justo tuviese alguna relación con los Hasburgos. Pero eso no significa que él fuese Maximiliano ó Rodolfo. Favoreciendo la posibilidad de "
alguien más"
representa el hecho de que Don Justo dejó un un corto testamento, en el que el bosqueja su propio antecedente y especifica su edad en una manera en la que totalmente contradice ambas teorías de la "
familia imperial"
. Por supuesto, si esto es cierto, la historia que según se dice le contó a su anterior amante Dona Amelie Arthés de Lardé no puede ser, así como tampoco su propia identificación como Maximiliano a un amigo de San Salvador. El Dr. Larde reimprime el testamento en su libro, y luego trata de demostrar que en el don Justo no quiso decir lo que escribió sino algo muy diferente (páginas 87-92). La explicación del Dr. Lardé no es convincente, aunque de nuevo, tampoco imposible. Parece más probable que don Justo no dijo la verdad a Doña Amelie cuando tuvieron relaciones íntimas. Esta idea encaja la hipótesis de Maximiliano, ya que bajo esa teoría don Justo hubiese tenido que jurar no revelar su identidad pero pudo haber considerado que tomar la identidad de Rodolfo era permisible y un igualmente impresionante sustituto. Por supuesto, si el fue "
alguien más"
él sencillamente pudo haber mentido. El no sería el primer hombre en inventar para si mismo un antecedente romántico para impresionar a una amante. Alguna e la evidencia circunstancial encaja igualmente bien con cualquiera de las 2 teorías de los Hasburgos. Fotos mostrando una fuerte semejanza entre el emperador Francisco José, Maximiliano, Rodolfo y Justo Armas, apoyan la idea de alguna conexión familiar. La evidencia del DNA se dice que llegó a confirmarlo, aún cuando no estableció justamente cual era dicha relación. Adicionalmente, la visita de los embajadores Austriacos implorando el regreso de don Justo, apoyan la existencia de una conexión con los Hasburgo, pero esto es igualmente consistente con cualquiera de las dos teorías La cuestión del tiempo, sin embargo, debería ser decisiva en distinguir entre ellas. Si puede ser demostrado que don Justo Armas llegó a San Salvador antes de 1889, el año de la presunta muerte del príncipe de la corona, esto eliminaría absolutamente la posibilidad de que fuese Rodolfo. He sido asegurado que este es el caso, y que hay evidencia documental demostrando que Justo Armas apareció en 1871(7). Tal fecha encaja bien con la hipótesis de Maximiliano. Por el otro lado, esta teoría implica una improbable (pero no imposible) longevidad para don Justo, quien hubiese tenido 104 años a su muerte en 1936. El periódico salvadoreño El Diario de Hoy publicó un obituario de don Justo Armas el 30 de mayo de 1936. "
Cualquiera que ha participado en la vida social de El Salvador durante los últimos 60 años"
dice, "
conoce a don Justo Armas"
quien fue el abastecedor de mayor prestigio en la capital. "
Había un denso misterio alrededor de la vida de don Justo Armas"
el obituario continua, mencionando en particular que el nunca utilizó zapatos o cualquier otro calzado. "
Existieron especulaciones que el era el hijo bastardo de uno de los reyes de Europa"
, dice El Diario, y el artículo concluye que "
El se ha llevado a la tumba el secreto de sus pies descalzos y de su origen noble"
. el obituario reitera que don Justo vivió "
más de sesenta años"
en El Salvador, lo que por supuesto apoya que su llegada ocurrió en los principios de los 1870s. Es un truismo que aserciones improbables requieren altos niveles de pruebas. Mientras que hay suficientes razones para rechazar la teoría de Rodolfo en la base del tiempo, lo mismo no puede ser dicho de la hipótesis acerca de que don Justo era Maximiliano. En la información públicamente disponible hasta el momento, incluyendo los libros de Lardé y Miralles, el veredicto debe ser que el problema se mantiene abierto. sin embargo, obtener evidencia adicional en la materia parece ser posible y de hecho pudiese existir. así que quizás en un cercano futuro esta fascinante hipótesis sera establecida definitivamente. Si la identidad de don Justo Armas como el Emperador Maximiliano puede ser probada, una gran cantidad de libros y lecciones de historia deberán se reescritos.

Notas:
1) Sylvia Nasar, Una mente Brillante. New York: Simon and Schuster, 1998. La biografía está dedicada a Alicia Larde Nash.
2) Dr. Enrique Larde, The Crown Prince Rudolf: His Mysterious Life After Mayerling. Pittsburgh: Dorrance Publishing Co., 1994. El pasaje citado abajo esta en la página 3.
3 ) Santiago Miralles Huete, La Tierra Ligera. Madrid: Ediciones de la Discreta, 2000.
4) Johann Georg Lughofer, Des Kaisers neues Leben: Der Fall Maximilian von Mexico. Vienna: Ueberreuter, 2002.
5) La situación y los argumentos de la muerte de Maximiliano son descritos por Jasper Ridley en su libro Maximiliano y Juárez [New York: Ticknor and Fields, 1992], páginas 275-276. Ridley no expresa duda de que la ejecución fue llevada a cabo.
6) Los que proponen esta teoría no aclaran si Juárez planeó la falsa ejecución por si mismo, o si meramente asintió con permitir el escape de Maximiliano organizado por otros
7) Comunicación privada entre el periodista salvadoreño Carlos Caña Dinarte, quien dice que los recien llegados de cierta prominencia eran registrados en el Diario Oficial. El Dr. Lardé, por el otro lado, no ofrece evidencia para apoyar la afirmación de una fecha de llegada en 1898, lo cual es requerido por su teoría. Ultima actualización: Sábado 29 de Mayo de 2004. Se terminó de traducir el viernes 27 de Mayo de 2005

Historial de Cambios:
21/03/2007: Se removió una nota del traductor en el que se comentaba erróneamente que el Arq. Déneke había conseguido la muestra de ADN de un descendiente de los Hasburgo el día de su boda con una salvadoreña en un hotel de la capital.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Hispanoaustriaco el Jue Abr 10, 2008 10:52 pm

Personaje enigmático
Justo Armas y la historia de México

José Enrique Silva
Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA
mlrojase@hotmail.com





Fecha de actualización: 3/02/2008


En la sesión inicial de la Academia Salvadoreña de la Historia, celebrada en la Casa de las Academias el 19 de enero de este año, el secretario de la entidad, licenciado Pedro Escalante Arce, después de dar a conocer el programa de actividades para 2008, nos mostró un libro valioso que trajo de España. Se trata de una publicación con fotografías históricas, entre ellas la camisa de Fernando Maximiliano de Habsburgo, fusilado en el Cerro de las Campanas, México, el 19 de junio de 1867, a las siete con quince minutos de la mañana, junto con los generales Tomás Mejía y Miguel Miramón.
En una charla informal, al concluir la sesión, varios miembros de la Academia, entre ellos Carlos Cañas Dinarte, Manuel Aguilar Trujillo, Roberto Gallardo, María Eugenia López y otros, comentamos aspectos de la llegada de Justo Armas a San Salvador.
Sobre ello, la tesis inicial es del arquitecto Rolando Déneke Sol, quien en su investigación sostiene que Justo Armas no era sino Fernando Maximiliano de Habsburgo, salvado del fusilamiento por voluntad de Benito Juárez, y vínculos de la masonería. La tesis del licenciado Pedro Escalante Arce, que también merece reconocimiento, es que, ciertamente, Justo Armas que murió en San Salvador, en 1936, era Fernando Maximiliano de Habsburgo, pero que fue fusilado con los generales Miramón y Mejía, como se establece con la fotografía de la camisa, que presenta orificios de bala, salvándose providencialmente de la muerte. Ese caso no es aislado, porque en El Salvador tenemos otro similar, que es el de Miguel Mármol, a quien entrevistó largamente Roque Dalton. Se concluye, entonces, que el Habsburgo se salvó no por obra de la masonería ni de las gestiones del papa Pío IX ni del gobierno de Estados Unidos, sino por los designios de la providencia, tan frecuentes por cierto.
La teoría de los investigadores Rolando Déneke Sol y Pedro Escalante Arce son merecedoras de estudio, para establecer la verdad sobre la llegada y estadía de Justo Armas, atractivo enigma salvadoreño.
Destaco, por mi parte, que los historiadores mexicanos, no se detienen a reparar en ese enigma y, antes bien, confirman el fusilamiento. Tal es la opinión del reconocido historiador Carlos Pereyra, que en su “Breve historia de América” (Primera edición /Madrid, 1930) dice: “Sometido a un Consejo de guerra, Maximiliano fue condenado a muerte y se le ejecutó con sus generales Miramón y Mejía, el 19 de junio de 1867”.
No obstante, hay un autor que narra interesantes datos de Maximiliano y de su esposa, la emperatriz Carlota. Se trata de Alfonso Toro, en su “Compendio de historia de México” (Editorial Patria /México, 1970).
Es en esta obra que he encontrado fotos y textos sobre la vida de Maximiliano y de Carlota, desde la aceptación del trono de México, mediante el pacto con su hermano Francisco José, emperador de Austria;
el tratado de Miramar, la llegada a México, la dictación de leyes reformistas, la retirada del ejército francés y la locura de Carlota, hasta el proceso y fusilamiento de Maximiliano.
Para llegar a Justo Armas, es preciso estudiar a Maximiliano de Austria, especialmente como Emperador de México.

http://www.laprensagrafica.com/opinion/974578.asp

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Hispanoaustriaco el Jue Abr 10, 2008 10:53 pm

Una trágica historia
Justo Armas y la tumba que espera



José Enrique Silva/Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA
mlrojase@hotmail.com





Fecha de actualización: 11/18/2007


Conforme el excelente trabajo del arquitecto Rolando Deneke Sol, titulado “Justo Armas: Tras la huella de un enigma”, que comenta el escritor Carlos Peña, el misterioso personaje austriaco que llegó a El Salvador alrededor de 1867 era precisamente Fernando Maximiliano de Habsburgo. Se trataba, pues, del emperador de México, aparentemente fusilado durante el gobierno de Benito Juárez, pues este le perdonó la vida, según el trabajo antes relacionado.
“El elegante, culto y misterioso caballero descalzo” vivió en San Salvador y murió en 1936, conforme lo indica la certificación de la partida de defunción a los 114 años. Aunque se ha observado que fueron 104 años y que la causa de su muerte fue una nefritis crónica, siendo atendido por el recordado médico Ignacio Hernández. El cadáver fue sepultado en la tumba de la familia Arbizú, en el cementerio general de San Salvador.
Por tratarse de uno de los Habsburgos, el misterioso personaje tiene una tumba que espera en las cajas fuertes de Kaisergruft, del mausoleo imperial de Austria.
German Arciniegas, en su obra “Medio mundo entre un zapato” (Editorial Sudamericana/Buenos Aires/ 1969), comenta que las tumbas de los Habsburgos están en el sótano de la iglesia de los Capuchinos, en Viena, y que se caracterizan por lo macabro, en donde la calavera es el tema de la decoración, pasando de las tumbas de la edad de piedra a la de bronce.
Así describe Arciniegas las tumbas de los Habsburgos: “No hay una sola con una inscripción, un ángel, una cruz de mármol. Donde en otras tumbas hay labrada una rosa, o la pata de un león, para apoyar el sarcófago, aquí, una calavera de bronce. Brillante por el contacto humano. Al turista le atrae esta aproximación a la muerte, y camina acariciando calaveras”.
Añade Arciniegas que el guía, al comentar la tumba de Maximiliano, dice simplemente: “Murió en México”.
Según la historia, el final de otros Habsburgos fue terrible y trágica así: María Antonieta fue decapitada en París, a la caída de la monarquía;
el archiduque Francisco Fernando fue asesinado en Serbia, provocando una guerra en Europa;
el príncipe Rodolfo y su esposa protagonizaron el drama de Mayerling;
y la emperatriz Isabel fue asesinada en Suiza.
La tragedia también se presentó entre los Habsburgos en forma de enfermedades mentales, pues Arciniegas habla de las dos locas que fueron “Juana la Loca, hija de Fernando el Católico, de España, y Carlota, de México, esposa del emperador Maximiliano, que en Europa acudió al Papa y jefes de Estado para salvar a Maximiliano del fusilamiento, concluyendo su existencia con aguda enfermedad mental.”
Motivos hay, entonces, para ahondar la investigación sobre la vida del centenario personaje que fue Justo Armas y que transitaba por las calles de San Salvador, descalzo y con un traje de espectacular elegancia.

http://www.laprensagrafica.com/opinion/915768.asp

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Helena el Jue Abr 10, 2008 11:59 pm

¡Alucinante historia!

¿Y dónde está enterrado don Justo Armas? ¿Dónde están sus descendientes? Algo tiene que existir de este señor!

Rodolfo no lo creo, la foto del cádaver del archiduque la conocemos todos y no le veo el motivo, ni la conexión.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por sebastopol el Vie Abr 11, 2008 7:26 pm

:-) yo una vez lei en el foro de hola, que habia rumores en el siglo diecinueve que el archiduque rodolfo habia tenido un hijo con su prima la archiduquesa antonia de austria-toscana? y que ese bebe habia sido dado en adopcion y sus padres adoptivos emigraron a mejico, pero no creo que sea verdad.
curioso todo lo referente a justo armas.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Helena el Vie Abr 11, 2008 7:43 pm

Sebas, lo del hijo de Rodolfo y la archiduquesa de Toscana lo leí en Hola igual que tú. Jamás leí nada y le pregunté a Miramar y él nada sabía tampoco.

Esto de Justo Armas pudiera tener más sentido, pero no sé...

Hispanoaustriaco, dónde está la tumba de don Justo?

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por sebastopol el Vie Abr 11, 2008 7:43 pm

:-) desde luego es enigmatico , puede ser un caso parecido al de la falsa "
anastasia de rusia"
es decir ana anderson.

desde luego pudo ser maximiliano I de mejico, no rodolfo, lo que no entiendo es la visita en 1915 de una comision austriaca, ¿que podia aportar si era maximiliano , un anciano de mas de 80 años a los problemas de austria, teniendo un heredero joven como el archiduque carlos ? lo del adn si me interesa, podia ser un hijo bastardo de maximiliano , pero no coinciden en edad , es curioso.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Helena el Vie Abr 11, 2008 7:53 pm

Sería interesante una prueba de ADN que aclarara los hechos, ya que circulan varias versiones que Maximilino no fue asesinado en México.

Las pruebas de ADN acabaron con las tesis de Ana Anderson y también las del corazón de Luis XVII, cerraron de golpe las de por lo menos 17 delfines que andaban por ahí.

No sé si todo esto se construye en base al imaginario colectivo, o hay visos de realidad, pero hasta ahora ningún caso ha demostrado ser cierto, no sé...

Helena
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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Hispanoaustriaco el Vie Abr 11, 2008 11:00 pm

@sebastopol escribió::-) desde luego es enigmatico , puede ser un caso parecido al de la falsa "
anastasia de rusia"
es decir ana anderson.

desde luego pudo ser maximiliano I de mejico, no rodolfo, lo que no entiendo es la visita en 1915 de una comision austriaca, ¿que podia aportar si era maximiliano , un anciano de mas de 80 años a los problemas de austria, teniendo un heredero joven como el archiduque carlos ? lo del adn si me interesa, podia ser un hijo bastardo de maximiliano , pero no coinciden en edad , es curioso.

Me gustaría pensar en que fuera Maximiliano. La prueba de ADN lo confirmaría todo pero, ¿qué Habsburgo hoy día se dejaría para comparar su ADN con el de Justo Armas?

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por druxa el Sáb Abr 12, 2008 12:34 am

me temo que ninguno se lo dejaria tomar.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por claudia el Sáb Abr 12, 2008 2:48 am

Podría ser el hijo de Rodolfo y su prima Antonieta de Austria Toscana, suponiéndo que eso fue cierto,hay variso libros que hablan de ello incluso sale el nombre de la familia que lo adoptó, cuandonació y todos esos datos.

Podría ser John Orth, el archiduque Juan de Austria, Toscana, que desapareció en un viaje a América, según dicen en Chile, pero puede ser él el Sr. Armas.

Hay tanto misterios que nos encantaría saber la verdad sobre ellos.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Helena el Sáb Abr 12, 2008 2:03 pm

El archiduque Juan de Austria sí podría ser.

Del supuesto hijo de Rodolfo nunca se ha dicho nada.

Será mejor dejar descansar a los muertos en paz;
si nos ponemos a buscar ADN entre los royals todos podríamos llevarnos sorpresas muy desagradables. Aceptemos la tradición, el símbolo, el misterio y la leyenda como lo importante y verdaderamente valioso.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por sebastopol el Sáb Abr 12, 2008 5:40 pm

:-) ¿en que año desaparecio el archiduque juan de austria-toscana?

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Helena el Sáb Abr 12, 2008 8:48 pm

Juan Salvador desapareció alrededor de 1891 (más o menos, no recuerdo bien) y a Maximilino lo mataron en 1867.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Hispanoaustriaco el Dom Abr 13, 2008 9:25 pm

OPINION : LA LEYENDA DE JOHANN ORTH
Posted by admin on 26/1/2008 14:20:23 (34 reads)

Nemesio Barreto

En marzo de 2007, según el diario noruego “Bergen Avis”, un electricista de 25 años, Henrik Danielsen, y un jubilado de 79, Johan Frantz Köhler Nilsen, ambos noruegos, se declararon herederos de Johann Orth, y están a la espera de un resultado concluyente de ADN al que fueron sometidos.

Ambos reclaman el idílico Castillo de Orth, ubicado en el lago Traunsee, que en 1994 el Municipio de Gmunden (Austria) adquirió por cerca de 30 millones de dólares.

La misteriosa desaparición de Juan Nepomuceno Salvador, príncipe de Toscana, había dado lugar a muy dispares comentarios, tanto que la clase ociosa y cafetera de principios del siglo pasado se entretenía en los bares de París o de Buenos Aires, especulando sobre el incierto destino de este austriaco, quien, convertido en Johann Orth primero, y en Hugo Köhler después, habría de cometer la imperdonable ingratitud de extraviarse para siempre. Es presumible que algunas circunstancias de su vida, como el meritorio record de haber sobrevivido a dos muertes y un naufragio, hayan inspirado a Jorge Luis Borges “El inverosímil Tom Castro”, celebrado cuento que integra su Historia Universal de la Infamia. En 1906, tras la aparición de un artículo de Jorge Lecour en la revista francesa “Je sais tout”, se suponía que la enigmática vida de Johann Orth había quedado definitivamente aclarada. Pero, a juzgar por los resultados, no fue así. Según la versión de un inglés residente en Paraguay, por la misma época en que Lacour publicaba su artículo, Johann Orth habría llegado muy enfermo a Asunción y, por cuenta de la representación austriaca, entonces a cargo del ministro Norbert von Schmucker y del cónsul Christian Heisecke, se hospedó durante años en el Hotel Cosmos. “El relato de este inglés –afirmaba en 1910 la periodista sueca Ida Bäckmann- fue confirmado por muchas personas, pero hasta dónde llegaron las investigaciones del gobierno y donde se pierden sus huellas, nadie sabía. La mayoría cree que Johann Orth asimiló tan perfectamente las costumbres nativas, que ya nadie, ni siquiera él mismo, recuerda que era de origen blanco” (Blodiga dagar i Paraguay, P. 46-47). Al parecer, abrumado por la creciente dificultad de amoldarse a “su” leyenda, a la que la imaginación popular introducía frecuentes correcciones, el príncipe habría venido a Paraguay en busca de un apacible poblado indígena, llamado “Mbaeveraguazú”, donde pensaba ocultarse de sus implacables admiradores. Si estuvo o no en tal lugar poco importa, pues la gente seguía encontrándose con el “disperso” austriaco. Cierto viajero declaró haber intercambiado con él algunas palabras en una aguada de la provincia de Entre Ríos, pero después se comprobó que el pretendido príncipe no era sino un chacarero de Concordia. Sus seguidores, lejos de desanimarse por este demoledor quid pro quo, pronto le adjudicaron el envidiable don de la ubicuidad. De esta suerte, mientras el príncipe paseaba sus dolencias por los pasillos del Hotel Cosmos, cabalgaba al mismo tiempo por la dilatada Pampa argentina. Ante esta situación tan “fantasmática”, el príncipe Juan Nepomuceno decidió adulterar su seudónimo y abandonar cuanto antes la tierra roja que alguna vez le pareció divertido. Se cree que emigró hacia hiperbóreas regiones, afincándose finalmente en la ciudad noruega de Kristiansand, donde en 1911 le alcanzó “su” muerte oficial. Esta segunda muerte, más prometedora que la primera, la de 1890, le permitió al príncipe Juan Nepomuceno refugiarse en otra leyenda, más llevadera y más confortable. Desde entonces pasará a ser el laborioso litógrafo Hugo Köhler.

Si bien pueden ser ciertas muchas de las aventuras y desventuras atribuidas a este príncipe, es prudente resumir lo que hay de verificable en su biografía. Juan Nepomuceno Salvador, hijo del príncipe Leopoldo II de Toscana, nació el 25 de noviembre de 1852, en Florencia, Italia. Fue comandante de división de Pressburgo (actual Bratislava) en 1879 y mariscal de campo en 1883. Ese año Juan Nepomuceno usó su primer seudónimo: Johann Traugott, con el que escribió el libreto “Die Assassinen” (Los asesinos), para su amada “Milli”, Ludmilla Hildegard Stubel (1852-1890), una bailarina de ballet en la Ópera de Viena (Hofoper), con la que mantuvo una larga relación sentimental y con la que se casó en 1889. Posteriormente, el príncipe dio a conocer un polémico escrito titulado “Drill oder Erziehung?”(¿Instrucción o Educación?”), publicado también en francés (Dressage et éducation), que fue el origen de una larga serie de disputas con la Corte de Austria. Le retiraron del ejército por aspirar al trono de Bulgaria, posteriormente declinó su candidatura para apoyar la de Fernando de Sajonia Coburgo. En 1888, por desacuerdo definitivo con la Corte de Austria, renunció a su rango, adoptó el seudónimo de Johann Orth y desapareció sin dejar rastro. En 1890 se supo que naufragó con su buque “Santa Margarita” en el Cabo de Hornos y como nunca más regresó, se le dio por muerto. Se cree, sin embargo, que sobrevivió al naufragio y que residió temporalmente en Argentina, Paraguay y Uruguay, hasta que hacia 1906 embarcó rumbo a Escandinavia. De paso por Hamburgo habría comprado la identidad de Hugo Köhler, quien necesitaba dinero para tratarse de una enfermedad pulmonar en Egipto, donde murió poco después. Este Hugo Köhler estaba casado con una danesa llamada Clara Josefina Levin. Al morir en Egipto el verdadero Hugo Köhler, Johann Orth, convertido en Hugo Köhler pasa a vivir con la viuda Clara Josefina, como si fuera su marido, y ambos asumen ser el matrimonio Köhler-Levin. Tiempo después muere Clara Levin y Johann Orth, con su nueva identidad, pasa a ser el litógrafo Hugo Köhler, estableciéndose en la ciudad Noruega de Kristiansand. Mientras el príncipe Juan Nepomuceno Salvador (Johann Orth) se estaba habituando a su nueva identidad y a su nueva profesión de litógrafo, el gobierno austriaco, por Decreto del 6 de mayo de 1911, lo declaró oficialmente muerto. Esta breve reseña de la vida del príncipe austriaco, aunque parezca un cuento mal contado de Stevenson, corresponde parcialmente a la vida múltiple de Juan Nepomuceno Salvador, quien con sus heterónimos dio “un salto bienaventurado hacia la eternidad” (Ein seliger Sprung in die Ewigkeit).

http://www.vivaparaguay.com/modules/news/article.php?storyid=79696

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por druxa el Miér Abr 16, 2008 4:33 pm

que historias teje la historia
Increibles...

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Hispanoaustriaco el Vie Mayo 02, 2008 1:28 pm

Muestran a un Maximiliano desconocido

El historiador Konrad Ratz recupera documentos de archivos austriacos para contar, desde otra perspectiva, los sucesos del Segundo Imperio mexicano, encabezado por Maximiliano de Habsburgo.

El interés del historiador austriaco Konrad Ratz (Viena, 1931) sobre el llamado Segundo Imperio mexicano, el encabezado por Maximiliano de Habsburgo, comenzó hacia 1981, ya cuando tenía 50 años de edad, pero le llegó con tal fuerza que se ha dado a la tarea de hurgar en los secretos de aquel pasaje y sacarlos a luz sin otra intención que la de mostrar los documentos.

“No arremeto contra la historia oficial, porque eso existe y se escribió en todos los países”, asegura. “El historiador verdadero publica documentos con toda tranquilidad para que la gente que los lea saque sus conclusiones.”

En ese contexto aparece su más reciente libro, Tras las huellas de un desconocido. Nuevos datos y aspectos de Maximiliano de Habsburgo (Siglo XXI-Conaculta-INAH, 2008), el cual se sustenta en documentos hallados en archivos austriacos y escritos en alemán.

“Sé que hay muy pocos historiadores que dominan el alemán y algunos, como Erica Pani, se lamenta de ello. Hay otros que sí lo dominaron, como la doctora Elsa Cecilia Frost, quien tradujo mi edición de las cartas de Maximiliano y Carlota. Por eso me dediqué a buscar las lagunas que se debían a estas carencias. Y hay muchas”.

Se trata de un recorrido, no siempre cronológico, por la vida y las acciones de Maximiliano y Carlota en México: desde informes de testigos del sitio de Querétaro —cinco o seis libros que nunca se tradujeron—, hasta la supuesta traición de Miguel López, de quien se dice facilitó la caída de Maximiliano.

“Sobre esto y el sitio de Querétaro hay documentos y memorias de oficiales que escribieron al respecto. Hay, por ejemplo, el documento de un húngaro, Ede Pawlowszki, donde se describe cómo actuó López para engañar a su propia gente y permitir un respiro a Maximiliano, aun cuando se sabía que ya nada más había por hacer.”

Las lagunas

En Tras las huellas de un desconocido también se encuentra, por ejemplo, la constitución proyectada para México por Maximiliano y Carlota, que no se conocía en México, o la historia de los últimos días del emperador, relatada por austriacos y alemanes.

Tengo otro testimonio que sólo existe en alemán. Un aristócrata alemán que fue muy buen amigo de Juárez, aunque no siempre se llevaran bien: Carlos von Gagern, oficial republicano, fue a visitar a Maximiliano cuando estaba preso porque quería saber si era masón o no. “Empezó a realizar señas de masones, Maximiliano no reaccionó y sacó la conclusión de que
no lo era. ¿Qué hubiera significado?: se dice, aunque es un rumor, que un masón no puede matar a otro masón”.

Konrad Ratz ya había publicado La correspondencia inédita entre Maximiliano y Carlota (2003), en la que se cuentan muchas citas que pudieran cambiar la imagen de ambos personajes.

En uno de los rescates, tradujo una carta, en la cual le dice: Carlota: tú puedes fascinar a muchos mexicanos por su personalidad, pero Juárez y los suyos son mucho más liberales que tú, mucho más democráticos que tú, y además, nacieron en el país.

Sin embargo, Ratz no apuesta necesariamente por reescribir la visión mexicana acerca del Segundo Imperio, menos del papel de Maximiliano. “Su política pudo ser mala, absurda, fundar un imperio como el ejemplo máximo. Era un pensador político, pero no era un político auténtico. La verdadera posibilidad la tuvo Napoléon, a quien el pobre Maximiliano había tomado como una figura paterna, creyó en sus promesas, que no pudo cumplir porque ni en Francia se lo permitieron.”

Diferentes miradas

Una de las razones que llevaron a Konrad Ratz a involucrarse con la historia del Segundo Imperio mexicano y Maximiliano y Carlota fue el alejamiento existente entre las miradas austriaca y la mexicana, aun entre los historiadores, debido a la lejanía entre las lenguas.

Y pone como ejemplo el fusilamiento de Maximiliano, a quien los liberales acusaron de manera formal ante un tribunal militar, lo que no se sabía en Austria, donde se pensaba que lo habían matado sin miramientos.

“En realidad, fui el primero en traducir al alemán todos los documentos, porque antes los austriacos pensaban que lo habían fusilado sin más, lo que hubiera sido posible según la ley militar.”

En cartas que acompañan todo el proceso se explica que, por conveniencia documental, se abriría un consejo de guerra ordinario, según indicaba la ley y hasta “le dieron los mejores abogados, todos liberales, todos políticos que iban a hablar con Lerdo de Tejada y Juárez, además de otros dos que lo defenderían ante los tribunales”.

Esos documentos, desgraciadamente, no se habían comentado en el pasado: “yo los traduje, los comenté, los puse en su contexto: sobre todo aquello que pasó antes de su fusilamiento, como sus intentos de fuga”, concluye el historiador.

México/Jesús Alejo

http://www.milenio.com/mexico/milenio/nota.asp?id=619905

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Hispanoaustriaco el Vie Mayo 02, 2008 1:30 pm

Tras las huellas de un desconocido, nuevo libro del investigador austriaco Konrad Ratz

Maximiliano pugnó por la reconciliación entre posiciones partidarias, dice experto


El príncipe intentó llevar a la práctica el planteamiento de “todos cedemos y nos encontramos en medio”


En una carta, el emperador elogió el tesón de Juárez por defender la república

Arturo Jiménez


Los hermanos imperiales: el emperador Francisco José (sentado) y los archiduques Carlos Luis, Fernando Maximiliano y Luis Víctor en imagen tomada del libro de Konrad Ratz
Foto: de Angerer/ colección del autor
Ubicado por encima de los filtros que suelen ver la historia en blanco o en negro, el investigador austriaco Konrad Ratz considera que uno de los aportes más importantes del episodio de Maximiliano de Habsburgo en México fue su búsqueda de la reconciliación de las posiciones partidarias enfrentadas, lo cual adquiere actualidad en el presente.

Según Ratz, el planteamiento de “todos cedemos y nos encontramos en medio” es un avance en la cultura política de cualquier país, y Maximiliano, pese a ser apoyado por la oligarquía y los conservadores mexicanos, intentó ponerlo en práctica durante sus dificultosos recorridos por el extenso y agreste territorio del que se asumía emperador.

El príncipe europeo, recuerda Ratz (Viena, 1931) en entrevista con La Jornada, llegaba a caballo o en diligencia a las ciudades importantes y realizaba una especie de pequeños “golpes de Estado”, casi siempre en favor de las posiciones liberales y en detrimento de las conservadoras.

Y aunque después regresaban los enconos partidarios, sus enseñanzas reconciliatorias fueron puestas en práctica por políticos como Porfirio Díaz, dictador que logró largos periodos de paz, comenta el investigador, quien reside en México.

Ratz habla con motivo de la publicación de su más reciente libro, Tras las huellas de un desconocido: nuevos datos y aspectos de Maximiliano de Habsburgo, coeditado por el INAH y Siglo XXI, con prólogo de la investigadora Patricia Galeana.

La relación con Juárez

La nueva investigación de Konrad Ratz lanza luces sobre lagunas y episodios oscuros para la historiografía sobre ese periodo, y porque rastrea en bibliografía y documentos resguardados en Austria, los cuales, por estar casi siempre en alemán, han sido de poco o nulo acceso para los investigadores del mundo de habla hispana.

En Tras las huellas de un desconocido se publica por primera vez una de las últimas cartas que Maximiliano le envió a Benito Juárez, en la que le propone organizar un congreso para determinar de manera democrática qué forma de gobierno era más conveniente a México: la monarquía o la república, y de ahí elegir un emperador o un presidente.

El documento es importante, dice Ratz, porque deja entrever la búsqueda de Maximiliano de una partida digna del país, bajo la idea de que, si el pueblo había reclamado su presencia en México, éste mismo decidía ahora su retiro.

Al parecer la carta no fue conocida ni contestada por Juárez, con quien Maximiliano buscó siempre un acercamiento, y además ya estaba sitiada la ciudad de Querétaro, la cual sería tomada tres meses después.

Antes de ser enjuiciado y fusilado, agrega Ratz, Maximiliano envió una última carta a Juárez en la que elogia su tesón por mantener la república.

Ratz recuerda que desde joven el príncipe austriaco mostró ideas liberales y progresistas.

El investigador menciona incluso un pequeño libro escrito por Maximiliano en su juventud, en el que critica a los conservadores y a la Iglesia católica porque tratan de imponer normas que ellos mismos no respetan.

Ahora, en Tras la huellas de un desconocido, Ratz aborda aspectos como el de los personajes que educaron al joven Maximiliano y lo convirtieron en un pensador político liberal, “pero no en un político auténtico”.

El libro será presentado el jueves 8 de mayo a las 7 de la noche en la sede de Siglo XXI (Cerro del Agua 248, colonia Romero de Terreros), por Patricia Galeana, Silvestre Villegas Revueltas y el autor.




http://www.jornada.unam.mx/2008/05/02/index.php?section=cultura&
article=a07n1cul

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Helena el Sáb Mayo 03, 2008 1:12 am

Máximiliano era de ideas liberales y por ello tuvo enfrentamientos con su hermano, pero, ¿Ratz necesita ponerle la etiqueta de progresita? :smt013 Habrá que leelo.

Tengo otro testimonio que sólo existe en alemán. Un aristócrata alemán que fue muy buen amigo de Juárez, aunque no siempre se llevaran bien: Carlos von Gagern, oficial republicano, fue a visitar a Maximiliano cuando estaba preso porque quería saber si era masón o no. “Empezó a realizar señas de masones, Maximiliano no reaccionó y sacó la conclusión de que
no lo era. ¿Qué hubiera significado?: se dice, aunque es un rumor, que un masón no puede matar a otro masón”.

Siempre había leído que era masón. Muchos en su época lo fueron.

Que Juárez le perdonará la vida es lo que no me cuadra.
Juárez... me cae más bien el personaje... jeje :smt074

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Hispanoaustriaco el Mar Mayo 20, 2008 11:51 am

Carlota, emperatriz de México


19 de mayo de 2008


Wilfrido Ávila

Cuernavaca, Morelos.- Nació en el castillo de Laeken en Bruselas, Bélgica, el 7 de junio de 1840, única hija del Rey Leopoldo I de Bélgica y de la Princesa Luisa María de Orleáns, hija del rey Luís Felipe I de Orleáns, descendiente de Luis XVII y de María Amalia de Borbón- hija a su vez de Fernando I de Borbón, rey de las Dos Sicilias y de Nápoles. Casada con Maximiliano I de Habsburgo. Quienes reciben la oferta del trono de México que les fue ofrecido por un grupo de conservadores, opuestos al gobierno republicano encabezado por Benito Juárez, los opositores anhelaban un imperio para solucionar la inestabilidad política de México y proteger sus inversiones, viendo que el segundo imperio había sido breve con una duración de solamente tres años, ya que con los republicanos sus intereses peligraban.

Carlota fue una mujer ejemplar, dominaba idiomas;
como el náhuatl, maya y aprendió la cultura mexicana, que admiraba a tal grado que durante su reinado se destacó como una atrevida viajera yendo a la península de Yucatán para conocer a los mayas y principalmente las ruinas de Uxmal, cuando el imperio se vino abajo, decide cruzar el atlántico en búsqueda de ayuda y recuperar en vano el compromiso contraído cuatro años antes con el papa Pio IX, implorando apoyo para la monarquía mexicana, al que los europeos hicieron caso omiso;
en el cual, el escritor Fernando del Paso cita en su gran novela Noticias del Imperio;
"
Yo soy María Carlota de Bélgica, Emperatriz de México y de América. Yo soy María Carlota Amelia, prima de la Reina Victoria de Inglaterra, Gran Maestre de la Cruz de San Carlos y Virreina de las provincias del Lombardo véneto acogidas por la piedad y la clemencia austriacas bajo las alas del águila bicéfala de la Casa Habsburgo. Yo soy María Carlota Amelia Victoria, hija de Leopoldo Príncipe de Sajonia-Coburgo y Rey de Bélgica, a quien llamaban el Néstor de los Gobernantes y que me sentaba en sus piernas, acariciaba mis cabellos castaños y me decía que yo era la pequeña sílfide del palacio de Laeken. Yo soy María Carlota Amelia Clementina, hija de Luisa María de Orleáns, la reina santa de los ojos azules y la nariz borbona que murió de consunción y de tristeza por el exilio y la muerte de Luis Felipe, mi abuelo, que cuando todavía era Rey de Francia me llenaba el regazo de castañas y la cara de besos en los jardines de la Tullerías. Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, sobrina del Príncipe Joinville y prima del Conde de París, hermana del Duque de Brabante que fue Rey de Bélgica y conquistador del Congo y hermana del Conde de Flandes, cuyos brazos aprendí a bailar, cuando tenía diez años, a la sombra de los espinos en flor. Yo soy carlota Amelia, mujer de Fernando Maximiliano José, Archiduque de Austria, Príncipe de Hungría y de bohemia, Conde de Habsburgo, Príncipe de Lorena, emperador de México y Rey del mundo, que nació en el Palacio de Schönbrunn y fue el primer descendiente de los Reyes Católicos Fernando e Isabel que cruzó el mar océano y piso las tierras de América, y que mandó construir para mí a la orilla del Adriático un palacio blanco que miraba al mar y otro día me llevó a México a vivir a un castillo fris que miraba al valle y a los volcanes cubiertos de nieve, y que una mañana de junio de hace muchos años murió fusilado en la ciudad de Querétaro. Yo soy Carlota Amelia, Regente de Anáhuac, Reina de Nicaragua, baronesa del mato Grosso, Princesa de Chichén Itzá. Yo soy Carlota Amelia de Bélgica, Emperatriz de México y de América: Tengo ochenta y seis años de edad y sesenta de beber, loca de sed, en las fuentes de Roma. "
Imperio. Cuya principal protagonista fue Carlota, la Princesa Belga, junto con el Príncipe Maximiliano de Habsburgo.

A tal rechazo de apoyo que la emperatriz daba como un hecho, sus nervios empezaron a traicionarla, por lo que no regresaría a México. La muerte de Maximiliano se le notificó meses más tarde, concretando con esto parte de la derrota, finalmente fue recluida en diversos castillos, primero en el pabellón Gartenhaus en Miramar, cerca de Italia, más tarde el castillo de Tervueren y, finalmente , en el de Château de Bouchout en Meise, donde moriría 60 años después, el 19 de enero de 1927 víctima de una pulmonía, como verdadero recuerdo de otros tiempos. Sus restos reposan en la cripta de la Iglesia de Laeken, lejos de los restos mortales de su marido, que descansa en la Cripta Imperial de la Iglesia de los Capuchinos en Viena. Existe la teoría de que la causa de la locura de Carlota fue debido a la ingesta de la seta teyhuinti, se dice que Carlota fue con una herbolaria de la Ciudad de México a la cual le pidió ayuda para poder concebir. Llevaba oculta su identidad con un velo, pero la herbolaria la reconoció, como la herbolaria era partidaria de Benito Juárez le dio el veneno. Al teyhuinti se le conoce como "
la carne de los dioses"
, se emplea en soluciones muy diluidas, como un tónico y que en infusiones muy concentradas puede producir un estado de locura permanente.

http://www.oem.com.mx/elsoldecuautla/notas/n702679.htm

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Duda

Mensaje por clauemi el Sáb Mayo 24, 2008 6:14 pm

Alguien sabe que tiene de cierto que Maximiliano era más bien hijo de Napoleón II y de Sofia? alguna vez lo leí en un libro y me quedé con la duda si había información en otro lado.

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Pedroro el Sáb Mayo 24, 2008 6:28 pm

Tambien he leido eso de que es hijo del aguilucho, pero este hijo de Napoleon I murio a los pocos dias de nacer Maximiliano, y me parece que era excesivamente enfermizo, no creo que 9 meses antes haya podido procrear, pero nuuuuuuuuunca se sabe, a la hora del sexo hacemos de tripas corazon ja ja ja

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Pedroro el Sáb Mayo 24, 2008 7:58 pm

La culpa la tienen aquellas mujeres que dan gato por liebre ja ja ja ja ja

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por druxa el Dom Mayo 25, 2008 4:43 am

justamente, las culpables son esas mujeres...
y quienes eligen a esas mujeres para madres de sus hijos ?

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

Mensaje por Pedroro el Dom Mayo 25, 2008 4:58 am

Claro los inocentes hombres que confian en que las susodichas cumplan con su deber de ser madres (y cuando se tienen dudas obviamente se debe buscar a alguna otra para que si procree los hijos)

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Re: Maximiliano I de Habsburgo

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