Colapso de un Imperio

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Colapso de un Imperio

Mensaje por Schonbrunn el Dom Feb 03, 2008 10:19 pm

Secuencia de acontecimientos

30 de enero de 1889.-

Rudolf, príncipe heredero del Imperio, fallece en circunstancias nada claras en el pabellón de caza de Mayerling junto a su amante, la baronesa Mary von Vetsera.

Su primo hermano, el archiduque Franz Ferdinand, se convierte en el nuevo heredero aparente de la dinastía Habsburgo.

01 de julio de 1900.-

El heredero Franz Ferdinand contrae un matrimonio morganático con la aristócrata checa Sophie Choteck von Chotkowa. Ella no comparte el título ni el rango del marido. Los hijos que nazcan, quedarán excluídos de la línea de sucesión.

28 de junio de 1914.-

Franz Ferdinand y Sophie, a la sazón duquesa von Hohenberg, son asesinados durante una visita oficial a Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina, territorios balcánicos bajo protectorado del Imperio Austro-Húngaro. El acontecimiento sirve de casus belli, marcando el punto de no retorno de las potencias europeas en el camino hacia la Primera Guerra Mundial.

El archiduque Karl, un sobrino de Franz Ferdinand, se convierte en el nuevo heredero aparente. Desde 1911, está casado con la princesa Zita de Borbón-Parma.

21 de noviembre de 1916.-

En plena Gran Guerra, fallece, de una bronquitis complicada con una neumonía, el emperador Franz Joseph I, de ochenta y seis años de edad, tras sesenta y ocho años de reinado. Karl y Zita ascienden al trono imperial.

************


Este apartado sirve para conocer mejor a las dos parejas (Franz Ferdinand/Sophie y Karl/Zita) directamente implicadas en el colapso final de toda una época...

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por Helena el Lun Feb 04, 2008 2:44 am

Kalliope, siempre he pensado que de haber llegado al trono, Francisco Fernando hubiera convertido a Sofía en emperatriz. La quería demasiado para someterla a tal humillación.

Dicen que cuando le asesinaron el emperador Francisco José dijo algo así como: "
Dios enderezó lo torcido"
, porque no soportó nunca el matrimonio morganático de aquel sobrino al que no le tenía el menor cariño y que tenía que tragar como su heredero, recordándole a cada minuto con su presencia la tragedia mayor de su vida: el suicidio de su hijo y heredero natural. El matrimonio del archiduque coronado era para Francisco José una piedra más lanzada contra la Casa de Habsburgo, por otro de sus propios miembros.

Y de la nunca aclarada muerte de Rodolfo, también hay mucho que comentar, pero no nos adelantemos al relato de Kalliope.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por kalliope el Lun Feb 04, 2008 5:40 pm

Me quedo más tranquila sabiendo que este tema no puede interferir con otro abierto previamente, chicas ;
)
La verdad es que mi idea sobre el desarrollo de este tema era más genérica que la que había empleado Claudia, centrada en la biografía de la última emperatriz. Mi impresión es que las dos mujeres, Sophie y Zita, llegaron a través de sus respectivos matrimonios a una familia imperial que tenía que afrontar su peor momento: la decadencia. En el caso de Sophie, su experiencia fue muy dura, como veremos;
en el caso de Zita, también tuvo que bandearse en un entorno verdaderamente complicado. La intención de este foro es proporcionar una visión de conjunto de los acontecimientos, pero tomando de referentes a esas dos mujeres, Sophie y Zita;
aquí no se trata de repasar minuciosamente las biografías de ambas, algo para lo que, por otro lado, no me siento suficientemente preparada ;
)

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por sebastopol el Lun Feb 04, 2008 7:50 pm

:-) no podemos olvidar que desde 1889 hasta 1896 el heredero del imperio austro -hungaro es el archiduque carlos luis de austria, solo tras su muerte en 1896 el nuevo heredero es su hijo el archiduque francisco fernando.
si francisco jose hubiera muerto antes de 1896, carlos luis hubiera sido emperador y su tercera esposa la infanta maria teresa de portugal hubiera sido emperatriz.
la madrastra del archiduque francisco fernando de austria fallecio en 1944.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por kalliope el Lun Feb 04, 2008 9:35 pm

Eso hay que matizarlo, Sebastopol ;
)

Para centrar la cuestión antes de lanzarnos al ruedo de la historia...

...la línea de sucesión excluía a las mujeres, de modo que de todos los vástagos del emperador Francis I, nacidos de su boda con su prima María Theresa de Borbón-Dos Sicilias, sólo contaban los dos varones:

1.-Ferdinand, que reinó como Ferdinand I. Retrasado mental y epiléptico, acabó abdicando a raíz de la Revolución de 1848, viviendo desde entonces en un tranquilo confinamiento con su esposa María Anna de Cerdeña, de quien NO tuvo descendencia.

2.-Franz Karl, archiduque. No estaba en tan malas condiciones como su hermano mayor, pero se le consideraba de mente anormalmente letárgica y bastante abúlico. Renunció a sus derechos al trono en favor del mayor de sus hijos, habidos del matrimonio con Sophie de Baviera:

2.1.-Franz Joseph, emperador Franz Joseph I.
Casado con Elisabeth de Baviera.
Tres hijas, una muerta en la infancia, que no figuran en
la línea de sucesión.
Un solo hijo:
2.1.1.-Rudolf, príncipe heredero.
Casado con Stephanie de Bélgica.
Una sola hija, sin sucesión.

2.2.-Ferdinand Maximilian.
Renuncia a sus derechos imperiales al aceptar la corona
imperial de México. Casado con Charlotte de Bélgica, sin
hijos legítimos cuando muere fusilado en Querétaro.

2.3.-Karl Ludwig.
Casado en tres ocasiones. Hijos varones nacidos del
segundo matrimonio, con María Annunziata de Borbón-
Dos Sicilias. Tres hijas excluídas de la línea sucesoria.
Tres hijos:
3.1.1.-Franz Ferdinand.
Boda morganática con Sophie Choteck.
Hijos sin derechos de sucesión.

3.1.2.-Otto Franz.
Casado con María Josepha de Sajonia.
Dos hijos:

3.1.2.1.-Karl Franz, emperador.
Casado con Zita.
3.1.2.2.-Maximilian Eugen.

3.1.3.-Ferdinand Carl.
Boda morganática con Bertha Czuber.
No descendencia.

2.4.-Ludwig Viktor.
Nunca se casó.
Sin descendencia.

Es un árbol muy simple, pero ayudará a los que no estén especialmente familiarizados con los Habsburgo a seguir el tema ;
)


Última edición por el Lun Feb 04, 2008 9:44 pm, editado 1 vez

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por kalliope el Lun Feb 04, 2008 9:43 pm

Franz Joseph sólo había tenido UN HIJO VARÓN. Y ese hijo varón falleció en circunstancias trágicas, aparte de confusas e incluso embrolladas en el constante esfuerzo desarrollado entonces por tender un tupido velo sobre esos acontecimientos. La muerte de Rudolf en Mayerling junto a su amante Mary von Vetsera dejó viuda a la archiduquesa Stephanie a cargo de una hija que, por su sexo, estaba tan excluída de la línea de sucesión como sus tías paternas.

Es rigurosamente cierto lo que ha indicado Sebastopol, en el sentido de que la muerte de Rudolf el 30 de enero de 1889 dejaba como heredero del trono a su tío paterno, el archiduque Karl Ludwig. Pero Karl Ludwig contaba, para entonces, cincuenta y cinco años, íba camino de los cincuenta y seis. La idea de transformarse en eventual sucesor de su hermano Franz Joseph no le seducía lo más mínimo, aparte de que conocía sus propias limitaciones;
su tercera esposa, María Theresa, tampoco estaba particularmente empecinada en convertirse en emperatriz de Austria-Hungría. En realidad (para clarificar lo que ha dicho Sebastopol) Karl Ludwig fue heredero por pocas horas, ya que el mismo día 1 de febrero de 1889 firmó un documento oficial renunciando a sus derechos en favor de su hijo mayor de los tres nacidos de su segunda mujer: el archiduque Franz Ferdinand.

Por tanto, el 1 de febrero de 1889, Franz Ferdinand se convirtió en el heredero de la corona imperial que ostentaba su tío Franz Joseph.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por kalliope el Lun Feb 04, 2008 10:02 pm

Rudolf.

A decir verdad, la tragedia de Mayerling supuso un shock en la vida de muchas personas. El asunto, en sí mismo, es un completo embrollo, en parte debido a que, como hemos señalado, se destruyeron evidencias y pruebas significativas sólo para poder presentar una visión oficial de lo acontecido lo menos dañina posible hacia el prestigio de la Casa Imperial. Lo que sucedió en esa jornada de enero en el pabellón de caza situado en los bosques de Viena no podremos saberlo nunca con exactitud, lo que ha permitido que se elaboren toda clase de teorías acerca de lo que llevó, verdaderamente, a la muerte prematura del archiduque Rudolf.

Hubo muchas mujeres afectadas por lo acontecido. La emperatriz Elisabeth, que había mantenido una actitud generalmente distante respecto a ese hijo que tanto se le asemejaba excepto en ocasiones puntuales, sufrió un verdadero golpe por la manera en que había concluído la existencia de él. Las archiduquesas Gisela y Valeria se quedaron profundamente afligidas por la situación, sin saber en principio cómo manejar cada una su propia pena. La viuda Stephanie se encontró de pronto sometida a un durísimo interrogatorio de su familia política, experiencia sencillamente demoledora en aquella tesitura. La hija Erzsi creció huérfana. La amante asidua, Mitzi Kaspar, estaba francamente horrorizada. La baronesa Helena Baltazzi von Vetsera no podía sobreponerse a la muerte ignominiosa de su hija Mary. Hannah Vetsera lloraba amargamente a su hermana Mary. Una sobrina de la emperatriz y prima del difunto archiduque que había actuado de alcahueta en la relación de éste con la muchacha, María Larisch von Wallarsee, fue inmediatamente expulsada de la corte imperial por siempre jamás.

Paradójicamente, otra mujer en cuya existencia tendría una importancia fundamental ese hecho, todavía no podía ni intuírlo remotamente. Se trataba de la condesa checa Sophie Chotek von Chotkowa.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por Helena el Lun Feb 04, 2008 10:26 pm

La verdad es que no sé si hacer este comentario, ya que no quisiera interrumpir el desarrollo de la historia, pero considero que un foro es para conocer la historia, discutir y hacernos preguntas sobre cómo ocurrieron los hechos.

De la trágica muerte de Rodolfo corrieron todo tipo de versiones en su época. Desde el asesinato político llevado a cabo por razones internas de Austria, como por las potencias extranjeras que querían debilitar el Imperio. Todas son conjeturas. Sin embargo, siempre me ha intrigado de especial manera lo que dijo la emperatriz Zita en los últimos años de su vida: aseguraba que fue un asesinato y que Francia tuvo que ver en ello. O bien Zita estaba ya muy mayor y quería justificar el horror que aquello supuso para los Habsburgo, autoengañándose, o bien poseía alguna información. Lo cierto que es Zita lo afirmaba con rotundidad. Ella basaba, en parte, sus afirmaciones en las conclusiones del forense, entre otras cosas. Puede que tuviera información de oídas, ya que los archivos fueron destruidos, pero de ser así ¿por qué lo ocultarían? ¿por falta de pruebas? ¿por motivos políticos? ¿Y a pesar de la falta de pruebas, la Emperatriz ya al final decidió hablar? Si fueron motivos políticos ya hoy no tendrían incidencia, podría ser ventilado. En cualquier caso, creo no lo sabremos nunca.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por kalliope el Lun Feb 04, 2008 11:46 pm

@Helena escribió:La verdad es que no sé si hacer este comentario, ya que no quisiera interrumpir el desarrollo de la historia, pero considero que un foro es para conocer la historia, discutir y hacernos preguntas sobre cómo ocurrieron los hechos.

De la trágica muerte de Rodolfo corrieron todo tipo de versiones en su época. Desde el asesinato político llevado a cabo por razones internas de Austria, como por las potencias extranjeras que querían debilitar el Imperio. Todas son conjeturas. Sin embargo, siempre me ha intrigado de especial manera lo que dijo la emperatriz Zita en los últimos años de su vida: aseguraba que fue un asesinato y que Francia tuvo que ver en ello. O bien Zita estaba ya muy mayor y quería justificar el horror que aquello supuso para los Habsburgo, autoengañándose, o bien poseía alguna información. Lo cierto que es Zita lo afirmaba con rotundidad. Ella basaba, en parte, sus afirmaciones en las conclusiones del forense, entre otras cosas. Puede que tuviera información de oídas, ya que los archivos fueron destruidos, pero de ser así ¿por qué lo ocultarían? ¿por falta de pruebas? ¿por motivos políticos? ¿Y a pesar de la falta de pruebas, la Emperatriz ya al final decidió hablar? Si fueron motivos políticos ya hoy no tendrían incidencia, podría ser ventilado. En cualquier caso, creo no lo sabremos nunca.

He de admitir que, en su momento, me quedé muy impresionada con las declaraciones de la emperatriz Zita a unos periódicos vieneses. No creo que Zita hablase por hablar, pienso que deseaba contribuír a que se siguiese investigando y se esclareciese un episodio que todavía resultaba un tanto bochornoso para la casa de Habsburgo. Ella gozaba de amplia credibilidad: su trayectoria impecable a lo largo de décadas la avalaban, al igual que el hecho de que todos dan por cierto que una devota católica no alzaría falso testimonio simplemente por aparecer en titulares de periódicos ya en su ancianidad removiendo un asunto de esa índole.
De todas formas...me pregunto qué clase de información de primera mano pudo manejar Zita. Ella llegó a la corte imperial en octubre de 1911: habían transcurrido VEINTIDÓS años desde la tragedia de Mayerling, faltaban pocos meses para conmemorar el vigesimotercer aniversario de las muertes de Rudolf y María Vetsera, de hecho. En un principio, no estaba particularmente cerca del emperador Franz Joseph: su relación se hizo más cálida y permanente una vez que la joven pareja, con su creciente prole, abandonó su residencia de Hetzendorf y se trasladó a Schönnbrunn...pero eso acaeció en 1915, cuando ya estaba en marcha la Guerra e Italia había entrado en conflicto en el bando opuesto al austríaco, lo que puso a Zita en un brete y llevó a Franz Joseph a desear extender un manto protector sobre ella proponiendo la famosa mudanza. ¿Puede ser que un hombre de ochenta y cinco años necesitase confiarse con su sobrina nieta política a propósito de un tema que le había marcado tanto, conociendo el carácter cuidadoso y profundamente reservado de aquel viejo emperador? Puede ser, claro que sí. Pero me resulta extraño.
Aparte de Franz Joseph...¿quién podría suministrarle esa clase de información tan delicada? No se me ocurre nadie...no creo que las hermanas de Rudolf estuviesen al tanto, ni tampoco, desde luego, la viuda o la hija de Rudolf. Podían hacer cábalas...elaborar hipótesis...pero me resulta raro que tuviesen acceso a una información de estado que se hubiese querido proteger a cualquier precio desde el principio hasta el fín.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por claudia el Lun Feb 04, 2008 11:48 pm

Según tengo entendido a Rodolfo lo mataron los masones.
Parece que el gran duque anduvo metido en reuniones de la masonería en las que se habló de derrocar a Fco José, y ponerlo a él de emperador, lógicamente después de pensarlo no lo quiso hacer para no traicionar a su padre pero era muy tarde y sabía mucho. Tenía claro de que iba a ser asesinado.
que iba a ser asesinado.


Última edición por el Mar Feb 05, 2008 12:08 am, editado 1 vez

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por Helena el Mar Feb 05, 2008 12:02 am

También leí sobre la historia de los masones. En cualquier caso es un tema que apasiona y todos tratan de hacer conjeturas para intentar averiguar algo de la verdad sobre un acontecimiento que socavó al Imperio. No dudo que Zita querría que se siguiese investigando. Sólo que a estas alturas no creo que sea posible, muertos todos los personajes que vivieron la tragedia. No sé si algún avezado investigador tendría el coraje de lanzarse a la improbable tarea. Creo que a todos nos gustaría mucho, al menos, si nos aclararan solo un 2% más. Siempre es mejor que la absoluta tiniebla.


Última edición por el Mar Feb 05, 2008 12:04 am, editado 1 vez

Helena
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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por kalliope el Mar Feb 05, 2008 12:04 am

@claudia escribió:Según yo tengo entendido a Rodolfo lo mataron los masones.
Parece que el gran duque anduvo metido en reuniones de la masonería en las que se habló de derrocar a Fco José, y ponerlo a él de emperador, lógicamente después de pensarlo no lo quiso hacer para no traicionar a su padre pero era muy tarde y sabía mucho. Tenía claro de que iba a ser asesinado.
que iba a ser asesinado.

Ésa es una variación más de un tema muy repetido ;
)

Versión Uno: Rudolf había estado conspirando con un notable grupo de húngaros, bien para colocarse a sí mismo en el trono imperial tras remover del sitio a su padre, bien para aprovechar una rebelión magiar -otra más- que le hubiese hecho monarca de ese país concreto, desgajado del imperio. Pero la trama falla, el emperador tiene conocimiento de lo sucedido y se enfrenta a su hijo, que, para no afrontar la vergüenza pública, decide suicidarse. En otra versión parecida, no es que decida suicidarse, es que se lo quitan de enmedio los propios leales del emperador sabiéndolo éste.

Versión Dos: Rudolf había participado en una conjura masónica o bien en una conjura urdida por otros países europeos que le usaban de peón contra el emperador para desestabilizar la monarquía centroeuropea. Cuando Rudolf se espanta viendo el curso que tomarán los acontecimientos, necesitan liquidarle para que no pueda confesarse.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por Helena el Mar Feb 05, 2008 12:10 am

en una conjura urdida por otros países europeos que le usaban de peón contra el emperador para desestabilizar la monarquía centroeuropea. Cuando Rudolf se espanta viendo el curso que tomarán los acontecimientos, necesitan liquidarle para que no pueda confesarse.

Esa es la teoría de Zita.

No obstante no creo la primera versión en lo tocante a la participación del Emperador, o sus leales, en la desaparición de Rodolfo. ¿Os acordáis quién daba tal versión en Hola? Me ponía :smt003. Tengo gran respeto y compasión por la figura del Emperador.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por kalliope el Mar Feb 05, 2008 12:11 am

Sorprendentemente, yo me creo -al menos mientras no surjan datos nuevos...- la historia del suicidio. No del suicidio por amor, eso quede claro...nunca he pensado que Mary von Vetsera significase algo especial en la vida de Rudolf, porque en pleno idilio él seguía manteniendo sus relaciones con Mitzi Kaspar, a quien, por cierto, había propuesto irse juntos al otro mundo antes de sugerírselo a la embobada baronesita ;
)

Pero no me extrañaría que Rudolf estuviese harto de la vida. En ningún sentido cumplía las expectativas de su padre, ni tenía forma de salvar las distancias con su adorada madre;
su matrimonio era un completo fiasco, aparte de que no podía aspirar a tener más hijos legítimos porque él mismo había ocasionado la infertilidad de su mujer al contagiarle una enfermedad venérea;
padecía un amplio surtido de males venéreos, incluyendo quizá la sífilis, y aparte de que bebía mucho, era un drogadicto, particularmente un gran adicto a la morfina, lo que le estaba arruinando la salud por completo. No me sorprende que en un momento dado reaccionase de forma tan drástica a su propio salvaje deterioro y a la falta de ilusiones en el futuro. Pero como la muerte le atraía y le asustaba al mismo tiempo, necesitaba encontrar a alguien que le acompañase en ese viaje (Mitzi no había querido, Mary se prestó a ello porque le parecía el colmo del romanticismo).

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por claudia el Mar Feb 05, 2008 12:19 am

Suicidio no lo creo, lo descarto absolutamente por cartas de Fco -José al Papa y por cartas del Conde de Flandes a Leopoldo I de Bélgica. Por otro lado ¿ cómo se va a suicidar con un tiro en la nuca hecho a cierta distancia ?, imposible.

Rodolfo, como emperador habría durado menos que Carlos I.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por Helena el Mar Feb 05, 2008 12:23 am

Kalliope, lo que apuntas es la versión en que coinciden la mayoría de los historiadores, a falta de otros indicios más claros. Que Rodolfo estaba muy mal es indiscutible. El misterio que se mantuvo alrededor fue lo que peor que pudo pasar para disparar todo tipo de historias, pero, ¿qué otra cosa podían haber hecho en aquellas circunstancias? Había que salvar la imagen del Imperio y las culpas... Sin embargo, uno le cae la duda cuando lee que si los disparos no pudieron haber sido causados por el suicida... en fin.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por Helena el Mar Feb 05, 2008 1:35 am

No había visto el post de Claudia. Yo tanto como afirmar que no fue un suicido no me atrevo, pero lo que dice Claudia del tiro en la nuca tiene lógica. Otros versiones dicen que los tiros fueron seis. Nadie se pega seis tiros cuando se suicida.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por claudia el Mar Feb 05, 2008 5:27 pm

Helenita, además el cadaver fue encontrado con dos dedos cortados, comprenderás que para ser un suicidio eso también es muy extraño, sería desequilibrado el archiduque, pero no como para cortarse los dedos antes de suicidarse.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por Juanb el Mar Feb 05, 2008 6:26 pm

Fuera de bromas, si hubo mucha gente involucrada (a lo que apuntan ambas teorías planteadas), por mucho que los Habsburgo hayan eliminado los archivos, siempre quedará o el de los nobles húngaros, los masones, Clemenceau, etc.... de donde podría "
saltar la liebre"
. En fin, que una conspiración con tantos personajes involucrados, es difícil de mantener en secreto a través del tiempo.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por kalliope el Mar Feb 05, 2008 6:39 pm

Claudia...vaya por delante que yo no soy, ni de lejos, una "
experta"
en el asunto Mayerling, pero la historia que me cuentas me parece bastante improbable con los datos que yo manejo. Ojo...en esta clase de "
enigmas y misterios"
en los que caben una infinidad de posibilidades y de probablidades, yo siempre me apresuro a introducir esa matización: con los datos que yo manejo. Porque estoy muy dispuesta a tomarme en serio cualquier investigación rigurosa que se haga al respecto, y si se esclarecen los hechos punto por punto, será siempre positivo para quienes amamos la historia ;
)

Hay que recordar que lo último que deseaba la corte vienesa era admitir un suicidio. Por supuesto, las primeras versiones que se quisieron difundir apuntaban a causas naturales: el mismo día treinta se habló de una embolia, el día treinta y uno se habló de un fallo cardíaco. Pero si esas versiones no cuajaban, se prefería cien mil veces antes reconocer una muerte accidental en el curso de una cacería. Lo que trato de decir es que les hubiese venido de perlas que hubiese un disparo en la nuca, poder presentar una historia del tipo: estábamos todos emboscados entre los matorrales esperando cazar un ciervo y alguien, por un estúpido error, apretó el gatillo, yendo a parar una bala, por pura mala suerte, a la cabeza del príncipe heredero. Una imprudencia temeraria, un homicidio involuntario a cuyo autor se hubiese perdonado en atención a esa misma involuntariedad, hubiesen salvado la cara a la dinastía imperial.

Lo que no se quería era admitir un suicidio de ninguna manera. Si no recuerdo mal (que en este asunto hablo casi casi al hilo de dos notas borrosas en una fichita...) fue el "
valet de chambre"
de Rudolf, Losheck, quien encontró los cadáveres en el dormitorio que usaba la pareja. Losheck se puso condenadamente nervioso, como es lógico: en una primera inspección, no vió ni un arma ni balas, por lo que se le ocurrió la idea de que habían tenido que fallecer envenenados y, además, dada la hemorragia en los cadáveres, de que el veneno tenía que haber sido estricnina (según parece, ese veneno en concreto produce hemorragias). Losheck transmitió esa impresión al conde Hoyos, que llegó a Viena dando por cierta la historia de un envenenamiento. Era algo que necesitaba confirmación, por supuesto: se enviaron de inmediato cinco médicos para examinar los cadáveres, entre ellos el médico personal del emperador.

Ese doctor (Hermann Widerhofer) sabía perfectamente que lo que más daño le podía hacer al soberano, a quien apreciaba sinceramente, era que se confirmase la tesis del suicidio, pero aún así, tras examinar los cuerpos, no le quedó ninguna duda razonable de que Rudolf había quitado la vida a Mary, dejándola perfectamente colocada sobre el lecho e incluso con una rosa entre las manos, antes de, al cabo de unas horas, dispararse una bala a la sien. La bala había reventado el cráneo antes de salir por la otra sien. El relato de lo que encontró Wiederhofer en la alcoba llega de forma particularmente impactante a través del diario de Valeria, quien escuchó la historia de labios de la emperatriz Elisabeth.

El único consuelo que Wiederhofer pudo proporcionarle a Franz Joseph fue declarar solemnemente que los hechos se explicaban por una "
profunda enajenación mental"
del príncipe, quizá un desequilibrio que formaba parte de su naturaleza desde que había nacido se había vuelto peligrosísimo a raíz de que el chico hubiese contraído enfermedades venéreas y se hubiese vuelto adicto a las drogas. El informe de Wiederhofer le sirvió a Franz para remitir un extensísimo telegrama CIFRADO al Vaticano (que yo sepa, sigue siendo un documento clasificado, no accesible para investigadores) a fín de obtener una dispensa para enterrar a Rudolf en suelo consagrado. Hay que pensar que, por entonces, un hombre que había asesinado y luego se había matado, no tenía derecho a ser enterrado cristianamente porque, en teoría, había muerto en doble pecado mortal, sin tiempo para hacer acto de contricción y recibir la gracia de la absolución tras la oportuna penitencia.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por claudia el Mar Feb 05, 2008 7:22 pm

Por lo mismo, asesino y suicida y enterrado con honores.

Rodolfo fue asesinado, los disparos en la nuca a una cierta distancia no los pudo haber hecho él. Es comprensible que se borraran las pruebas y se dijera lo que era conveniente en esa época, pero qué me dices de las cartas del Conde de Flandes a Leopoldo I de Bélgica, estamos hablando del suegro de Rodolfo y de su hermano.

A la pobre María Vetsera, la asesinaron por que tocó la mala suerte de que estaba con él en ese momento y es muy romántica la historia del suicidio por amor pero se lo creyeron en esa época ahora es otro cuento. Hubo muchos involucrados que juraron al Emperador nunca decir nada entre ellos Felipe de Coburgo y parece que supieronmantener su palabra.

Rodolfo por otra parte era muy desequilibrado y eso ayudó a cambiar las historias.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por kalliope el Mar Feb 05, 2008 7:46 pm

@claudia escribió:Por lo mismo, asesino y suicida y enterrado con honores.

Rodolfo fue asesinado, los disparos en la nuca a una cierta distancia no los pudo haber hecho él. Es comprensible que se borraran las pruebas y se dijera lo que era conveniente en esa época, pero qué me dices de las cartas del Conde de Flandes a Leopoldo I de Bélgica, estamos hablando del suegro de Rodolfo y de su hermano.

A la pobre María Vetsera, la asesinaron por que tocó la mala suerte de que estaba con él en ese momento y es muy romántica la historia del suicidio por amor pero se lo creyeron en esa época ahora es otro cuento. Hubo muchos involucrados que juraron al Emperador nunca decir nada entre ellos Felipe de Coburgo y parece que supieronmantener su palabra.

Rodolfo por otra parte era muy desequilibrado y eso ayudó a cambiar las historias.

Pero, Claudia...¿de dónde sacáis lo del tiro en la nuca? Es lo que no entiendo. Ninguno de los doctores se refirió jamás a un tiro en la nuca, sino a un tiro en la sien que había hecho estallar el cráneo. Si observas la foto de Rudolf en su catafalco, verás el vendaje en torno a la sien para ocultar los orificios de la bala en su trayectoria de entrada/salida.

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por Juanb el Mar Feb 05, 2008 11:13 pm

Claudia ¿Qué dijo el conde de Flandes a Leopoldo de Bélgica?

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por Juanb el Mar Feb 05, 2008 11:19 pm

@claudia escribió:Hubo muchos involucrados que juraron al Emperador nunca decir nada entre ellos Felipe de Coburgo y parece que supieron mantener su palabra.

Eso si que me cuesta creerlo ¿cómo a nadie se le salió algo? Supongo que alguno de los involucrados sobrevivió al término del imperio ¿Qué importaba decirlo entonces Muerto ya Fco. José, Sissi, el emperador Carlos, etc...

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Re: Colapso de un Imperio

Mensaje por claudia el Mar Feb 05, 2008 11:21 pm

kalliope, voy a buscar donde lo ley,es uno de mis libros pero quiero ver bien para contarte o te lo escaneo,

Mientras ve esto que está muy interesante.
Contesta en parte tu pregunta Juanito.



El archiduque Rodolfo de Habsburgo, príncipe heredero de la Corona de Austria, único hijo varón del emperador Francisco José I y de la emperatriz Isabel (Sissí), murió en 1889 en circunstancias hasta ahora nunca aclaradas. Para la Medicina Forense su caso es el que mayor número de especulaciones ha producido en el último siglo.

La muerte del único hijo varón de Sissí y el emperador Francisco José I sigue siendo un enigma.

Único hijo varón del Emperador Francisco José I y de la Emperatriz Isabel (más conocida como «Sissí») nació en Viena en 1858, recibiendo muy tempranamente una severa educación a cargo del conde de Grondecourt y más tarde del conde de Latour.

Demostró siempre una viva inteligencia, gusto por el estudio y gran facilidad para el aprendizaje de las numerosas lenguas que se hablaban en el Imperio austríaco.

Tuvo, además, vastos conocimientos en Ciencias Naturales, especialmente en Ornitología a la que era muy aficionado, dibujando él mismo toda clase de aves, y en disciplinas militares.

En 1880 su padre le nombra comandante general a los 22 años, con mando de una división de Infantería en Praga y más tarde en Viena. A los 30 años, es ya mariscal de campo y general inspector de Infantería.

En 1881 contrae matrimonio con la archiduquesa Estefanía, hija de Leopoldo II, rey de Bélgica con la que tiene una hija, la archiduquesa Isabel.

En 1884 publicó su obra «Fünfzehn Tagen auf der Donau» y comienza con un equipo de científicos el gran trabajo enciclopédico en 24 volúmenes titulado «Die Osterreichisch-Ungarische Monarchie in wort und Bild», llamada la «Kronprinzwerk».

El kronprinz era muy aficionado a la caza y aprovechando la abundancia de ésta en los maravillosos bosques de Viena (Wienerwald) que tanto inspiraron a músicos y poetas, hizo construir en los contrafuertes del Valle de Helenenthal un hermoso pabellón de caza, especie de castillo al que se le llamó Mayerling.

El Kronprinz Rodolfo había elegido aquel lugar como centro de sus actividades cinegéticas y también para sus devaneos amorosos, por los que había llegado a ser muy conocido en Viena.

Quizás a causa de la formación heredada, su temperamento era individualista, impulsivo, nervioso, sentimental. Todo ello en gran parte heredado de la madre, le hizo enfrentarse pronto con el temperamento más prusiano de su padre. A pesar de su esmerada educación no logró gobernar aquellas tendencias. Su afán de libertad le hizo escribir en cierta ocasión: « La realeza no es más que una enorme ruina que se derrumbará a la primera tempestad».

Sus tendencias antirreaccionarias, le hacen buscar la compañía de anarquistas, nihilistas, todo lo cual disgusta constantemente al Emperador. Además comparte con su madre su pasión por Hungría cuyas tendencias separatistas alienta.

Su inclinación al bello sexo le hace tomar parte en numerosas y dudosas aventuras, en las que probablemente contrajo dos de las enfermedades que se la han atribuido: tuberculosis pulmonar y sífilis, aparte de un evidente desequilibrio del sistema nervioso que le hace irritable y con tendencias a la violencia, especialmente hacia Estefanía, su esposa, a la que detesta desde que tras su primer y único parto, los médicos le dicen que no le podrá dar más hijos.

Esto le produce una gran frustración al comprender que no tendrá heredero al trono. Rodolfo a los 31 años es ya un viejo antes de tiempo.

En la que podíamos llamar su historia clínica, hay el antecedente de un accidente de automóvil o según algunos una caída de un caballo en Laxenburg, caída que quiso mantener en secreto y desde la que comenzó a padecer fuertes dolores de cabeza.

Bebía demasiado y desaparecía noches enteras para participar en orgías. Todo ello le alteró cada vez más su sistema nervioso. Sus constantes accesos de tos y sus cefaleas, con fases de depresión y frecuentes menciones a quitarse la vida, fueron la base de que a su muerte se pensara en el suicidio. Conoce por entonces a una joven de 16 años, María Vetsera, nacida en Esmirna, de origen judío, húngara por parte de padre y griega por parte de madre, la baronesa Elena Vetsera, nacida Baltazzi.

La joven María era una belleza oriental, morena, de ojos azules, a quien la prima de Rodolfo, la condesa Larish Wallersee le presentó actuando de Celestina. Pronto el Kronprinz queda enamorado de María con quien se encuentra a escondidas, pero no tanto que la policía secreta del emperador que seguía constantemente sus pasos, no se dé cuenta y ponga el hecho en conocimiento de Francisco José I.

El idilio con la Vetsera se hace cada vez más intenso y Rodolfo está decidido a divorciarse de su esposa, y a casarse morganáticamente con María Vetsera, para lo cual solicita por carta el consentimiento del Papa León XIII, sin consultar con su padre el emperador. El Papa niega tal separación matrimonial y el emperador se entera de ello.

El 28 de enero de 1889, el emperador ordena llamar a su hijo a su presencia. Una larga entrevista tiene lugar entre padre e hijo, entrevista que debió ser un auténtico altercado. Sólo se sabe de ella por palabras pronunciadas posteriormente por el propio emperador que prohibió terminantemente a Rodolfo que volviese a ver a la joven Vetsera.

No debió ser éste el único tema de discusión y motivo de fricción. Se ha dicho que Rodolfo había concebido el proyecto de hacerse elegir rey de Hungría y los principales nobles húngaros estaban de acuerdo con este proyecto. Se ha hablado de un verdadero complot. La escena entre padre e hijo debió alcanzar cotas de violencia, pues tras ella, el ayudante de campo del emperador encontró a éste «desmayado».

Los historiadores en general afirman que después de esta entrevista, Rodolfo decidió suicidarse, idea que al parecer ya había anunciado en oca-siones anteriores. Rodolfo había expresado a su prima, la condesa Larish: «Si me ocurriera algo, vendrá un hombre a reclamarte esta arqueta. Se la entregarás. La consigna será rivo».

Después de la muerte de Rodolfo, la Condesa entre-garía la misteriosa arqueta llena de documentos al Archiduque Juan de Tos-cana, que fue la persona que se la reclamó.

Rodolfo escribe una serie de cartas de despedida, que algunos han considerado son falsificadas. Una a su madre la emperatriz, a la que dice: «Sé muy bien que no era digno de ser vuestro hijo». A su esposa Estefanía, le escribe otra en la que dice: «Ya estás libre de mi presencia y de la calamidad que yo soy». Y a Valeria, su hermana menor, le dice una frase que se ha considerado misteriosa y críptica: «Muero a pesar mío».

El 18 de enero anterior, María Vetsera había redactado su testamento y habiéndosele hecho unas fotografías, advirtió: «Serán las últimas».

El 27 de enero de 1889, el príncipe de Reuss, embajador de Alemania en Viena, dio una fiesta en honor del aniversario de Guillermo II. La Corte entera asistió y con ella Rodolfo, que conversó, según los testigos, animadamente con todo el mundo, bailando con diversas damas, pareciendo feliz y contento, no como una persona que ha decidido acabar con su vida. Nada parece anunciar sus pretendidos y supuestos propósitos suicidas.

El 29 de enero, la familia imperial tiene una cena en el Hofburg para celebrar la marcha del emperador y, su esposa a Hungría en visita oficial. Rodolfo se excusa de ir a la cena, pretextando sentirse acatarrado y marcha al Castillo de Mayerling.

El miércoles 30 de enero, a las 11 de la mañana, el conde Hoyos anuncia al barón Nepcsa, primer chambelán de la Corte, que comunique a la emperatriz que desea ser recibido por ella. Esta, que está dando su lección de griego, le recibe. El conde Hoyos le anuncia la muerte del príncipe.

La prensa internacional dio casi enseguida la noticia que estremeció a toda Europa. «El archiduque Rodolfo, heredero del Imperio austriaco, ha muerto a los 31 años de edad en el pa-bellón de caza de Mayerling».

El Boletín Oficial da la versión de que la causa de la muerte ha sido una apoplejía, pero se habla ya de un accidente de caza, de un atentado, de una caída de caballo, de un duelo en el que un marido celoso habría dado muerte al Kronprinz.

El jueves 6 de febrero de 1889 el corresponsal de «Le Figaro» en Viena escribía: "
Decididamente, en Hofburg no quieren decir la verdad. Han tenido que renunciar a la versión de la muerte natural por apoplejía, cosa que nadie creyó nunca y se aferran a la versión del suicidio. Prefieren que se diga que el Kronprinz ha matado a la baronesa Vetsera antes de morir por su propia mano, que confesar que él mismo fue asesinado"
.

La segunda versión oficiosa enviada por el Gobierno austriaco y la Casa Imperial decía textualmente: «El archiduque Rodolfo tenía hacia un año una "
liaison"
con la baronesa Vetsera, joven de gran belleza muy conocida en Viena».

Esta "
liaison"
era sólo conocida en un circulo de íntimos y notada a causa de la coincidencia de las ausencias de la baronesa y los viajes del príncipe en ciertas épocas. Se encontraron de incógnito en el extranjero en varias ocasiones en diversos lugares, especialmente en Londres.

El archiduque se había enamorado de esta joven. Además, habiendo perdido la esperanza a causa de la salud de la princesa Estefanía de tener un día un heredero, había manifestado a su padre y a algunas personas allegadas, su proyecto de divorcio con la princesa.

El emperador se negó rotundamente a este proyecto. El príncipe se dirigió al Papa. No se puede decir si el príncipe había comunicado a la joven baronesa la solución del divorcio y puede que un porvenir elevado para ella. Oficialmente se sabe el empleo del tiempo por el príncipe hasta que partió para la cacería en Mayerling.

«El lunes por la mañana, a las 11, el oficial de la División, notó que el príncipe tenía ante sí muchos papeles para firmar y con un gesto de impaciencia o cansancio rechazó por un momento los papeles diciendo: "
Es demasiado"
. Sin embargo firmó todo. No se observó nada de particular en el desayuno. Se vistió de cazador y partió para Mayerling.

Allí se reunió con el conde Hoyos y el duque de Coburg. La baronesa Vetsera llegó por la tarde. Al día siguiente, el cochero Bratfisch condujo al príncipe a Breitenfurt, lugar situado en el bosque donde esperaba la baronesa Vetsera. Después de algunas horas de paseo, la pareja estaba bastante alejada de la vivienda. Se detuvieron en un restaurante.

Los caballos estaban cansados y para regresar a Mayerling debían seguir un camino escarpado a través del bosque.

Mientras el príncipe y la baronesa tomaban una ligera consumición, Bratfisch buscó dos caballos de refresco y así el coche atravesó el collado vecino llegando bastante tarde a Mayerling. Después cenaron con el conde de Hoyos.

El príncipe de Coburg había regresado a Viena. La cena fue alegre. Bratfisch, el cochero, les alegró con sus mejores canciones tirolesas. La pareja se retiró a la habitación del príncipe no oyéndose nada durante la noche. El criado Losheck, hacia las seis de la mañana oyó un ruido de voces y después un primer disparo seguido de un segundo disparo de revólver.

Asustado, no se atrevió a moverse. Por fin se decidió a buscar al conde Hoyos. Tuvieron que hundir la puerta que estaba cerrada por dentro. Dos cadáveres se encontraban sobre el lecho del príncipe. Algunas flores recubrían el cuerpo de la baronesa.

El príncipe se había suicidado después de dar muerte a la baronesa. El doctor Widerhofer, médico de la Corte, fue el primero en llegar a Mayerling avisado por telégrafo, para reconocer el cadáver de Rodolfo. Hay un indicio de que la baronesa no murió por su propia mano (se llegó a decir que se había envenenado con estricnina). Su herida estaba en la parte posterior del cráneo.

No se explica esta particularidad más que de dos formas: o el príncipe dijo a la baronesa: "
Voy a matarme"
y ésta asustada, queriendo pedir socorro y precipitándose a la puerta en busca de ayuda, habría recibido al llegar a la puerta la bala que el archiduque destinaba para sí, o bien en el último momento, después de haber decidido morir juntos, María Vetsera, asustada, trató de huir, y el príncipe Rodolfo la disparó por detrás».

«¿Se trata de una locura súbita? ¿Es un acto de desesperación preconcebida? Es cierto que el domingo hubo entre el emperador y el Kronprinz una escena violenta, en el curso de la cual el emperador Francisco José reprochó vivamente a su hijo su conducta ligera y le declaró que se opondría siempre al divorcio. El cuerpo de la baronesa fue conducido por tren especial a una pequeña localidad de Bohemia donde fue enterrada».

Hasta aquí el comunicado oficioso, que tampoco tranquilizó a la opinión pública. Pronto se supo que María Vetsera no fue enterrada en Bohemia, sino en el cementerio del Monasterio de Heiligenkreuz, cerca de Mayerling en circunstancias rocambolescas y macabras.

Además se quiso hacer pasar por loco al Kronprinz Rodolfo, cuando en ningún momento dejó de dar pruebas de su inteligencia y tres días antes de su muerte había enviado un artículo al periódico «Le Figaro», del que era asiduo colaborador.

Además, como luego se supo, la herida de la cabeza del príncipe estaba por detrás del cráneo, extraño lugar para suicidarse. Se insistió en que las cartas escritas por el príncipe eran falsificadas. La prensa francesa acusó a la familia imperial de querer gobernar a la opinión pública por medio del silencio, al estilo Metternich. «Le Figaro» del viernes 8 de febrero publicó dos cartas, una de Rodolfo, dirigida desde Viena al duque de Braganza en la que dice:

«Querido amigo. Es preciso que yo muera. No puedo hacer otra cosa. Pórtate bien, Servus. Tu Rodolfo» (Servus es una expresión corriente en dialecto vienés que significa «Buenas tardes»).

Y publica también otra carta dirigida por María Vetsera a su madre que dice: «Querida madre: Muero con Rodolfo. Nos amamos demasiado. Perdóname y adiós. Tu desgraciada, Marie"
... P. S. Bratsfisch ha silbado admirablemente esta noche».

Los supersticiosos campesinos de las cercanías de Mayerling decían que el príncipe y el Castillo estaban malditos desde el día en que el archiduque Rodolfo derribó a tiros un ciervo blanco de diez cuernos. Hazaña que según la leyenda local lleva consigo siempre la muerte del cazador.

Las opiniones en Viena seguían estando divididas.

Rechazada la idea de la muerte natural por la misma casa imperial y el accidente de caza, se habla de un duelo del príncipe con un marido ofendido.
Otros aseguran que María Vetsera era hermana de Rodolfo, hija como él del emperador Francisco José que había tenido un desliz con la baronesa Helena Vetsera, y que ésta fue la causa de la desesperación de la pareja al enterarse.

Otra teoría es que María estaba embarazada. Sin embargo, al conocer la muerte del príncipe, una comisión de médicos fue enviada a Mayerling. Los médicos practicaron la autopsia o autopsias y el 31 de enero se hacen públicas sus conclusiones. Se trata de un doble suicidio y María Vetsera no estaba embarazada. Rodolfo había pedido ser inhumado en el Monasterio de Heiligenkreuz junto a María, pero sus restos mortales son llevados a la Hofburg en Viena para ser velados.

El cadáver de María es llevado en un coche de caballos o trineo (no se olvide que el mes de enero en Austria es mes de nieves y heladas), subrepticiamente, haciéndola pasar por viva colocándole un bastón en la espalda para mantenerla en posición sentada.

Los tíos de María habían sido llamados a Mayerling. Losheck es uno de los que acompañan al cadáver de la joven. En el cementerio del monasterio, el suelo está tan helado en aquel crudo invierno, que es casi imposible cavar una fosa, cosa que se hace con gran trabajo y se la entierra sin más ceremonias.

El cadáver de Rodolfo, después de haber sido sometido a una «restauración» o «toilette funeraria» por los médicos, llega a Viena.

En la capilla ardiente y a causa del calor de los cirios, se funde la máscara o casquete de cera con la que se había revestido el rostro y la cabeza o la frente del príncipe para disimular la herida. Entonces se hace visible el destrozo de la cabeza a causa de la aparente herida de bala.

¿Dónde están los verdaderos protocolos de autopsias y la información policial que se llevó a cabo?.

El emperador Francisco José exigió que el expediente referente al drama no se incluyera en los archivos de familia y que se entregase al presidente del Consejo, el conde Taaffe, hombre de toda su confianza.

Dicho expediente se abrió el año 1912... No contenía más que papel en blanco.

Siete personas tuvieron conocimiento de la auténtica verdad del drama de Mayerling: el emperador Francisco José, la emperatriz Isabel, el conde Hoyos, el cochero Bratfisch, el ayuda de cámara Losheck y Szogyeny, íntimo amigo del archiduque que recibió la última carta de Rodolfo, escrita instantes antes de la muerte. Ninguno de ellos habló, según afirman los que han historiado el tema.

El emperador Francisco José quiso destruir todos los testimonios del drama, por lo que dispuso no dejar vestigio de Mayerling, ordenando demoler el pabellón de caza. Más tarde, entregado a los Padres del Monasterio de Heiligenkreuz, fue reconstruido.

Hoy se puede visitar convertido en una capilla y pequeño convento a cargo de Madres Carmelitas. El príncipe Rodolfo, después de las honras fúnebres debidas a su rango, fue enterrado en una sencilla ceremonia el martes 5 de febrero.

Francisco José había pedido expresamente a los reyes y príncipes de los países de Europa, excepto al rey de los Belgas, que se abstuvieran de asistir.

El lugar de la inhumación fue la cripta del Convento de los Capuchinos junto a todos los reyes y archiduques de la Dinastía de los Habsburgo. Desde entonces muchas páginas se han escrito sobre la aún misteriosa muerte del príncipe Rodolfo y María Vetsera.

Al cabo casi del siglo, la emperatriz Zita, que aún a sus 94 años tiene la menta muy clara, decidió romper el largo silencio de la familia y el 11 de marzo de 1983, durante una entrevista concedida al periodista Dieter Kindermann para el Kronen Zeitung de Viena, declaraba: «El archiduque Rodolfo no se suicidó, sino que fue asesinado. Fue un asesinato político».

El «Observer y el «Corriere della Sera» de mano de 1983 han dedicado páginas enteras al tema. Era la primera vez en un siglo que la tesis oficial del Gobierno austríaco y la familia imperial se contradecía, que la tesis del suicidio era desmentida.

Ya poco antes del entierro se afirmó que el Kronprinz tenía cortes de sable en la mano derecha.

Algunos dijeron que tenía cortada la mano, lo que se intentó ocultar con unos guantes rellenos de gutapercha.

Sin embargo, el informe oficial médico publicado en la prensa vienesa del 2 de febrero de 1889, decía: «El acto fue realizado (se supone que el suicidio) en un estado de aberración mental».

En el escueto protocolo de autopsia publicado el 1 de febrero se decía que la bóveda craneana estaba «rota». El 2 de febrero se publica el protocolo en el que se rectifica y dice que «la bala había entrado por la sien izquierda y salido por la derecha, haciendo una herida apenas visible».

No hay quien pueda creer esto. El príncipe Rodolfo era diestro. Es muy raro que un diestro se dispare con la mano derecha en la sien izquierda si es que quería suicidarse.

«Le Fígaro» de 4 de febrero de 1889 aseguraba por medio de su corresponsal en Viena que «no se ha encontrado el proyectil» y se pregunta por qué no se ha buscado.
Mejor se diría «los proyectiles».
A su vez «Le Fígaro» de 5 de febrero decía que Rodolfo veía espíritus y fantasmas y que la «Dama blanca» de los Habsburgo, que era una especie de fantasma que siempre se aparecía poco antes de la muerte de alguno de los miembros de la familia, le había visitado anteriormente anunciándole su muerte próxima.

La emperatriz Zita, en sus recientes declaraciones, afirmaba que el Drama de Mayerling fue un secreto de Estado y de familia. Al parecer, el emperador Carlos, su esposo, antes de morir le pidió que hiciese ella lo que él no pudo, rehabilitar la memoria de Rodolfo dando las pruebas de su asesinato. En sus declaraciones afirmaba la anciana emperatriz: «Se han escrito muchas leyendas. Lo que se ha contado se limita a sospechas y a hipótesis. La verdad es que el archiduque Rodolfo fue asesinado y que este asesinato fue político. En nuestra familia siempre hemos sabido la verdad. Francisco José hizo jurar silencio a todos los que estuvieron al corriente de los detalles del drama».

Tan grave debió ser el tema político y tan altas personalidades estaban implicadas que Francisco José decía: «No he podido hacer otra cosa. La existencia de la Monarquía estaba en juego».

Se trató de un intento de desestabilizar el Imperio. Si se hubiese sabido la verdad probablemente se hubiera adelantado la Primera Guerra Mundial que más tarde tendría su origen en otro drama: el atentado de Sarajevo.

Francisco José envió un telegrama al Papa pidiéndole el derecho de inhumar a Rodolfo religiosamente. Entonces sólo era oficial la tesis del suicidio.

El Vaticano negó tal derecho. Franciso José envió un segundo telegrama, esta vez de 2.000 palabras y cifrado, en el que al parecer explicaba al Papa la verdad de la muerte de Rodolfo, su asesinato por razones políticas.

El Papa inmediatamente dio su permiso para la ceremonia religiosa. El encargado de descifrar el telegrama y transmitirlo a Su Santidad fue el embajador austríaco, abuelo de la condesa Helene Esterhazy. Esta refiere que su abuelo le contó años más tarde lo del telegrama y que «se trataba de un asesinato». Ni en los archivos austríacos ni en el Vaticano han sido hallados originales o copias de tal telegrama.

Ha desaparecido misteriosamente como todo el legajo referente a la investigación de la muerte del Kronprinz que por deseo expreso del emperador quedó en poder, como dijimos anteriormente, del conde Taaffe, primer ministro. Un misterioso incendio en el castillo donde se encontraba el original lo hizo desaparecer y su duplicado que estaba en poder de un abogado de la familia imperial, desapareció también en circunstancias extrañas.

Ya vimos que en el dossier oficial no había más que papeles en blanco cuando fue abierto. Existen testigos como Frederic Wolf, carpintero residente en las cercanías de Mayerling, quien ha contado que su padre, carpintero como él, fue llamado «para poner orden en el pabellón de caza dos días después del drama».

Contó a su hijo que la habitación parecía haber sido «escenario de un terrible combate», con el mobiliario roto y revuelto, impactos de bala en muebles y muros, huellas de sangre por todas partes. El carpintero Wolf tuvo que cambiar todo el piso de madera.

Por su parte, la archiduquesa María Teresa, tía de Rodolfo, certificó que su marido, el archiduque Carlos Luis, le confirmó que Rodolfo le había asegurado: «Voy a ser asesinado», al parecer por estar en el centro de una conspiración europea que tenía la intención de derribar a Francisco José y colocar a Rodolfo en su lugar. Según la emperatriz Zita, Rodolfo rehusó participar en tal conspiración contra su padre y dijo a su tío: «Yo soy un hijo leal al emperador. Voy a desvelar esta conspiración, pero si lo hago me matarán. Sé demasiado».

Hay varias personas que pudieron comprobar que efectivamente el puño derecho de Rodolfo había sido seccionado de un sablazo.

Rodolfo se batió con sus asesinos, resguardándose tras un mueble para protegerse y sus agresores le rompieron los dedos (Rev. Historia, dic. 82).

Bratfisch, el cochero, que fue enseguida trasladado lejos de Viena, repitió varias veces sin dar detalles: «No es como se cuenta. No fue suicidio».

El embajador de Alemania por aquel entonces informó a Bismarck el 9 de febrero de 1889: «Las heridas no están en los lugares indicados oficialmente. El cuerpo está cubierto de otras heridas. El revólver que se encontró cerca del lecho del Kronprinz, tipo Bulldog, no le pertenecía y los 6 cartuchos habían sido disparados».

¿Hubo más muertos en Mayerling? ¿Alguno de los atacantes murió en la lucha? ¿O quedó gravemente herido? Nuevo misterio.

El 7 de julio de 1959, las pompas fúnebres de Baden procedieron a la exhumación del cuerpo de María Vetsera en presencia de un médico forense, dos monjes de la Abadía de Heiligenkreuz y el señor Baltazzi Jr descendiente de uno de los tíos de María Vetsera.

Se pudo comprobar que el cráneo presentaba un orificio oval de 7 cm, no habiendo orificio de salida (!). Todo está en contradicción con lo que se dijo en 1889.

Además, ¿qué se hizo con los proyectiles que sin duda la policía tuvo que obtener y las comprobaciones con las armas que se dispararon?

La emperatriz Zita afirma en sus declaraciones que los asesinos venían «en parte» del extranjero.

María Vetsera murió por lo tanto accidentalmente por encontrarse junto a Rodolfo, lo que descarta la hipótesis del suicidio al estilo «Romeo-Julieta».

El príncipe de Gales escribió a la reina Victoria el 12 de febrero de 1889: «Me decís que ese pobre Rodolfo y esa desgraciada joven han sido asesinados». Por su parte el rey Leopoldo II de Bélgica, suegro de Rodolfo, escribió a su hermano una carta en estos términos: «El suicidio y la locura son los únicos medios de evitar un escándalo inolvidable cuyos detalles no puedo confiar en esta carta, pero que os contaré en todos sus detalles el sábado. Vuestro hermano. Leopoldo».

Esta carta, según refiere en su libro Jean des Cars, (1983), fue encontrada en 1942 entre los papeles personales del difunto Paul Hymans, ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica.

La emperatriz Zita, en noviembre de 1983, en una conversación con el historiador austriaco, Eric Feigl, publicada en el Kronen Zeitung de Viena, afirma rotundamente que el asesino del archiduque Rodolfo fue «Georges Clemenceau».

Uno de los agentes de éste, Cornelius Hertz, del diario La Justicia intentó ganar al archiduque para su causa, que era hacer de Austria-Hungría un aliado en una guerra contra Prusia.

La fórmula era derrocar a Francisco José y colocar en el trono a Rodolfo. Esto también ayudaría a Clemenceau a encontrar los fondos necesarios para hacer frente a las consecuencias financieras del «escándalo de Panamá». Rodolfo rechazó la proposición y por ello se convirtió en «el hombre que sabía demasiado», motivo por el que fue asesinado.

Una carta de Georges Clemenceau de 6 de septiembre de 1867, después de la ejecución de otro Habsburgo, el emperador Maximiliano en Méjico dice: «A todos esos emperadores, reyes, archiduques y príncipes... yo los odio, con un odio sin piedad, como se odiaba en el 93, cuando se llamaba a ese imbécil de Luis XVI "
execrable tirano"
: Entre nosotros y esa gente, hay una guerra a muerte...» La hipótesis del doble suicidio por amor imposible se va diluyendo para dar paso a una más precisa: la del asesinato político.

Es estremecedor contemplar el reconstruído pabellón de caza. Estuve una tarde entera tomando apuntes, hablé con las Madres Carmelitas, que por supuesto no saben nada. Pero pude imaginarme el drama que tuvo lugar allí mismo en el que tantos personajes se vieron envueltos. Me pareció oir el chocar de sables, los disparos que acabaron con la pareja de enamorados, estuve más tarde recorriendo Hailigenkreuz, me patrecía ver a la infeliz y hermosa María Vétsera en un coche de caballos, ya cadáver y con un bastón colocado en la espalda para sostenerla, en aquellos helados bosques y como todos los grandes magnicidios éste no podía ser una excepción, así que quedó envuelto en una cortina de misterio en el que la dama blanca de los Habsburgo ronda por aquellos lugares como la única conocedora de la verdad.

Siempre quedará la incógnita, la duda de si en Mayerling hubo un suicidio a dos por amor que es el lado romántico o si hubo asesinos y asesinados como resultado de un crimen político guardado celosamente como un secreto de Estado.

claudia
Invitado


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Re: Colapso de un Imperio

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